Sebastian Frank
Sebastian Frank - ABC

Sebastian Frank, Cocinero del Año en Europa

Reale Seguros Madrid Fusión reconoce así la cocina exigente del chef austriaco

MADRIDActualizado:

El cocinero austriaco Sebastian Frank recibe este martes, en el transcurso de Reale Seguros Madrid Fusión, el Premio Cocinero del Año en Europa, un reconocimiento, con el que la organización del congreso ha querido destacar su cocina exigente y rebelde que rompe con rígidas líneas tradicionales para abrir nuevos caminos.

Frank, que trae a Madrid lo más nuevo del corazón gastronómico de Alemania (trabaja en Berlín), ofrece una visión contemporánea de la cocina rural austriaca con elaboraciones e ingredientes de la tradición centroeuropea y los integra a una propuesta gastronómica contemporánea.

Sebastian Frank definió su vocación cuando tenía trece años. A esa edad comenzó a aprender a cocinar. Más adelante se formó en el hotel de cuatro estrellas Wende de Neusiedl am See y luego trabajó en el Steirereck, de Viena, probablemente el mejor restaurante de Austria. En 2010, siguió a su novia a Berlín y, con 29 años, se convirtió en chef del legendario restaurante Horvath, que desde 2014 es de su propiedad.

Para Frank cocinar siempre empieza con memorias de su infancia y ha desarrollado su estilo único sobre esta base: extraer el sabor de los platos clásicos austriacos e interpretarlo de una forma moderna y creativa.

Antes de recibir el galardón, Frank ha comentado que su propuesta gastronómica es «tradicional y reducida», elaborada con «productos que tienen que ver con las emociones y sabores que nos acompañan desde la niñez». Ha preparado un caldo de gallina con huevo y un poco de ralladura de apio curado en sal. «Nuestra cocina es bastante normal y huimos de los lujos», ha enfatizado. También ha cocinado setas fritas en grasa de riñón de ternera. Y su plato estrella, llamado «La esencia de la vida», «una sucesión de notas emocionales de los lugares importantes a lo largo de mi vida, como la carne asada o el pimentón», ha subrayado.

El restaurante de Sebastian Frank se divorcia deliberadamente del lujo convencional y del exotismo adquirido y como resultado genera una dimensión pragmática y moderna, completamente nueva, del disfrute y la calidad. Se toma muy en serio la manipulación consciente de los alimentos y por lo tanto se centra principalmente en la producción local y en productos de su país de origen, un país que no tiene salida al mar. Cultiva hierbas y plantas para su restaurante en la terraza de su propio tejado y ha definido la dirección de su cocina con sus originales platos de verduras.