Buscador

En esos países no sirven tus enchufes, pero en estos sí

Comprueba si necesitas o no un adaptador antes de hacer las maletas o de comprar por internet un aparato eléctrico de otro país

Actualizado:

En el mundo existen, al menos, 14 tipos diferentes de enchufe. Este desorden, que comenzó en los albores de la revolución eléctrica, obliga hoy a los turistas a viajar equipados con adaptadores, y a los compradores online a comprobar la compatibilidad de los aparatos antes de adquirirlos en otros mercados.

No solo hay que tener en cuenta la forma física y disposición de las clavijas, sino el voltaje y la frecuencia de cada país. Un enchufe de igual tipo pero de menor o mayor voltaje no haría funcionar el aparato eléctrico o podría dañarlo. Haría falta un transformador de corriente. Con otra frecuencia tampoco serviría.

Descubre en este buscador el tipo de enchufe usado en cada lugar del mundo, elaborado a partir del listado de la International Electrotechnical Comission. Selecciona el país y comprueba la forma de las tomas para conocer si es necesario un adaptador, y el voltaje y la frecuencia para saber si además hace falta un transformador de corriente.

El origen de este desorden mundial está en los comienzos de la revolución eléctrica a finales del siglo XIX. Los primeros aparatos eléctricos se enganchaban rudimentariamente al cableado de la luz de los hogares. Los enchufes surgieron a principios del siglo pasado como forma segura de conexión. Cada país ideó sus propias soluciones. Entonces, los viajes eran infrecuentes y los electrodomésticos eran de todo menos portátiles, así que no se vio la necesidad de crear un enchufe universal. Cuando la situación cambió, el desorden tenía difícil arreglo.

En la Unión Europea, tipos C y F

En Europa, la mayoría de países usan el mismo enchufe, el tipo C, de dos clavijas redondeadas. El C o uno compatible con él, como ocurre en España con el F, también conocido como «schuko», de origen alemán, con contactos de protección a tierra en forma de pestañas.

El tipo E, utilizado en Francia y Bélgica entre otros, es también compatible con clavijas del tipo C y F. Las tomas de corriente del tipo J, de tres clavijas redondeadas en triángulo, usado en Suiza, también admite aparatos del tipo C y F. Y las del tipo K, de Dinamarca, también son compatibles con los usados en España. En Italia conviven los tipos C, F y L, este último de tres clavijas en paralelo, pero con tomas compatibles con las dos clavijas de los anteriores.

Es decir, las clavijas de los aparatos eléctricos usados en España (tipos C, F) servirían también en esos países (tipos E, K y L).

Otros voltajes y frecuencias

Pero hay excepciones dentro de Europa, como el Reino Unido e Irlanda, con el tipo G, de tres clavijas planas. Sí coinciden, sin embargo, en voltaje y frecuencia: 230 vatios y 50 hercios.

No ocurre igual con el voltaje y la frecuencia de otros lugares del mundo. En América del Norte (Estados Unidos, México), América Central (Panamá, Costa Rica), Caribe (Cuba, República Dominicana) y parte de Sudamérica (Venezuela, Colombia, Bolivia) y Japón usan un voltaje distinto, de 100, 110, 115, 120 o 127 vatios, y una frecuencia de 60 hercios. Muchos aparatos eléctricos especifican que están preparados para trabajar en ambos voltajes y frecuencias. Si no, es necesario un transformador para evitar dañarlos. Allí impera el tipo de enchufe A, de origen estadounidense, con dos clavijas planas, o el B, más seguro puesto que incluye una tercera para la toma de tierra. Son compatibles entre sí.

El tipo G británico, implantado después de la Segunda Guerra Mundial, no llegó a sus colonias. La mayoría conservan el estándar anterior, el tipo M, de tres clavijas redondeadas dispuestas en triángulo. O el tipo D, usado en India, similar al M, pero de menor dimensión y, por tanto, incompatibles entre ellas. Otras colonias como Australia o Nueva Zelanda siguieron su propio camino. Sus enchufes son del tipo I, el mismo que el usado en Argentina.

A finales de los años 60 hubo un intento de enchufe universal, el tipo N, pero solo lo adoptaron Brasil y Sudáfrica. La estandarización aún queda lejos, con el horizonte puesto en las conexiones USB.