ANÁLISIS

«Adr1ft»: deriva espacial

El videojuego de supervivencia en primera persona pone al jugador en la piel de un astronauta que debe utilizar los recursos disponibles para mantenerse con vida

Mira en el video un fragmento del juego - J.M.S.

Ser astronauta era el sueño de muchos adolescentes. Eso fue hace años. Muchos. Ahora, los niños quieren ser futbolistas o «youtubers». Las niñas tampoco quieren ser princesas, pero sí profesionales médicos y profesoras. Pero hubo un tiempo que, efectivamente, era común escuchar ese deseo de explorar el espacio. «Adr1ft» pone al jugador en la ingravidez de una estación espacial y, al contrario de las virtudes y atractivos que cabría pensar, el videojuego se centra más en la supervivencia.

Este título, disponible para PlayStation 4 y Xbox One previo a su paso por el entorno PC, se mueve en una perspectiva subjetiva, que permite centrarse en el espacio de alrededor y en los elementos que uno se va encontrando durante su aventura espacial. Con tintes cinematográficos, el jugador debe iniciar la exploración de una nave, Northstar IV, que aparece destruída. Para una mayor comprensión de los sucesos acaecidos, los jugadores deberán localizar registros de audio que permitirán expandir en los acontecimientos de este trágico incidente ambientado en el año 2037 en el que la Tierra se encuentra a una distancia de 462 kilómetros.

Tanques de oxígeno repartidos por doquier le ayudarán a mantenerse vivo, que es el principal objetivo de todo esto. Los jugadores toman el control del comandante Alex Oshima, que se mueve en cualquier dirección a través de un entorno abierto. Y allí, en medio de la inmensidad y el absoluto desconocimiento, uno debe centrarse en buscar objetos, activar sistemas informáticos, localizar puertas de acceso o completar una serie de puzzles para acceder a las cinco áreas disponibles.

Al más puro estilo de películas de la talla de «Gravity» o «The Martian», sobrevivir a un desastre en el espacio obliga a «volar», en el sentido en el que al encontrarse en gravedad cero, el jugador, que porta un traje de astronauta, debe aprovechar los impulsos mientras flota. Pero el propulsor instalado en la mochila se come parte del oxígeno, lo que obliga a pensar detenidamente los movimientos siguientes. Requiere, por tanto, dosificar los recursos disponibles para evitar la asfixia.

En el momento en el que se registra bajo oxígeno, la visión se vuelve borrosa y únicamente recuperamos el aliento (y la vida) con los botes de oxígeno. Estos se gastan con demasiada celeridad, lo que obliga al jugador a elegir si arriesgarse a recoger cierto objeto u optar por un planteamiento más conservador. Golpes y pequeños tropiezos causan estragos al material espacial, que sufre los desperfectos lógicos de estas físicas.

Afortunadamente, en determinados momentos el jugador puede hacer uso de cabinas de reabastecimiento que recuperan su estado original. Los controles, al principio, requiere de una cierta práctica para equilibrar los movimientos del personaje. En esa original deriva espacial el jugador puede hacer uso de una serie de pistas. Esto es, la localización de los objetos disponibles mediante el empleo de un sistema de escáner.

Con un diseño gráfico muy conseguido pero sin encontrarse a un nivel muy avanzado en comparación con algunas superproducciones, ««Adr1ft» arranca de manera intrigante en los primeros compases pero va decayendo a medida que avanzamos, pecando en ocasiones de una excesiva repetición de los patrones de juego además de una escasa duración.

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