Qué ver en Gijón: diez motivos para enamorarse de la ciudad

Guía llena de grandes tesoros y pequeños secretos para aprovechar al máximo tu visita a Gijón

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  1. El Elogio del Horizonte

    Elogio del Horizonte, obra de Eduardo Chillida
    Elogio del Horizonte, obra de Eduardo Chillida - Paco Currás SL - Cedida por Turismo de Asturias

    En 1990, aprovechando la reforma del Cerro de Santa Catalina (en el centro de la ciudad y habitado desde época romana), Gijón ofreció al gran escultor Eduardo Chillida la ocasión de realizar una obra a la que llevaba años dando vueltas, sin encontrar la ubicación privilegiada que requería: el Elogio del Horizonte.

    Aunque la obra fue polémica al principio por su atrevimiento estético, los gijoneses han acabado por quererla, hasta el punto de que hoy en día es el gran símbolo de la ciudad. Y si desde lejos su silueta impresiona (y domina toda la costa gijonesa, dado que el cerro se alza entre la playa de San Lorenzo y el Puerto Deportivo), es cuando uno se coloca debajo cuando comprende que no es simplemente una obra de arte, sino una ingeniosísima obra de ingeniería: su curvada silueta de hormigón recoge y amplifica el sonido del viento procedente del mar, haciendo que envuelva al espectador mientras admira el Cantábrico. Esta excepcional combinación de forma, sonido y paisaje la convierten en la obra maestra de Chillida y en una de las esculturas más singulares de Europa.

  2. Uno de los carriles bici más extensos de España

    Un cicloturista en la Senda del Cervigón
    Un cicloturista en la Senda del Cervigón - Divertia - Cedida por Turismo de Asturias

    Pese a la generalmente accidentada orografía asturiana, Gijón (o al menos su centro urbano) es una ciudad relativamente llana, lo cual la hace bastante sencilla de recorrer en bicicleta. Eso se complementa con una muy extensa red de carriles bici por los que los ciclistas pueden circular con seguridad. Por ejemplo, es posible moverse a través de carril bici entre las cinco playas del centro urbano: El Arbeyal (al oeste), Poniente, San Lorenzo Los Mayanes y El Cervigón (al este), o seguir desde esta última por la costa, o bien moverse por el interior hasta la Universidad Laboral.

    Además de los carriles bici propiamente dichos, también existen bastantes calles recomendables para circular en bicicleta: por ejemplo, buena parte del centro (Paseo de Begoña, calle Covadonga, calle de La Merced, Plaza del Instituto, calle Corrida…) es peatonal o semipeatonal. Y a las afueras hay una red de vías verdes que permite acercarse a los barrios y parroquias de los alrededores, como Deva, Somió, Mareo o la antigua mina de La Camocha. Todos estos recorridos pueden verse en un plano editado por el ayuntamiento de la ciudad. Además, existe un sistema de bicicletas públicas, Gijón Bici, que pueden utilizarse de forma gratuita, recogiéndose y dejándose en ocho estaciones repartidas por toda la ciudad.

  3. Talasoterapia junto a la playa

    Instalaciones de Talasoponiente
    Instalaciones de Talasoponiente - TURISMO DE ASTURIAS

    La playa de Poniente es una de las cinco playas urbanas de Gijón, situada cerca del centro de la ciudad, junto al Puerto Deportivo. Y a su lado se ubica BNFIT Talaso (también conocido como Talasoponiente), un moderno centro de talasoterapia; es decir, de tratamientos de salud y belleza basados en el medio marino (agua, algas, lodos, arena…).

    Este centro se divide en dos zonas: la de talasoterapia propiamente dicha y la deportiva. La primera dispone de una piscina marina activa exterior, otra de agua hipersalina, hidromasaje, tratamientos de infrarrojos e iones negativos, sauna finlandesa, baño de vapor y otros servicios que ayudan a mejorar la salud y reducir el estrés, además de un mirador sobre el mar Cantábrico, lugar ideal para relajarse. En cuanto a la zona deportiva, cuenta con una zona fitness que mira a la playa, una piscina de nado y cuatro salas deportivas; en ella se realizan actividades de salud y bienestar físico, cursos de natación y otros programas deportivos. La entrada a la zona de talasoterapia durante tres horas cuesta 22,50 euros para adultos y el uso de la zona deportiva -también durante tres horas- 11,50 para adultos y 6 euros para niños de 3 a 17 años.

  4. Cimavilla, la esencia de Gijón

    Cuesta del Cholo en Cimavilla
    Cuesta del Cholo en Cimavilla - Cuesta del Cholo en Cimavilla

    Cimavilla (o Cimadevilla), en las faldas del Cerro de Santa Catalina, es el origen de la ciudad de Gijón. Habitado -al menos- desde época romana y convertido luego en tradicional barrio de pescadores, sigue siendo una de las zonas más animadas de la ciudad.

    Cimavilla se extiende desde la Plaza Mayor hasta el parque que rodea el Elogio del Horizonte. Es un barrio de calles estrechas, de casas de dos o tres pisos pintadas de colores vivos, de sidrerías y restaurantes, de bares con buena música (en Cimavilla nació el Xixón Sound de los años 90) y de edificios históricos, como la Casa Natal de Jovellanos o los restos de la muralla romana. La Plaza Periodista Arturo Arias es uno de los lugares más concurridos de la ciudad para tomar sidra, especialmente las noches de los fines de semana. Y seguramente el mejor lugar de la ciudad para ver el atardecer mientras se toma una copa en una terraza sea la Cuesta del Cholo, en la bajada de Cimavilla hasta el Puerto Deportivo. Un barrio lleno de vida y de tradición, con el sabor del Gijón de siempre.

  5. El Muro de San Lorenzo

    Paseo marítimo en la Playa de San Lorenzo
    Paseo marítimo en la Playa de San Lorenzo - Ayto de Gijón -Cedida por Turismo de Asturias

    Ya hemos mencionado que Gijón tiene cinco playas urbanas (y alguna más en sus alrededores). Pero la playa gijonesa por antonomasia, la de toda la vida, es la de San Lorenzo. Una playa larga y algo estrecha que recorre toda la mitad este de la fachada marítima de la ciudad, 7 kilómetros desde el comienzo de Cimavilla hasta la desembocadura del río Piles, ya cerca del estadio de El Molinón.

    Y tan importante en San Lorenzo es la playa como su paseo: el Muro de San Lorenzo, llamado así por estar varios metros más alto que la playa, a la que se baja por escaleras. El Muro es el paseo más concurrido de Gijón, y no sólo en verano. Un lugar ideal para pasear (a pie o en bicicleta) viendo el mar y disfrutando de la brisa.

    Frente a la playa, en el extremo oeste, están los edificios más bonitos del paseo – como la iglesia de San Pedro, la antigua «rula» -pescadería municipal- y alguna construcción del siglo XIX. Al este se aprecian zonas verdes y el mirador de La Providencia, al que se accede por la senda del Cervigón –continuación natural del paseo marítimo, donde disfrutar de fantásticas vistas de la bahía y algunas esculturas emblemáticas, como la Madre del Emigrante (coloquialmente conocida como La lloca del Rinconín).

    Dos pistas adicionales sobre San Lorenzo. Un punto de encuentro: la «Escalerona», la escalera número 4 de bajada a la playa, la más grande y vistosa de todas y donde se llevan dando cita los gijoneses durante décadas. Y una cita ineludible: los fuegos artificiales de la noche del 14 al 15 de agosto, culmen de la Semana Grande de la ciudad y durante los que San Lorenzo se llena de bote en bote para disfrutar del espectáculo.

  6. La monumental Ciudad de la Cultura de la Laboral

    Laboral -Ciudad de la Cultura
    Laboral -Ciudad de la Cultura - Fernando Manso - Cedida opr Turismo de Asturias

    Durante muchos años, la Universidad Laboral fue la gran incógnita de Gijón. Construida en pleno franquismo -entre 1946 y 1956- por el arquitecto Luis Moya Blanco a imitación del Monasterio del Escorial, es una construcción monumental, desmesurada: sus 270.000 metros cuadrados la convierten en el edificio más grande de España pese a estar incompleto (algunas de las construcciones auxiliares proyectadas nunca llegaron a hacerse por falta de fondos), la antigua iglesia que se encuentra dentro del recinto tiene la mayor cúpula de planta elíptica del mundo y su torre de 130 metros de altura domina el paisaje de las afueras de Gijón. Inicialmente se planteó como orfelinato para hijos de mineros y acabó usándose como centro de enseñanza (formación profesional, universidad popular, instituto de enseñanza secundaria), pero su gigantismo y el hallarse a las afueras de la ciudad hicieron que siempre fuese un edificio que no había forma de llenar y al que no se sabía muy bien qué uso darle.

    Finalmente, a comienzos de este siglo se logró encontrarle un destino al edificio, creando Laboral Ciudad de la Cultura, un proyecto que se inauguró en 2008 y que reúne educación, arte de vanguardia, investigación y creación en los terrenos de lo audiovisual y lo industrial. Laboral y su Centro de Arte y Creación Industrial se han convertido en un centro muy respetado tanto por su programa expositivo como por sus laboratorios de investigación y creación. El Teatro de la Laboral, la Escuela Superior de Arte Dramático de Asturias, el conservatorio, la Radiotelevisión del Principado de Asturias y algunas facultades de la Universidad de Oviedo también tienen su sede en la Laboral. Y, para los visitantes, merece la pena pasarse por la terraza de la cafetería, sencilla, pero que goza de las que quizá sean las mejores vistas de toda la ciudad.

  7. Sus calles comerciales: Corrida, Covadonga, San Bernardo, Cabrales...

    Plaza del Parchís
    Plaza del Parchís - Juanjo Arrojo - Cedida por Turismo de Asturias

    El centro de Gijón es una zona eminentemente comercial, de tiendas variadas, con escaparates bonitos y rodeadas de cafés, muchas de ellas en calles peatonales. Todo tipo de tiendas tienen cabida en estas calles, desde grandes cadenas internacionales hasta showrooms de diseñadores locales o tiendas especializadas en ropa vintage, librerías, establecimientos de delicatesen, galerías de arte…

    La calle comercial más clásica es la peatonal calle Corrida, en la que se concentran tanto grandes marcas como establecimientos «de toda la vida». Su condición de eje comercial se extiende a las calles paralelas a su primer tramo: Moros y Álvarez Garaya, así como a las cercanas Langreo y Asturias. El Paseo de Begoña -uno de los centros tradicionales de la vida gijonesa- y la calle Covadonga, perpendicular al paseo, conforman uno de los sectores más elegantes y agradables para pasear. Muy cerca, las calles Cabrales, San Bernardo, Munuza, Menéndez Valdés y las plazas del Instituto y de San Miguel mezclan comercios clásicos gijoneses con nuevas propuestas. Y una zona de calles algo más secundarias (La Merced, Instituto, Begoña, Jovellanos, Domínguez Gil) concentra diseñadores y librerías.

  8. El Jardín Botánico Atlántico

    Jardín Botánico Atlántico
    Jardín Botánico Atlántico - Alfonso Surárez - Cedida por Turismo de Asturias

    Inaugurado en 2003 muy cerca de la Universidad Laboral, el Jardín Botánico Atlántico es el mayor espacio verde de la ciudad (25 hectáreas) y una importante reserva de biodiversidad. Contiene 30.000 plantas de casi 2.500 especies distintas y, como su nombre sugiere, se centra en la vegetación autóctona de las regiones a orillas del océano Atlántico.

    Por supuesto, la base del Jardín es un bosque típicamente asturiano, la carbayera (robledal) del Tragamón, donde encontramos árboles de hasta cuatro siglos de antigüedad. Otro lugar histórico que se ha integrado dentro de este botánico es el Jardín Histórico de La Isla, una finca decimonónica creada en 1870 en torno al arroyo Peñafrancia por el industrial gijonés Florencio Valdés al estilo de los jardines románticos burgueses de la época, con plantas exóticas como bambús, hortensias o fucsias y cascadas y estanques artificiales.

    Otras zonas han sido plantadas desde la creación del Jardín y, por lo tanto, están aún en pleno desarrollo, pero no por ello dejan de ser interesantes. Una se centra en los bosques y prados de la región Cantábrica, aprovechando en parte el entorno natural ya existente en la zona. Otra da muestra de los principales ecosistemas de las costas atlánticas europeas, tanto del norte (abetos, abedules, sauces) como de las regiones templadas (alisos, hayas) y en el futuro incorporará sectores dedicados a los ecosistemas mediterráneos y americanos. Finalmente, la última parte del parque es la «factoría vegetal», dedicada a las plantas cultivadas por el ser humano a lo largo de la Historia.

  9. Una buena ocasión para hacer surf

    Sur en la playa de San Lorenzo
    Sur en la playa de San Lorenzo - AYUNTAMIENTO DE GIJÓN-TURISMO DE ASTURIAS

    El deporte del surf tiene mucha tradición en Asturias y, por ende, en Gijón. Prácticamente todos los días del año puede verse a personas en las playas gijonesas -especialmente en San Lorenzo- aprovechando el oleaje del Cantábrico para practicar alguna de las modalidades de este deporte. Y esa afición al surf ha provocado que Gijón esté muy bien surtida de tiendas especializadas y escuelas para aprender a practicarlo.

    Una de las que tienen más solera es Tablas Surf School, que organiza junto a la oficina de turismo local pequeños cursillos para quienes quieran debutar como surfistas. En concreto se ofrecen «bautismos» en dos modalidades del deporte: para principiantes en el surf clásico se ofrecen experiencias de uno o dos días (por 20 y 34 euros, respectivamente); y para quienes quieran probar el paddle surf (en el que se combina una tabla ligeramente diferente y un remo) se puede hacer de forma individual por 30 euros o en grupo por 25. Ambas experiencias son ideales para hacer en grupo o en familia (con niños mayores de 7 años)

  10. La sidra: llagares y festivales

    Record de Escanciado Simultáneo
    Record de Escanciado Simultáneo - Record de Escanciado Simultáneo

    Asturias y sidra son inseparables. Y Gijón es una da las capitales asturianas de la sidra: es el concejo con más llagares, la ciudad está llena de buenos chigres y durante todo el año se celebran festivales y actividades relacionadas con esta bebida. Así que el visitante siempre tiene posibilidad de probar y aprender cosas nuevas respecto a esta bebida. Puede ser simplemente salir a sidras por Cimavilla. Puede ser realizar la «Ruta de la Sidra», que permite degustar en cualquier momento del año productos relacionados con la sidra y la manzana en una serie de establecimientos asociados por toda la ciudad. Puede ser visitar algún llagar (muchos ofrecen visitas guiadas, degustaciones y espichas) para conocer cómo se elabora la sidra. O puede ser participar en alguna de las grandes citas sidreras de la ciudad.

    A finales de marzo se celebra la «Primera sidra del año», para probar las primicias de la producción y conocer las tradiciones asociadas a la misma (escanciado, tonelería, juegos tradicionales…). Durante la Semana Santa se realiza el «Sidracrucis», una «procesión» festiva por distintas sidrerías de la ciudad. A mediados de octubre, un «sidrobús» realiza una ruta que une los establecimientos de toda la ciudad participantes en «Gijón de Sidras». Pero la gran cita es la Fiesta de la Sidra Natural, que se celebra a finales de agosto desde hace 25 años. Esta fiesta llena todo el centro de la ciudad (en especial la Plaza Mayor, el Puerto Deportivo y los alrededores de la Playa de Poniente) de mercadillos y puestos de escanciado y de cata, se organizan visitas a llagares y se celebra una romería urbana. Pero el punto culminante de la fiesta es el intento anual (casi siempre exitoso) de batir el record Guinness de escanciado simultaneo, que reúne a más de 8.000 personas, cada una con su botella de sidra y su vaso, en la playa.