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Construyen una diminuta isla para burlar las leyes antialcohol

Beben en la pequeña plataforma alegando que están en aguas internacionales

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Las limitaciones en el consumo de alcohol en lugares públicos se establecen con el objetivo de preservar la seguridad y la limpieza. Sin embargo, siempre que se decreta una prohibición de este tipo surgen algunas voces críticas de ciudadanos que reclaman su derecho a beber tranquilamente donde les plazca. Tal vez no haya una solución al gusto de todos, pero siempre hay quien encuentra alternativas de lo más ingenioso para «regatear» el dictado de las leyes. Prueba de ello son las imágenes que nos llegan desde Nueva Zelanda.

Encontramos las sorprendentes fotografías en Tairua ChitChat!, un grupo de Facebook en el que comparten contenido los vecinos de esta pequeña localidad neozelandesa. Las vacaciones de Navidad han sido un periodo considerablemente conflictivo en Tairua durante los últimos años, al registrarse numerosos incidentes protagonizados por jóvenes ebrios. Por eso en esta ocasión la apuesta de las autoridades fue prohibir por completo el consumo de alcohol en la vía públicadurante las vacaciones, tanto para residentes como para turistas.

Parece que un grupo de vecinos no recibió precisamente con agrado la noticia. Alguien debió pasar algún tiempo dándole vueltas al asunto, pensando en una forma de burlar la restricción para poder beber unas copas con sus amigos cerca de la costa. Y desde luego que la encontró: aprovechando la marea baja construyó en mitad del agua una pequeña plataforma con arena y rocas, del tamaño justo para colocar una mesa y algunos asientos. Cuando la marea subió de nuevo, la improvisada isla quedó completamente rodeada por agua.

Los usuarios de canoas y embarcaciones de recreo se acercaron asombrados al grupo, tratando de averiguar por qué estaban bebiendo en tan insólita ubicación. «La prohibición de beber en la vía pública no nos afecta aquí, en nuestra isla. ¡Estamos en aguas internacionales!», explicaron entre risas los bromistas. Lo cierto es que no ha trascendido que nadie haya intentado multarles, ni que ellos hayan causado incidente alguno en los alrededores. Sin duda, la suya ha sido una manera original de celebrar la llegada del Año Nuevo.