Desde el municipio de Maderuelo se salva el pantano por un puente para llegar a la ermita de la Santa Cruz
Desde el municipio de Maderuelo se salva el pantano por un puente para llegar a la ermita de la Santa Cruz - ABC
Turismo religioso

Pueblos de Segovia que son templos de la mística y la belleza

Cinco rutas permiten conocer los rincones más interesantes y los más bellos templos de esta provincia

SegoviaActualizado:

La Sierra de Guadarrama da fe del tirón natural de Segovia; los pueblos amurallados y los castillos hablan del peso de la historia; y, alrededor, siempre las casas rurales, la gastronomía (los asados de cochinillo y cordero son imprescindibles), las rutas. Pero entre los atractivos monumentales, patrimoniales, naturales y gastronómicos que siempre han movilizado un importante número de viajeros se cuela ahora con fuerza otro tipo de turismo que cada vez gana más adeptos: el religioso. Para conocerlo, cinco rutas por la provincia unen en el mapa los principales puntos de interés.

Atardecer sobre la plaza porticada de Ayllón
Atardecer sobre la plaza porticada de Ayllón

El primer recorrido se centraría en el nordeste de Segovia. La ruta empieza en Ayllón, tras el rastro del que fuera Convento de San Francisco (el retablo mayor de la iglesia procede de allí, por ejemplo). Este santo vino a España a visitar el sepulcro de Santiago y se detuvo en el municipio. Los pasos continúan por la ermita de la Santa Cruz de Maderuelo -cuyas pareces lucieron maravillosas pinturas románicas que se trasladaron al Museo del Prado- y el Santuario de Nuestra Señora de Hornuez, en Moral de Hornuez, donde se conservan ramas de un enebro junto al que se apareció la virgen. Finalmente, el viaje guía hasta la Ermita de San Frutos, en una pequeña península sobre las Hoces del Duratón, junto a Sepúlveda.

Ermita de Nuestra Señora de Hornuez- DIP. SEGOVIA

La siguiente ruta lleva hasta la campiña segoviana. Aquí destaca en especial el Monasterio de Santa María la Real de Nieva, construido sobre el lugar donde fue encontrada la imagen de la Soterraña -la virgen se le apareció a un pastor y le dijo que pidiera al obispo de Segovia que se edificara allí un templo y guió hasta el lugar en el que se halló, soterrada, su imagen-. El itinerario también incluye paradas en Martín Muñoz de las Posadas, en cuya iglesia parroquial se conservan importantes obras de arte -como un cuadro de El Greco-; en Repariegos, donde se encuentra el Real Convento de Santa Clara, que en su historia ha mantenido una gran relación con reyes y papas; y en Coca, que tuvo siete parroquias pero sólo conserva la esbelta torre de San Nicolás y la iglesia de Santa María.

En tierra de pinares, el sendero empieza en Cuéllar, la población segoviana del románico mudéjar o románico de ladrillos, arte que predomina en la mayoría de sus iglesias, por ejemplo en el Santuario de Nuestra Señora de El Henar -imagen a la que se tienen una gran devoción-. El siguiente destino es Carbonero el Mayor y su parroquia de San Juan Bautista, con su impresionante retablo. La última parada es Fuentepelayo, donde el 7 de junio se celebra la Octava del Corpus en cuya procesión se portan una custodia de Diego de Olmedo y una cruz parroquial considerada la más bella obra de Francisco Ruiz.

Por el sur, destaca La Granja de San Ildefonso. Conocida por su palacio y sus fuentes es también parada de una ruta de turismo religioso. Posteriormente, en las estribaciones de Guadarrama, en El Espinar, se recomienda visitar la iglesia de San Eutropio, en el que destaca su órgano barroco del siglo XVIII. La tercera y última parada es Villacastín y la iglesia de San Sebastián, con silueta de estilo herreriano en el exterior y gótico en el interior.

Por último, en el Valle del Pirón, la quinta ruta sólo marca dos puntos. El primero, Caballar, un modesto pueblo ligado a la historia de dos de los tres santos hermanos segovianos -Frutos, valentín y Engracia-. En la iglesia parroquial un retablo tiene en el centro un trono sobre el que está la urna con la cabezas de dos de los mártires. La segunda es Sotosalbos, estrechamente vinculado al Arciprestre de Hita, que en el «libro del Buen Amor» señaló su devoción por este lugar.