Algunos de los paneles en los que se dictan las normas dispares tanto para locales como para visitantes
Algunos de los paneles en los que se dictan las normas dispares tanto para locales como para visitantes - ABC
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La ciudad más «mandona» del Reino Unido

La localidad de Dawlish, en el condado de Devon, se ha hecho célebre por la profusión de carteles con prohibiciones y advertencias de todo tipo

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Si usted es amante del orden y de seguir las reglas al pie de la letra, bienvenido a su pueblo ideal. Se llama Dawlish y se encuentra en el condado de Devon, al suroeste de Inglaterra. Esta pequeña localidad costera de algo más de 11.000 habitantes ha visto cómo saltaba a la fama en los últimos días tras una reseña que un turista dejaba en la web de TripAdvisor. En ella, el usuario, de nombre SW, se quejaba de la cantidad de carteles y señales repartidos por toda la localidad con advertencias y prohibiciones.

Catalogada ahora como «la ciudad más mandona de Reino Unido», no se puede dar un paseo tranquilamente por ella sin encontrarse cada pocos metros con uno de estos paneles. «Había docenas y docenas de ellos», señala en su reseña este usuario. «Desde el momento en que salí de mi coche, me bombardearon con avisos de que hiciera esto o de que no hiciera lo otro. Había más señales que en una base militar secreta». Entre ellas, continúa, «una de un metro cuadrado que se podía ver desde el otro lado del río, señalando que no se podía dar de comer a los patos».

Las señales se acumulan a lo largo de todo el pueblo y se pueden leer advertencias como «apague el motor cuando se encuentre aparcado» o algunas tan específicas y bien explicadas como «no dar de comer a los pájaros recién nacidos que se encuentran en sus nidos, porque atrae a las gaviotas y estas roban los huevos que allí se encuentran».

Este hombre, que buscaba visitar una localidad conocida por albergar cisnes negros y «una cafetería que ofrece unas tartas deliciosas», se encontró de bruces con tantos vetos que acabó saturado y no dudó en comentarlo en esta plataforma online. La mayoría de usuarios que le contestaron apoyaron su tesis: «No se pueden dar tres pasos sin encontrarte una señal, y lo peor de todo es que a veces se contradicen entre ellas», comentaba otro de ellos.

El revuelo ha sido tal, que el propio alcalde de Dawlish, Martin Wrigley, reconoce lo excesivo de tanto panel e intentará reducirlos, dice, «para no dar esa impresión de control» a los turistas que se quieran pasar por esta localidad costera. Eso sí, advierte que algunas de estas indicaciones son necesarias: por ejemplo, todas las relacionadas con mantener a los perros atados o bajo control de sus dueños. Y es que algunos de ellos ya han atacado, asegura, «a varias decenas de cisnes».

Algo que parece no importarle al usuario que ha puesto a Dawlish en el mapa con su comentario. Tras varios párrafos demostrando su enfado, termina así su reseña: «Al final de mi visita estaba convencido de que había más avisos y señales para los turistas que los que había visto al borde de la carretera mientras conducía los 20 kilómetros que separan a esta ciudad de la mía, Brixham». Una descripción perfecta para la ciudad más «mandona» de Reino Unido.