OPINIÓN

Sobre estilos y tradiciones

Junto al recurrente análisis de la Carrera Oficial, el gran debate siempre presente en Semana Santa es sin lugar a dudas el del estilo

CÁDIZActualizado:

Junto al recurrente análisis de la Carrera Oficial, el gran debate siempre presente en Semana Santa es sin lugar a dudas el del estilo. No recuerdo año en el que no se haya abordado la cuestión. Y no me refiero solo al estilo de carga, sino también en general, a las formas y maneras, al léxico que empleamos y a todo lo que rodea a la Semana Santa.

Cádiz tiene su forma, su estilo propio, igual que lo tienen Algeciras, Medina, Arcos... o Sevilla... y en la variedad y las diferencias con que cada ciudad entiende la Semana Santa radica la riqueza de una tradición que, nos guste o no, es distinta en cada sitio.

Cádiz no debe tener complejos por su Semana Santa, sino más bien todo lo contrario. Las hermandades y cofradías deben transmitir la grandeza de su patrimonio cultural y humano. Y con ello hay que dejar claro que esta ciudad tiene sus peculiaridades sin derrotismo y sin creer que todo lo de fuera es mejor. Hay que defender esta Semana Santa y rechazar esa conclusión de que Cádiz no es cofrade, algo que se esgrime a veces con demasiada facilidad.

Esta labor se tiene que realizar principalmente desde dentro y hacia afuera. Son los cofrades quienes tienen que asumir la responsabilidad de que hay una tradición y unas formas que se deben mantener.

Porque la Semana Santa gaditana tiene una historia única, la que se escribe cada año, la que ha pasado de generación en generación y la que se debe conservar, sobre todo ahora, cuando queremos que se convierta en Fiesta de Interés Turístico Nacional. Hay que saber exprimir el privilegiado enclave en que se desarrolla y, tal y como recoge el vídeo promocional que ha lanzado el Consejo de Hermandades, hay que saber vivir la Semana Santa de Cádiz.

Es evidente que en los últimos años se han dado cambios importantes. Se ha evolucionado en muchos aspectos como la imagen, cuidado de enseres, patrimonio, comunicación, formación... y se ha mejorado gracias fundamentalmente al esfuerzo constante de las cofradías, al trabajo diario de esos hermanos que están para todo y que hacen posible que la cofradía crezca y funcione no solo de cara a la salida procesional sino, lo que es más importante, durante todo el año.

En esos cambios y esa evolución se han introducido también tendencias de otras localidades, principalmente, de la vecina Sevilla.

Mentiría si dijera que me sale naturalmente decir o escribir nazareno en vez de penitente o tramo en lugar de sección. Si alguna vez lo empleo es por aquello de no repetir en exceso, enriquecer el texto y con ello a su vez la lectura. Tampoco diría la verdad si en lo que a carga se refiere comentara que me da lo mismo una forma que otra.

Sin embargo, considero que es fundamental el respeto como base para vivir y disfrutar de la Semana Santa. Entiendo que debemos aceptar la necesaria convivencia con otras formas importadas pero siempre que sea en su justa medida. De todo lo bueno se puede aprender y de hecho, resulta bastante positivo añadir hábitos que sean enriquecedores pero, ¿es necesario discriminar los autóctonos?

Solo desde el respeto se puede comprender que la idiosincracia de la Semana Santa depende del lugar en el que se celebre. ¿Qué sentido o qué interés tendría si en todas las ciudades se desarrollara de la misma forma?

El Vía Crucis Diocesano que se celebró el pasado verano en Cádiz fue un ejemplo bastante claro de la coexistencia de costumbres, tradiciones y estilos. Y es indudable el enorme interés que generó, entre otras razones, por la posibilidad de ver esas distintas formas de entender la Semana Santa.

De manera natural deberíamos por tanto defender nuestra propia identidad así como las particularidades de la Semana Santa de Cádiz porque eso es lo que nos va a diferenciar del resto.

Y debemos cuidar que la unión y ese intercambio de estilos y tradiciones no se den solo en una sola dirección para de esa forma conservar la esencia misma de cada Semana Santa.