Begoña Arana, directora de Nuevo Hogar Betania
Begoña Arana, directora de Nuevo Hogar Betania - Sergio Rodríguez
Sociedad

Nuevo Hogar Betania, un observatorio real del drama de la inmigración

La directora de Nuevo Hogar Betania, premiada por la Fundación Princesa de Girona, reprocha la falta de apoyo institucional a la asociación ante la crisis migratoria de 2018

La LíneaActualizado:

Begoña Arana dirige desde 2011 Nuevo Hogar Betania, una asociación sin ánimo de lucro en La Línea de la Concepción (Cádiz) que trabaja con personas en exclusión social. Esta joven linense acaba de ganar el Premio Social de la Fundación Princesa de Girona. Su nombre se dio a conocer a principios de mes en Cáceres en un acto presidido por la Reina Letizia.

Diplomada en Trabajo Social y licenciada en Criminología, lleva desde los 16 años trabajando con los más desfavorecidos. Comenzó como voluntaria impartiendo un taller de risoterapia para personas sin hogar y ha logrado crear y consolidar una asociación avalada por las Administraciones públicas y cuya labor es muy reconocida en todos los ámbitos.

Begoña Arana es la fundadora y el alma de Nuevo Hogar Betania, que el año pasado prestó atención y dio respuesta a 5.367 personas. Los comienzos no fueron nada fáciles. La asociación se creó en junio de 2011 desde cero con dos personas y hoy en día está integrada por 25.

En la actualidad tiene 25 proyectos activos en todo el territorio nacional. Sus usuarios son personas en exclusión social de cero a más de 65 años. Personas sin hogar, reclusos y ex reclusos, mujeres víctimas de trata, familias, inmigrantes, menores.

Nuevo Hogar Betania tiene además el único albergue social del Campo de Gibraltar con 23 plazas, un centro mixto con 40 plazas, uno para mujeres víctimas y otro para mujeres en situación de autonomía.

También trabaja en las prisiones de Sevilla, Málaga y Jerez y en los Centros de Inclusión Social (CIS) de Algeciras.

58 partos de mujeres inmigrantes

Esta asociación sin ánimo de lucro realizó un intenso y callado trabajo el pasado verano con la oleada de personas inmigrantes que llegaron a las costas andaluzas. Begoña Arana reconoce que 2018 fue un año tremendo en este aspecto: «Lo del pasado verano fue tremendo, han parido aquí 58 mujeres que venían en patera. Hemos tenido mellizos e incluso trillizos. Yo diría que han nacido aquí unos 70 bebés. No hemos salido del hospital. Hay muchas Begoña africanas», bromea tratando de quitarle hierro al asunto.

La solidaridad ciudadana ha permitido atender en condiciones dignas a estas personas, según Arana: «Estas personas llegaron sin nada y gracias a la solidaridad de la gente de La Línea, Gibraltar y Sotogrande hemos conseguido de todo para las madres y sus bebés, desde carritos a ropa nueva», explica.

Una de las menores inmigrantes atendidas en Nuevo Hogar Betania

Algunas de estas madres aún siguen en Nuevo Hogar Betania. Begoña Arana nos muestra a unos mellizos nacidos el pasado verano, un niño y una niña, y coge en brazos a la pequeña para abrazarla y mostrarnos, orgullosa, lo guapa que es y lo bien que se encuentra.

Ello no es óbice para que se queje de la falta de apoyo institucional ante la crisis migratoria. «Todo lo afrontamos sin recibirni un céntimo del Ministerio de Seguridad Social, que es el que contempla esa atención humanitaria. Nos los derivaban la Policía Nacional o el Ministerio, que nos pidió el favor porque el CATE de San Roque y el centro Campano de Chiclana estaban colapsados», indica.

También se queja de que no se ha hecho bien el trabajo en la primera asistencia socio-sanitaria que se presta a estas personas al ser rescatadas, una labor que realiza la Cruz Roja. «La Cruz Roja nos ha metido unos bombazos increíbles. Nos han llegado sin saberlo mujeres que han parido siendo portadoras del VIH y niñas que han nacido con el virus activo; mujeres que venían con tuberculosis, algo que hemos descubierto aquí... El equipo técnico ha tenido que ser sometido a tratamiento. Ha sido muy fuerte».

También reivindica más apoyo institucional: «Para la Cruz Roja sí hay dinero. Se le dan muchísimas ayudas. Sólo pido que se nos considere porque estamos haciendo un trabajo muy importante. Necesitamos más apoyo económico por parte de las Administraciones. Cuando llegó el ‘Open Arms’ en diciembre pregunté si tenía que reservar plazas. Me dijeron que no. Aún tengo a ocho del ‘Open Arms’ aquí, entre ellos dos menores».

Entre los usuarios del centro también está el único superviviente de la patera que naufragó en noviembre en los Caños de Meca. «Aún no habla español», nos cuenta Begoña Arana, que recuerda con amargura el momento en el que lo tuvo que acompañar para que reconociera los cadáveres. El mar devolvió a tierra más de veinte cuerpos en aquella tragedia.

Otra lacra que ha aumentado de manera considerable es el de la trata de seres humanos, algo que ha constatado también Nuevo Hogar Betania. Esta asociación es un recurso especializado en este tema.

«Conseguir un proceso de confianza con una mujer víctima de la trata es casi inexistente. Recientemente, el fiscal de Huelva me dijo que todo el mundo hablaba de nosotros sobre este tema porque somos la realidad del cambio. Logramos un cambio real en las vidas de estas mujeres, que traen un analfabetismo emocional impresionante. Llegan tras haber sufrido un dolor y un daño tremendos, haber sido explotadas sexualmente y conseguimos que empiecen de nuevo».

También reconoce que ha aumentado exponencialmente la violencia machista y que se ha reducido la edad de las víctimas.

Pero Nuevo Hogar Betania también se ocupa y se preocupa de los más cercanos. Y lo hace en una ciudad golpeada por el paro y con importantes bolsas de marginalidad. Atiende a 485 personas de La Línea en su comedor en servicios de almuerzo y cena.

Begoña Arana constata que se han incrementado los casos de locales atendidos en sus instalaciones y que el perfil ha cambiado: «Se ha incrementando bastante el concepto tanto de pobreza absoluta como de pobreza relativa. Antes había un perfil de familia o persona mayor de 45 años con unas características socio-económicas muy marcadas. Ahora, sin embargo, el pobre relativo es el que tiene un trabajo que no le da para cubrir las necesidades básicas», explica.

«Con este premio ha ganado La Línea de la Concepción»

«Soy de la barriada de San Bernardo de La Línea, lo digo por donde voy, y muy orgullosa. Esta ciudad no es sólo narcotráfico y contrabando. Con este premio ha ganado La Línea», comenta cuando se le pregunta por el prestigioso galardón que ha recibido de la Fundación Princesa de Girona.

«Es un premio muy importante. No puedo describir con palabras lo que sentí cuando lo supe a través de un correo electrónico. Servirá para seguir luchando por una sociedad más justa y por el cumplimiento de los derechos fundamentales», añade.