Juan Carlos Jurado - OPINIÓN

Semana de pasión y reflexión

La Semana Santa de Cádiz es un fenómeno dinámico, tenemos cofradías que nacieron el siglo XVII y otras que han nacido en el siglo XXI

Juan Carlos Jurado
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Quiero dirigirme a ustedes con estas humildes palabras, como Presidente del Consejo de los cofrades gaditanos, en este día tan importante para estos como es el Domingo de Ramos. Una nueva Semana Santa comienza, son las fechas en que rememoramos, como cristianos, la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, o sea hacemos patente nuevamente nuestra fe por las calles de Cádiz.

Reconocemos que nuestra fe, en este tiempo, está rodeada de otros elementos como es nuestra antropología, cultura, folclore, religiosidad popular, etc. que algunos no comprenden, incluso critican, pero los cofrades sabemos que todo esto forma un sólo cuerpo, donde el esqueleto y el corazón es nuestra fe cristiana.

La Semana Santa de Cádiz es un fenómeno dinámico, tenemos cofradías que nacieron el siglo XVII y otras que han nacido en el siglo XXI, por ello el esfuerzo de las Hermandades y Cofradías debe estar encaminado a adaptarse a las nuevas circunstancias de la sociedad y de nuestra ciudad, como decía San Juan XXIII "estar con los signos de los tiempos", como es la demografía, la perdida de cuarenta mil habitantes, la distribución de la población en la ciudad o la interconexión cada día mayor de las poblaciones de nuestra Bahía. Estas adaptaciones deben de tener siempre encuentra que nuestro objetivo es realizar una catequesis visual en la calle, tan necesaria hoy en día ante muchos hermanos y hermanas alejados y ante generaciones nuevas que no tienen conocimiento alguno de la cultura religiosa.

Esta catequesis es un reflejo del trabajo de todas las corporaciones que realizan durante todo el año, en temas de solidaridad (conjuntamente a través del Consejo de Hermandades y Cofradías de Cádiz, e individualmente), la labor en formación (humana y cristiana) y sobre todo en la liturgia interior, preferentemente en las Funciones Principales de Instituto, cada día más cuidadas. Además suponen colateralmente, una inversión social, siguiendo la Doctrina Social de la Iglesia, que supone directa e indirectamente muchas horas de trabajo, tan necesario en nuestra sociedad andaluza (cererías, floristerías, hostelería, carpintería, bordado, etc). Todo gracias al esfuerzo de hermanos y hermanas, que voluntariamente cada uno con su capacidad de tiempo y dinero, de manera anónima y gratuita, mantienen estas instituciones.

Esta catequesis, un año más, nos acerca a la vida de Jesús de Nazaret, como un hombre histórico, el Hijo de Dios. Una vida caracterizada por hacer el bien, sanando a las personas de cuero y alma, practicando el amor sin límite, lo cual genero el odio de los poderes terrenos (judíos y romanos) que incomodaba sus vidas e intereses. Por ello, fue condenado a muerte, saltándose el ordenamiento jurídico romano y judío, fue la condena de un inocente a la muerte más oprobiosa, la muerte en la Cruz. Todo por nosotros, como indicó el Papa Francisco “Cristo murió gritando su amor por cada uno de nosotros; por jóvenes y mayores, santos y pecadores, amor a los de su tiempo y a los de nuestro tiempo”.

Su sufrimiento, su pasión, conocida y aceptada por El, sigue siendo un camino para nosotros frente al mundo de hoy donde las injusticias, interés de los poderes y todos los valores contrarios a los evangelios siguen reinando, así es usual la violencia (mujeres, niños, tercera edad, guerras...), las discriminaciones (por creencias religiosas, sexo, nacionalidad,...), las esclavitudes (trata de seres humanos, drogadicciones, trabajo precario,...), los egoísmos (intolerancia, prepotencia, aparentar, suficiencias,....), en resumen todo lo que hace un mundo más infeliz y falta de amor al otro. Por ello, la Semana Santa esta viva y presente en nuestros hermanos y hermanas que sufren cada día en nuestro entorno.

Ante esto, os propongo a todos los que disfrutamos con nuestros pasos en la calle reflexionar, para que cada uno en nuestro entorno nos propongamos cambiar algo en el, a la luz de los Evangelios. Veamos nuestras procesiones con piedad, con respeto y profundizando en lo que cada uno de ellos representa y, no nos olvidemos, para lo anterior celebrar los Oficios donde viviremos momentos fundamentales para nosotros, la Santa Cena, el lavatorio de los pies y la Muerte en la Cruz de Jesús.

Luego vendrá la Pascua, la Resurrección y colmatará nuestro ser cristiano. En estos días disfrutemos, tomemos nuestras torrijas y roscos de vino, pero a la vez no nos olvidemos de nuestra solidaridad, compartamos lo que podamos con nuestros hermanos necesitados, ya sea con dinero (colectas `parroquiales o directamente a necesitados) o dando algo de nuestro tiempo (una charla o un café con alguien que necesita ser escuchado, una llamada telefónica a alguien que vive en soledad, u otro gesto de caridad).

Feliz Semana Santa para todos los cofrades, para los que no visitan, y para todos los ciudadanos de nuestra querida ciudad. Vivámosla todos con respeto y tolerancia.

Juan Carlos JuradoJuan Carlos Jurado