Adiós a la librería española de Roma

El templo de la cultura hispana en Italia echa el cierre definitivo debido a la subida del alquiler de los locales y la feroz competencia de Amazon

CORRESPONSAL EN ROMAActualizado:

Baja el telón en la primera y única librería española en Italia, un importante foco de cultura desde hace 55 años en el corazón de Roma. La Librería Española, con el nombre de La Sorgente (Manantial), nació en 1962, cuando un grupo de religiosas del Instituto Secular “Vita et Pax”, comenzó a ocuparse de la difusión en Italia de la cultura española. Rafael Alberti, exiliado en Roma, era uno de sus clientes y les dedicó una de sus pinturas. La librería, con más de 8.000 títulos en lengua española de grandes autores, clásicos y contemporáneos, se convirtió en un punto de referencia, para la numerosa comunidad española y latinoamericana, y también para muchos profesores y alumnos italianos de español. En los años 80 la Librería Española se trasladó a un lugar privilegiado: En la famosa Plaza Navona, justo enfrente de las obras de dos grandes artistas del barroco, la Fuente de los Cuatro Ríos diseñada por Bernini y Santa Inés en Agonía de Borromini. EL pasado viernes la librería anunciaba por correo y en Facebook a sus muchos seguidores una triste despedida: “La Librería Española les informa que lamentablemente se ve forzada a cerrar sus puertas a causa de la inestable realidad coyuntural”. Patrizia Porpora, actual gestora de la librería, confesaba su amargura y desolación a ABC: “He llamado a muchas puertas, pero todo ha sido inútil. No podía seguir sufriendo pérdidas”. La noticia fue acogida con tristeza por muchos seguidores en Facebook: “Lo siento. Una librería que muere empobrece el espíritu humano”, escribe Annarita Bray.

La propiedad del local que acogía a la Librería Española es de la “Obra Pía - Establecimientos Españoles en Italia”, una institución cuyo origen se remonta a la Edad Media, con bienes pertenecientes en su totalidad a la Iglesia Española, la cual buscó amparo en el Estado español para evitar la desamortización de sus propiedades cuando se produjo la unidad de Italia en 1870. Hoy ese rico patrimonio, con más de 260 inmuebles en Roma, entre pisos y locales comerciales, es administrado, con beneficios en su balance, por el embajador de España ante la Santa Sede, asistido por una Junta de Gobierno en la que hay diplomáticos y sacerdotes españoles.

Las religiosas de “Vita et Pax” gestionaron la Librería Española hasta el 2010, fecha en que la traspasaron a Patrizia Porpora, quien hace un año tiró la toalla porque, con la renovación del contrato, una subida hasta los 6.000 euros por el alquiler (72 metros cuadrados, con otros tantos de sótano) no le era rentable. Ahora en ese local, otrora lugar también de actos culturales, un italiano avispado ha montado un negocio para turistas: El “Gladiator Museum”, con una exposición kitsch de corazas de legionarios y gladiadores romanos, incluyendo “la celda del esclavo”. Los adultos pagan 12 euros y los niños 10.

Patrizia trasladó la Librería Española a otro local más económico, que ahora cierra definitivamente: “Salir de Plaza Navona ha sido la muerte y la puntilla para las librerías nos la ha dado Amazon”, explica a ABC, lamentando “la indiferencia de instituciones españolas”. Numerosos escritores que han pasado por Roma a dar conferencias, como Antonio Muñoz Molina, Elvira Lindo, Almudena Grandes, Luis García Montero, Eduardo Mendoza o Arturo Pérez Reverte se acercaron también a la Librería Española a firmar autógrafos a sus lectores. Se acaba así la época de una histórica librería, un templo de cultura española.