Ruta por cinco monasterios del Cister europeos

Monumentos que todo amante del arte y la arquitectura desde el XII hasta finales del siglo XVIII debe visitar

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Los inicios de la arquitectura cisterciense se remontan al siglo XII, momento del inicio y expansión de esta orden religiosa. Sus construcciones prescinden de los adornos, en consonancia con los preceptos de su orden de ascetismo riguroso y pobreza consiguiendo unos espacios conceptuales, limpios y originales con un estilo que se inscribe en el final del románico, con elementos del gótico inicial.

En la actualidad Europa cuenta con un patrimonio histórico cisterciense de altísimo valor, surgido a partir de las 750 abadías de monjes y los 1.000 monasterios de monjas creados por la Orden cisterciense entre el siglo XII y finales del siglo XVIII. Estos singulares espacios, diseminados a lo largo y ancho del continente europeo, han contribuido al desarrollo de una identidad cultural propia y son testigo vivo de nuestra historia.

Con el objetivo de conservar y dar a conocer este patrimonio europeo excepcional, hace 24 años se fundó la Charte Européenne des Abbayes et sites Cisterciens (La Charte), una asociación que establece un vínculo estructural entre los propietarios y gestores de las abadías y sitios cistercienses abiertos al público con el fin de organizar la acción colectiva, cultural y turística, dar voz a sus miembros ante las autoridades o administraciones y poner en valor el patrimonio cisterciense material e inmaterial. Como miembro de la asociación y una de las muestras más representativas del Císter español, Monasterio de Piedra organizará la próxima Asamblea Anual de La Charte, el 14 y 15 de abril de 2018. Este evento se enmarca dentro de un año clave para el Complejo Turístico ya que coincide con la celebración del 800 Aniversario del Monasterio.

La Charte aglutina a cerca de 200 miembros repartidos por 12 países europeos entre los que destacan por número de monumentos, Francia (107), Alemania (28), Bélgica (13), España (12), Italia (7), Polonia (7), y Portugal (6).

Para los amantes del arte y la arquitectura, el Monasterio de Piedra ha elaborado su propia selección de una ruta del Císter que engloba a algunos de los monumentos que han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco: el Monasterio de Alcobaça, en Portugal; el Monasterio de Maulbronn, en Alemania; la Abadía de Claraval y la de Fontenay en Francia; y el Real Monasterio de Santa Maria de Poblet, en España

1. Monasterio de Alcobaça

Ubicado al norte de Lisboa y fundado en el siglo XII por el rey Alfonso I, sorprende por conservar intacto el conjunto de las dependencias medievales a pesar de sus casi 900 años. El Monasterio de Alcobaça es un referente de la arquitectura del Císter y su iglesia está considerada como la mayor representación del estilo gótico primitivo construida en Portugal durante la Edad Media.

2. Monasterio de Maulbronn

En Alemania, el viajero puede visitar el Monasterio de Maulbronn, un complejo monástico único que los monjes fueron creando en alrededor de 400 años. Situado entre Heildelberg y Stuttgart, esta antigua abadía aporta un carácter particular al paisaje cultural de la zona, es el monasterio mejor conservado al norte de los Alpes y una obra representativa de la arquitectura medieval.

3. Abadía de Claraval

Fundada en 1115 por San Bernardo de Claraval, la Abadía de Claraval se encuentra en la localidad francesa de Ville-sous-la-Ferté, en el departamento del Aube.  Sus inicios son del siglo XII y en el edificio actual hay orígenes constructivos previos al siglo XVII. Cabe mencionar que Napoleón lo convirtió en cárcel y todavía hoy se puede apreciar parcialmente. El conjunto respeta la idea de arte cisterciense definida por San Bernardo: la sobriedad como contraposición al lujo de las construcciones de la orden de Cluny.

4. Abadía de Fontenay

La Abadía de Fontenay, situada en un valle de Montbard, en la región de Borgoña, también fue fundada por San Bernardo de Claraval y su estilo fue el modelo de los monasterios posteriores durante dos siglos. Este monumento cisterciense emana paz y belleza gracias a su ubicación privilegiada rodeada del verde de los pastos y la luz que se cuela entre las columnas dibujando sombras en las galerías exteriores.

5. Real Monasterio de Santa María de Poblet

Por último, encontramos el Real Monasterio de Santa María de Poblet, perteneciente a la Congregación Cisterciense de la Corona de Aragón y ubicado en la comarca de la Conca de Barberá en Tarragona. Fundado en el año 1150, este monasterio, que actualmente está habitado por 29 monjes profesos, permite visitar sus dependencias domésticas (cocina, bodegas, dormitorios, aseos...) para que los curiosos conozcan de primera mano los secretos mejor guardados de la Europa de los Cistercienses.