Mira en el vídeo el tráiler del juego - MICROSOFT
ANÁLISIS

«Quantum Break»: una apuesta ambiciosa pero desconcertante

El videojuego de disparos en tercera persona, de una narrativa transmedia, une serie de televisión y acción interactiva en una historia que gana enteros conforme nos metemos en ella y deja fugaces notas de creatividad

MADRIDActualizado:

El tiempo está roto y hay una fractura. Y se busca un dispositivo que trate de arreglarlo. Tras un arranque desconcertante y sacado, así de primeras de una película de ciencia ficción, «Quantum Break» se va deslizando por fugaces momentos de intensidad. Este videojuego, más que un nuevo título de disparos en tercera persona, representa un cambio en la estructura narrativa audiovisual.

Por lo pronto, parece haber encontrado un nexo de unión entre un juego ad hoc y una serie de televisión. De hecho, las secuencias reales (son capítulos de veinte minutos de duración) se intercalan entre los momentos propios de los videojuegos. En este terreno se descubre a un personaje principal, Jack Joyce, que se ve envuelto en una inesperada trama -que nos mantiene involucrados y atentos- junto con su amigo Paul Serene en donde pasado y presente se enfrentan a pecho descubierto.

Todo sucede en la corporación Monarch Solutions como consecuencia de una fractura temporal que provoca que el tiempo como lo conocemos se vuelva loco, dotándolos de una serie de poderes. El problema, quizá, es que esa narrativa transmedia no está tan madura como para atraer al gran público. Funciona a dos velocidades: se completa un acto (como así llaman digamos a una determinada misión) y, luego, va del tirón un capítulo de la serie, que en cierto modo podría recordar a aclamadas propuestas televisivas como «24» o «Fringe».

En el espacio donde prima la parte interactiva, el comportamiento del personaje es una sonada locura en donde, pese a su narrativa muy lineal y cinematográfica, las ocasiones propias de este género son abundantes y responden al esperado deseo de disparar. Las transiciones, bien integradas dentro del juego, contempla movimientos de cámara alucinantes y tremendamente elaborados. Es cuando la lluvia de balas se aproxima cuando todo parece sobresalir.

El personaje, el primer personaje al que nos encomendamos, tiene varias habilidades. Seis en total, las cuales se pueden mejorar. Una de ellas es generar un escudo volátil capaz de repeler las balas. Otra es la paralización temporal de personas y objetos, siendo esta la más asombrosa y la que de por sí mejor rendimiento parece tener. Más que nada, porque es muy flexible y se ajusta a las necesidades del jugador en cada momento. Además, es, por qué no, la más resultona. Del desplazamiento lateral se le puede sacar también gran partido aunque la finalización sea un tanto frágil. Pero la filosofía, en conjunto, parece tener un encaje perfecto como alternativa a la potente serie «Uncharted». De hecho, más de uno pensará que estamos ante el «Uncharted 4» de Xbox One.

Durante los enfrentamientos, el jugador puede aprovechar las coberturas, destructibles a los impactos y automáticas ante la aproximación del jugador. El propio sistema permite cambiar la cámara se honró para ajustarse a la posición de disparo. Abunda la munición, por lo que podremos recargar constantemente, aunque cabe decir que las habilidades no se pueden utilizar constantemente, ya que requieren de un tiempo de carga una vez gastadas.

Este original, arriesgado y ambicioso título, desarrollado por el estudio Remedy, da pie a la exploración. Sí permite encontrar objetos narrativos para sumergirse en su universo. Lo llaman ondas cuánticas, que permiten desbloquear contenidos que afectan al desarrollo de la historia. Y ahí radica su potencial; el haber conquistado un espacio diferente en donde televisión y videojuego se encuentran. Ello implica, claro está, en que el jugador debe atender los diálogos (por cierto, no está doblado al castellano), seguir las aventuras para entender de qué va esta particular y ambiciosa propuesta. Pero, por otro lado, los amantes de la acción trepidante y constante pueden sentirse poco atraídos.

Ahí no queda la cosa. Este juego intenta viajar a varias direcciones al mismo tiempo. Si en una primera instancia manejamos a Jack Joyce, en un segundo acto nos ponemos en la piel de Paul Serene, otro de los personajes que, para no desvelar nada, solo diremos que tiene un papel importante como artífice de la historia, Bueno, a ver, avanzaremos algo: quiere hacerse con el control del tiempo para sus propios fines.

En este caso, se encuentra con el poder de nudo, que revela dos futuros posibles. Aquí, la decisión que tome el jugador en cada nudo cambiará tanto la historia del juego como la del programa en vivo. Escenarios muy bien detallados y un nivel gráfico magnífico y sorprendente en donde brillan con intensidad los efectos de luz, aunque adolece de mayor exigencia en otros aspectos como las texturas y una recurrente caída de fotogramas que provoca que, en ocasiones, vaya a trompicones.