Unos jóvenes en el Parque Cruz Conde de Córdoba
Unos jóvenes en el Parque Cruz Conde de Córdoba - Valerio Merino
APUNTES AL MARGEN

Agua de regar en Córdoba

Emacsa gastará 1,2 millones en una conducción entre la Asomadilla y el Parque Cruz Conde para regar con agua no potable

CórdobaActualizado:

La empresa municipal de aguas Emacsa está en fase de selección de ofertas para la creación de la primera fase del llamado Sistema General de Riego con Agua no Potable, que es una obra menor para los presupuestos que se manejan en el abastecimiento pero bien interesante desde el punto de vista ambiental, como esta misma semana ha recalcado la alcaldesa y presidenta de la sociedad, Isabel Ambrosio. En estos momentos, la ciudad de Córdoba viene a gastar unos 710.000 metros cúbicos anuales de agua potable en regar los jardines (multipliquen por mil y, sí, salen 710 millones de litros) más unos 300.000 que salen de acuíferos que se usan para zonas específicas como el Alcázar de los Reyes Cristianos (en concreto, el venero de Esquina Paradas). El problema es doble. El agua potable cuesta dinero tratarla, operaciones que no son necesarias cuando se trata de otros usos como el que se cita en el proyecto. En segunda instancia, los acuíferos se secan en periodos de sequía prolongada de forma que, durante una parte del año, los operarios de jardines tiran de la red general para este tipo de actividades.

En estos momentos, Emacsa ha iniciado la primera obra, que es la colocación de una tubería específica entre el depósito de la Asomadilla y el Parque Cruz Conde, que es la zona verde donde se gasta más agua para riego ya que las doce hectáreas precisa de algo más de 93.000 metros cúbicos. Pero es solo una parte de la actuación. En el futuro, hasta 48 puntos de la ciudad se regarán directamente con esta red paralela que tendrá su propio esquema de funcionamiento independiente de la forma en el que el agua llega hasta el grifo de su casa.

Emacsa pretende realizar el sistema mediante dos fuentes básicas de alimentación. En primer lugar, creará dos captaciones del canal de riego del Guadalmellato, asunto que no ha generado debate alguno entre la vigilante comunidad de regantes en un momento de fuertes presiones por el agua. Una de ellas alimentará el depósito de la Asomadilla que será el encargado de alimentar las grandes tuberías que servirán para regar los jardines de la zona Centro (entiendáse la línea imaginaria entre la Asomadilla, Renfe y el Sector Sur) y Levante (de Mirabueno al Balcón del Guadalquivir). La primera tubería en colocarse es la primera de estas dos -parte en dos la ciudad por el eje de Vallellano- ya que se ha considerado que es la zona donde se encuentran los jardines que más recursos necesitan para su alimentación.

La segunda de las captaciones conectará el canal de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir con el depósito de la Arruzafa. Desde allí habrá conexión directa con los parques de Poniente (una zona de nueva urbanización que es preciso alimentar tal y como se va creando) que estarán interconectados con los parques de la zona Centro mediante un mallado específicamente creado para la ocasión. Además, Emacsa se ha propuesto utilizar el agua sobrante de sus procesos industriales. En concreto, la que utiliza para el lavado de los filtros de su estación potabilizadora. Asegura que no es suficiente para el riego total pero implicará tomar menos recursos del canal del Guadalmellato. Hasta que se ejecuten las captaciones, este será el único recurso disponible. Esta primera fase en marcha se limita a unos 2.400 metros cúbicos para llevar agua no potable a ocho zonas verdes de Córdoba.

La iniciativa de dejar de usar agua potable para determinados usos es una vieja iniciativa local. Actualmente, todo el baldeo de Sadeco en la zona Centro sale de la misma red de recursos que se utilizan para cualquier iniciativa de consumo humano. Es, por así decirlo, un derroche. Originalmente, se concibió un anteproyecto en forma de anillo que permitía disponer de bocas de riego específicas. Los últimos papeles que han salido de Emacsa entienden que se debe apostar por el riego de zonas verdes y, en una segunda fase, usar maquinaria que cargue en los puntos disponibles de los jardines para esta labor.

Una ciudad más grande como la que han establecido los planeamientos del «boom» obliga a buscar iniciativas que hagan más barata su gestión. Explican los documentos de Emacsa que cada hectárea de zona verde llega a necesitar unos 30.000 litros de agua cada día y a cada plan parcial que se urbaniza se agregan nuevos jardines y zonas comunes a sostener por el patrimonio común de los vecinos. Sorprende que ese debate se haya limitado a un servicio público y no sea una fuente de reflexión del Ayuntamiento para todos las comisiones pegosas que convoca.