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Sevilla, llega el azahar

Finales de marzo trae un momento muy especial para la capital hispalense, los naranjos florecen de azahar dando comienzo a la primavera y sus fiestas

El azahar comienza a florecer en Sevilla
El azahar comienza a florecer en Sevilla - J. M. SERRANO

Sevilla es una ciudad maravillosa en todas las épocas del año. Paseos por el río en las noches de verano, soleadas tardes en las plazas en invierno, y el olor a castañas asadas en otoño. Pero sin duda alguna, la estación favorita de los sevillanos es la primavera, pues con la llegada de este momento parece que es cuando realmente comienza un nuevo año para sus ciudadanos, que ya se frotan las manos pensando en todos los momentos especiales que están a punto de venir. Y los que somos de aquí sabemos perfectamente cómo se anuncia este maravilloso instante, que es con la llegada del azahar.

Azahar, flor de Sevilla

Con el permiso de los jazmines, de las buganvillas, y de las damas de noche, posiblemente la flor más representativa de Sevilla sea el Azahar, así como su fruta es la naranja. No por nada a finales del mes de marzo, los miles de naranjos que invaden sus calles comienzan a tintar las copas de puntos blancos, que tan pronto como comienzan a abrirse desprenden un aroma que es el propio de la capital hispalense. Todos los rincones se llenan de él, y como el olfato es el sentido más conectado con la memoria, nos hace evocar a todos años pasados y todo lo que vivimos, mientras que para los visitantes es una promesa de la belleza de lo que está por llegar.

Y es que en Sevilla la primavera reúne dos de los momentos más importantes para sus habitantes, grabados a fuego en sus vidas, entre lo más sagrado y lo más profano, como son la Semana Santa y la Feria de Sevilla. En Semana Santa el aroma del azahar se mezcla con el intenso sabor del incienso, y para la Feria la flor se suele haber caído ya para dejar el protagonismo a los farolillos.

Sevilla, azahar, calor, y gente en las calles

Pero no sólo a fiesta huele el azahar, y es que coincidiendo con la flor, el sevillano de a pie también sale a la calle. El sevillano no es amante del frío ni de la lluvia (aunque hay de todo, como es normal), es más bien amigo del calor y de pasear al amparo de las buenas temperaturas. Y parece que ha sido este fin de semana pasado, cuando los primeros naranjos han comenzado a mostrar los brotes de azahar, que ha dado el pistoletazo de salida para que las gentes se echen a la calles sin ton ni son. Seguro que a nadie le ha pasado inadvertido la increíble marea de gente que ha saltado a la calle este fin de semana, como si no hubiera mañana, disfrutando de las primeras noches templadas que nos ha brindado el año.

Todo el que esté pensando en venir a visitar Sevilla debe saber que el azahar da comienzo a una nueva época en la capital hispalense. No se trata sólo de la primavera, sino de un renovado y alegre espíritu que invade a sus habitantes y se contagia a los visitantes. Y comenzar el día paseando por sus calles disfrutando del aroma de la flor del naranjo, no puede ser otra cosa que una promesa de un día maravilloso.

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