ROMA

Renace la Piazza di Spagna

Tras un año de restauración y en medio de una polémica sobre su vigilancia, hoy se reabre al público la escalinata de Trinità dei Monti, símbolo de Roma

Renace la Piazza di Spagna
Ángel G. Fuentes Corresponsal En Roma - Actualizado: Guardado en:

Recupera su esplendor la escalinata de Trinità dei Monti, uno de los monumentos más célebres de Roma. Estas escaleras de la Plaza de España se reabren hoy al público tras casi un año de restauración, financiada con cerca de un millón y medio de euros por la firma de joyas Bulgari. La inauguración fue ayer en pompa magna, tras semanas de polémica, que aún continua, sobre la conveniencia de cerrar durante la noche la escalinata para evitar que se convierta, como en el pasado, en lugar de acampada. Los propios restauradores han dicho que encontraron de todo en las escaleras: «Desde chicles a marcas de café, de vino... manchas de todo tipo y otras porquerías». La escalinata se convertía a menudo en zona de reposo para comer e incluso dormir. Escuchar el tintineo de latas de bebidas que ruedan por las escalinatas resultaba insultante, porque el lugar es una maravilla secular.

La escalinata, con sus 137 peldaños, fue inaugurada en 1725 por Benedicto XIII, con ocasión del Jubileo de 1725. Construida para conectar el área de la embajada de España ante la Santa Sede, que da nombre a la plaza, con la iglesia de la Santísima Trinidad en el Monte Pincio, se convirtió un símbolo de Roma, una postal de la belleza única de la ciudad eterna. La escalinata, en cuya base está colocada la célebre fuente barroca de Pietro Bernini conocida como «la Barcaccia», es un monumento que ha encantado durante siglos a los visitantes.

En custodia

Para preservar la escalinata de mármol «travertino» romano, Paolo Bulgari, presidente de la casa de joyas, propuso cerrarla durante la noche con una barrera de material transparente, como plexiglás, para tutelarla: «Estoy muy preocupado. Hemos gastado mucho dinero para que vuelva a su esplendor, pero si no se ponen reglas muy precisas, Trinità dei Monti volverá a ser, en pocos meses, lugar de acampada para bárbaros», manifestó Bulgari. El eventual cierre ha dividido completamente a los romanos con opiniones netas y contrapuestas. Unos consideran que la escalinata pertenece a los ciudadanos y a los turistas, que debe ser un lugar para el disfrute público al que no se le deben poner límites. «No», rebaten quienes opinan lo contrario. «Hay que evitar que, tras pocos meses, vuelva la suciedad del pasado».

El ministro de Cultura, Dario Franceschini, se ha mostrado favorable a que la escalinata sea un lugar abierto a todos, evocando «Roma, ciudad abierta» (1945), de Roberto Rossellini. Ayer, también la alcaldesa, Virginia Raggi, ratificó durante la inauguración que permanecerá abierta de noche y se aumentará la vigilancia. Con el fin de dar esplendor al renacimiento de Trinità dei Monti, la orquesta de Santa Cecilia, dirigida por Antonio Pappano, cerró la fiesta de inauguración en la Plaza de España con «El Barbero de Sevilla» de Rossini.

A los romanos y al mundo les queda la esperanza de que este ángulo espléndido de la dolce vita, sugestivo escenario de desfiles de moda y otros eventos, siga siendo un monumento de eterna belleza, maravilla de la Roma barroca.

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