TAILANDIA

Bangkok, la ciudad más visitada del mundo en 2016

Madrid y Barcelona, entre los diez principales destinos de Europa, según el informe elaborado por MasterCard

La noche de Bangkok, desde la terraza del hotel Banyan Tree Bangkok
La noche de Bangkok, desde la terraza del hotel Banyan Tree Bangkok - BANYAN TREE BANGKOK
PABLO M. DÍEZ - Actualizado: Guardado en:

La capital tailandesa, Bangkok, ha derrotado a Londres como el destino turístico más popular del mundo en 2016, según la clasificación anual que elabora la compañía Mastercard (Mastercard Index of Global Destination Cities). Bangkok, que sumará 21,47 millones de visitantes extranjeros en 2016, encabeza la lista de 132 ciudades examinadas en este informe, por delante de Londres, París y Dubái. La estadística de Mastercard incluye a visitantes extranjeros que han pasado al menos una noche en la ciudad analizada. Estos son los diez primeros clasificados.

Top mundial

1. Bangkok. 21,47 millones. 2. Londres. 19,88 millones. 3. París. 18,03. 4. Dubái. 15,27. 5. Nueva York. 12,75. 6. Singapur. 12,11. 7. Kuala Lumpur, Malasia. 12,02. 8. Estambul. 11,95. 9. Tokio. 11,70. 10. Seúl, Corea del Sur. 10,20.

Top Europa

1. Londres. 19,88 millones. 2. París. 18,03. 3. Estambul. 11,95. 4. Barcelona. 8,20. (+6,4% respecto a 2015). 5. Ámsterdam. 8. 6. 7,65. 7. Roma. 7,12. 8. Viena. 6,69. 9. Praga. 5,81. 10. Madrid. 5,26 (+5,8% respecto a 2015).

Así es Singapur

A partir de estos datos, le hemos pedido a nuestro corresponsal en China, Pablo M. Díez, un texto sobre la ciudad de Bangkok que él conoce. Estas son sus impresiones:

Como la ciudad más visitada del mundo y meca del turismo sexual, Bangkok no sólo ofrece el bullicio de la noche más loca de Asia, sino también un rico patrimonio cultural basado en sus hermosos templos budistas.

Antes de convertirse en la megalópolis de 10 millones de habitantes plagada de rascacielos y autopistas de varios niveles que es hoy, se supone que Bangkok era una «Ciudad de Ángeles». Al menos, eso es lo que significaba su nombre tailandés («Krung Thep») cuando el soberano Rama I la estableció en 1782 como capital del entonces Reino de Siam.

De templos y ángeles

Gran Palacio Real, en Bangkok
Gran Palacio Real, en Bangkok- REUTERS/Jorge Silva

Gracias a tan ilustre y exótico pasado, uno de los principales reclamos de la ciudad es el Gran Palacio Real y el Templo del Buda de Esmeralda (Wat Phra Kaeo), un enorme complejo de 1,5 kilómetros cuadrados formado por un centenar de dependencias de la monarquía y capillas que cada día son visitadas por miles de fieles. Todos ellos acuden a quemar incienso y a pedir suerte y prosperidad al Buda de Esmeralda, una pequeña estatua de jade verde de 66 centímetros venerada como una de las reliquias más sagradas del budismo tailandés.

Además del mural donde se narra el «Ramakian», la versión tailandesa del famoso poema épico hindú «Ramayana», destacan las pagodas y templetes del Panteón Real, la réplica en miniatura del legendario templo camboyano de Angkor Wat y las salas y museos del Gran Palacio. Como complemento a esta visita, destaca la mansión de Vimanmek, otra residencia real construida en 1900 por el quinto soberano de la dinastía Rama que se encuentra en la zona de Dusit y que, con sus 81 elegantes estancias, pasa por ser el mayor edificio levantado con madera de teca del mundo.

Otros lugares imprescindibles de Bangkok son el templo de Pho (Wat Pho), que tiene dos siglos de antigüedad y alberga una descomunal estatua de Buda reclinado de 46 metros de largo y 15 de alto, y el templo del Amanecer (Wat Arun), al otro lado del río Chao Phraya y constituido por espectaculares torres de estilo jemer, el gran imperio del sureste asiático que rigió en Camboya y Laos desde el siglo VI hasta que los tailandeses conquistaron su capital, Angkor, en 1434.

Precisamente, en esta zona se puede tomar un bote para efectuar una reveladora travesía tanto por el río Chao Phraya como por sus canales, lo que supone un viaje hacia el alma verdadera de Bangkok. A través de este recorrido por las sucias aguas de los «khlongs» (canales), el viajero podrá conocer cómo viven realmente los habitantes de la ciudad, en la que se mezclan las mansiones de lujo con cochambrosas infraviviendas donde sus moradores llegan a dormir en jaulas que les sirven para guardar lo poco que tienen. A pesar de su pobreza, el turista se sorprenderá de la generosa simpatía de sus vecinos, dispuestos en todo momento a regalar una sonrisa y un saludo al modo tradicional, juntando las palmas de las manos como si fueran a rezar e inclinando la cabeza.

Además de adentrarse en este submundo, el paseo por los canales permite detenerse en la granja de serpientes ubicada en esta zona de Thonburi, que ofrece espectáculos con reptiles domesticados.

Noche de desenfreno

Noche de Bangkok
Noche de Bangkok- TURISMO DE TAILANDIA

Ya de noche, la espiritualidad que rezuma la capital tailandesa gracias a sus templos se torna en puro desenfreno debido a sus innumerables salones de masajes y a los espectáculos eróticos no exentos de arriesgadas e inverosímiles acrobacias con las partes más sensibles del cuerpo femenino, que ya no se ciñen sólo al archiconocido mercado de Patpong. Con una cerveza Singha bien fría en la mano, perderse por los locales de los «soy» (callejones) Nana y Cowboy, donde cientos de chicas bailan en biquini o topless, es lo más parecido a pasearse por un «mercado de la carne», femenina por supuesto.

Para los que quieran una velada con menos emociones fuertes, un recorrido por el barrio chino permitirá descubrir la magia urbana de los brillantes luminosos de neón con caracteres en mandarín y tailandés mientras se degusta alguna delicia local en los puestos ambulantes que inundan las calles.

Con varios establecimientos repartidos por la ciudad, entre ellos una agradable mansión de estilo colonial en el «soy» 23 de Sukhumvit Road, en el restaurante Baan Khanitha se puede disfrutar de picantes, pero deliciosos, platos como la langosta de Phuket con «curry» rojo, el cangrejo con chile, la ternera o pollo al «curry» verde acompañado con arroz blanco y, por supuesto, la inevitable sopa Tom Yam.

Después de pasar por la gran ciudad, el viajero puede elegir entre el amplio abanico de playas paradisíacas con que cuenta el sur del litoral tailandés o las selvas montañosas del norte. Reclamos más que suficientes para explorar a fondo el «país de la sonrisa».

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios