SEMANA SANTA 2019

«En Cádiz no suelen respetar las cofradías de silencio»

La capilla musical Lignum Crucis tocó este lunes Santo en Vera Cruz y el Martes Santo lo hace en Sanidad

Actualizado:

Son músicos titulados y no ensayan. Presumen de ello aunque reconocen que no es la habitual en ningún grupo que se dedique a la música con frecuencia. No pertenecen a ninguna do-re (cornetas y tambores), agrupación musical ni banda de música, pero tocaron este Lunes Santo en Cádiz y este Martes Santo lo vuelven a hacer. Delante del paso de Vera Cruz, el Lunes; y de Sanidad, el Martes Santo. José Luis Expósito (clarinete), Raúl Batista (fagot) y Susana Soto (oboe) forman la capilla musical Lignum Crucis, que esta Semana Santa cumple dos décadas de existencia.

Casualmente, cada uno de los miembros es de una localidad diferente de la provincia de Cádiz. José Luis es natural de San Fernando; Susana de Jerez y Raúl de Sanlúcar de Barrameda. Todos son unos apasionados tanto de la música como de la Semana Santa. Han pasado, además, por otras bandas y, tal y cómo expresan a través de las palabras de Raúl, «es más difícil tocar en una capilla musical porque al ser tan solo tres personas estás obligado no solo a dar todas las notas siempre, sino a ir completamente afinado» y señala que, evidentemente, «si fallas estás fuera porque se nota enseguida».

José Luis, por su parte, aprovecha la charla con LA VOZ para explicar el funcionamiento dentro del mundo de las capillas musicales, mucho más desconocidas que las bandas más numerosas y que suelen acompañar a los diferentes pasos a lo largo de la Semana Mayor. «Pasamos el repertorio a las hermandades y éstas suelen aceptarlo», aunque señala que «con Vera Cruz es diferente: es una cofradía que tiene tal cantidad de patrimonio musical que hay piezas dedicadas a los titulares que no tocamos». De hecho, Lignum Crucis está presente en el doble CD que Vera Cruz editó hace tres años con todo el repertorio musical dedicado a la Hermandad.

Susana Soto se muestra más tímida. «Ellos son los que hablan», dice entre risas. Sin embargo, cuando no hay una grabadora delante se suelta y bromea con sus compañeros en el interior de la iglesia de San Francisco en los momentos previos a la salida. Preparan los instrumentos, afinan y colocan las partituras. «Si lleváramos una mochila iría llena también», cuenta Raúl con los bolsillos llenos de bártulos.

Antes de finalizar, el propio Batista agradece el espacio para difundir su música y se lamenta del poco respeto que suele haber en las procesiones serias en Cádiz. «Al principio sí se callan, después parece que se acostumbran y comienzan los murmullos». El cortejo de Vera Cruz ya está preparado, José Luis da las últimas indicaciones y se abren las puertas. Arranca una nueva jornada cofrade para la isleña capilla Lignum Crucis.