Resumen Tech 2017

Del iPhone X al Galaxy Note 8: los mejores «smartphones» de 2017

En esta temporada se ha exhibido la consolidación de las cámaras duales, se han extendido el concepto de «todo pantalla» y se ha superado, por primera vez, la franja de los mil euros

El iPhone X, el Samsung Galaxy Note 8 o el OnePlus 5T han sido los terminales que más han llamado la atención

MADRIDActualizado:

1. Tendencias que deja el año

El mercado de la telefonía móvil se encuentra totalmente apretada. Este 2017 ha dejado varias tendencias claras en este terreno. Tras su primer año, la cámara doble en los móviles se ha convertido en un estándar a perseguir por la industria. Con diferencias evidentes en las configuraciones de cada modelo y marca, lo cierto es que este concepto de fotografía móvil se ha asentado como sinónimo de buena calidad de imagen. Para ello, se propone jugar con la profundidad de campo.

Así, mientras firmas como Apple apuestan por incluir un mini teleobjetivo y un gran angular en su cámara, LG ha continuado con su propia idea, un gran angular y una cámara «normal», mientras que otras marcas como Google han pasado de largo y han seguido con una sola lente como en el caso del Pixel 2 XL que, pese a disponer de una sola cámara, se ha apuntado como uno de los mejores móviles en el terreno de la fotografía.

Otra idea que se ha extendido este año y que han impulsado fabricantes como Huawei, Samsung o LG, y continuado por la propia Apple y Google, es el esfuerzo por reducir a la mínima expresión los marcos de la pantalla del móvil. Lo que se pretende es cubrir hasta donde se llegue una parte del terminal. Con ello se gana en espacio y se reducen las dimensiones del dispositivo. Una fórmula encaminada a ganar visibilidad en el consumo de contenidos multimedia.

El sistema de reconocimiento por huella dactilar se ha asentado este año definitivamente. Todos los terminales de gama alta lo incluyen como método de desbloqueo de la pantalla y autenticación de pagos móviles, pero Apple, con el iPhone X, ha querido abandonarlo y apostar por otra solución biométrica, Face ID. Este sistema de reconocimiento facial ha sido la comidilla del sector tecnológico, aunque como es obvio se desconoce el impacto que tendrá en la industria y si se extenderá entre otras marcas, algo que no ha conseguido su decisión de eliminar la clavija «mini jack» para los auriculares en favor de una vida sin cables.

En cualquier caso, tanto Apple como Samsung han vuelto a liderar un año más las ventas de «smartphones», aunque han visto las orejas al lobo con el sorprendente crecimiento de Huawei, tercero en discordia. Los últimos informes de ventas sitúan, además, al fabricante chino Xiaomi, que hace un mes desembarcó oficialmente en España, como el cuarto mayor vendedor. Por el camino se ha desplazado a HTC o LG que en otras épocas tuvieron una importante cuota de mercado.

La hegemonía china, impulsada por otras firmas como Vivo o Oppo, también ha permitido capitalizar las ventas globales. Lo que también se ha podido detectar esta temporada es el aumento considerable del precio de los terminales, en donde, de nuevo Apple y Samsung han querido romper la barrera psicológica de los mil euros por primera vez, generando casi otra nueva categoría, la super gama alta, que tiene visos de quedarse definitivamente en el mercado.

2. iPhone X

Mira en el video el analisis del producto - VIDEO: J.M.SANCHEZ Y R.M.BELTRÁN

Este ha sido, sin lugar a dudas, uno de los móviles más representativos del año. Como argumento, su tremenda potencia de procesamiento, un apartado fotográfico considerable y un diseño rompedor con sus antecesores que le han colocado, nuevamente, en el plano de la vanguardia. Sí es cierto que otras firmas rivales se han adelantado a su diseño casi sin marcos, pero el iPhone X ha ganado en personalidad. Tiene fuerza incluso su cuestionado «notch», la «ceja» que soporta los ocho sensores y cámara frontal.

La incorporación de Face ID como método para desbloquear el terminal y efectuar compras ha sorprendido por su velocidad o comodidad, aunque ha resultado algo controvertida su seguridad, en donde ha quedado demostrado que es posible saltárselo. Afortunadamente, esta acción es posible por medio de la creación de máscaras ultra reales que no son precisamente baratas. Pero en la experiencia funciona muy bien, es rápido y va «aprendiendo» de los rasgos y ángulos faciales, aunque en algunas situaciones como cuando el dispositivo está colocado en la mesa en posición horizontal la huella dactilar tiene más sentido. En líneas generales, funciona perfectamente en la mayoría de situaciones.

El dispositivo, en general, ha cumplido con creces. Pese a que gestiona algo por debajo las imágenes nocturnas en comparación con otros móviles de la competencia, el comportamiento de su doble cámara (estabilizada ópticamente en ambas lentes) de 12 megapíxeles cada una se ha ganado a pulso estar entre las mejores del año. La firma norteamericana ha vuelto a apostar por el aplaudido efecto «bokeh» en su modo retrato, que permite jugar con los planos de la imagen desenfocando el fondo para que el sujeto quede resaltado. Una fórmula ya empleada por muchos teléfonos del mercado y que, en el caso del Google Pixel 2 XL ha sabido gestionarlo brillantemente bien y eso que solo dispone de única lente.

Apple se decidió esta temporada por los paneles «orgánicos» tipo OLED para su teléfono estrella. Si el gigante Samsung lleva años experimentando con ellos en sus propuestas, el iPhone X se ha lucido es su nuevo iPhone hasta el punto que ya se habla que se extenderá este tipo de pantallas el próximo año. Su resultado es asombroso, aunque sigue penalizando el problema del OLED en los reflejos y azulados en función del ángulo de visión y la posibilidad de sufrir el llamado «burn in» o efecto quemado, es decir, la decoloración de un área determinada. La calidad de imagen ha sido apabullante con negros profundos y colores intensos.

En esta ocasión, la firma norteamericana ha recuperado algunos detalles estéticos como la inclusión del vidrio en el chasis con una combinación de cristal y aluminio que le confiere una imagen elegante y un agarre espectacular. Porque, en lo que se refiere a belleza, el iPhone X es cierto que es muy bonito. En los diez años del producto, el iPhone se ha renovado casi al completo.

También en su autonomía, puesto que se ha extendido la duración de la batería logrando, al menos durante las primeras semanas de prueba, que se alcance el día y medio sin complicaciones. Otro detalle a tener en cuenta ha sido la capacidad de atracción de los nuevos gestos para interactuar con el móvil que, una vez aprendido y acostumbrado, es difícil regresar al pulsador físico. Su mayor obstáculo, el precio, por encima de los 1.300 euros que lo hacen casi un lujo al alcance de pocos.

3. Samsung Galaxy Note 8

Mira en el video el análisis del producto - VIDEO J.M.NIEVES Y C.MÍNGUEZ

Samsung ha mostrado cómo se las gasta en el campo de la telefonía. La firma surcoreana tiene una gran capacidad de producción y se ha paseado por la innovación con relativa solvencia. Asombró a principios de año con el Galaxy S8, uno de los pioneros en el nuevo formato de «todo pantalla», pero lo llevó a otra dimensión con el Note 8.

Y eso que no lo tenía fácil después del fiasco del pasado año con el Note 7 y sus recordadas baterías incendiarias. Lo cierto es que puede haber dudas en la elección, si el mejor del año es el Galaxy S8+ o el Note 8. Por original hemos seleccionado el «phablet».

El gigante coreano ha conseguido colocarse en el podio con un diseño continuista respecto al «hermano» S8 y su debut en las dobles cámaras. El resultado, fantástico. El terminal ha ganado el pulso a la productividad con un mejorado S Pen, una de sus señas de identidad, que ha ampliado considerablemente sus funciones, aunque para algunos usuarios sea un elemento prescindible.

Aún así, tiene otras virtudes como el diseño rompedor y bien construido, un gran rendimiento aportado por el chip Exynos 8895 de ocho núcleos aderezado de 6 GB de memoria RAM. Otro de los aspectos más destacados es su flamante panel Super Amoled de 5.8 pulgadas que genera una resolución QHD (2.960 x 1.440 píxeles), cuyo resultado está tremendamente bien conseguido.

De hecho, es uno de los más potentes. Además, es visualmente muy atractivo y llamativo. En consecuencia, una de las mejores pantallas del mercado. Es muy completo, además, puesto que ofrece multitud de posibilidades, desde uso de la clavija «mini jack» para los auriculares (Samsung sigue apostando por ella), la posibilidad de ampliar memoria por medio del empleo de tarjetas microSD, incluso escáner de iris, una opción sin embargo que muchos usuarios pueden dar de lado.

Un detalle a tener en cuenta es el fiasco de Bixby, su asistente de voz que estaba llamado a romper moldes y avergonzado a otras plataformas más veteranas como Siri, de Apple. Debutó sin poder utilizarse en español y con funciones por debajo de las prometidas.

Un fracaso que ha tenido que lidiar con otra polémica, la posición del lector de huellas dactilares, desplazado ligeramente a la derecha, que se hace incómodo de activar. Tampoco el rendimiento de su equipo de audio ha estado a la altura de las circunstancias. Sin embargo, Samsung ha elevado el listón de los precios en los móviles de gama alta con un precio por encima de los mil euros que, desgraciadamente, está fuera del alcance de muchos consumidores.

4. Google Pixel 2 XL

Tras un debut cuestionado el pasado año, Google ha aprendido de los errores del pasado con el Pixel 2 XL. Ha tirado por tierra definitivamente la idea potenciada por la anterior gama, Nexus, que ofrecía una estrecha relación calidad-precio. El nuevo terminal, por encima de los 900 euros, ha cumplido con creces en muchos aspectos, aunque debutó con mal pie por su cuestionada pantalla P-OLED que generaba problemas y estaba por debajo de las expectativas. Y esta ha sido su peor baza, casi indefendible por sus extraños reflejos azulados, su mala calibración y su escaso brillo.

Este problema derivó en un debate acerca del empleo en el campo de la telefonía de este tipo de pantallas «orgánicas», consideradas como el futuro de los televisores. A su favor, una gran cámara compuesta por una sola lente, pero que ha sabido sacar provecho de todo. En la mayoría de situaciones (macro, detalle, nocturnas, retrato… ) el móvil sale airoso ofreciendo una gran calidad de imagen. Es su mayor virtud porque, en general, es fantástica y muy recomendable.

En cuanto a su tamaño, ciertamente de gran tamaño, también ha apostado por el diseño de «todo pantalla». Más espacio para disfrutar. A destacar la alta autonomía del dispositivo, que supera a muchos rivales y que extiende la autonomía a dos días sin problemas. Su ecosistema, además, un Android «limpio», tiene una intuitiva y buena experiencia de usuario muy recomendable para aquellos que lo siguen prefiriendo a iOS. Está bien optimizado y, eso, es para valorar.

5. Huawei Mate 10

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La firma china ha sorprendido este año con su buque insignia. Si el P10 era una opción interesante, la gama Mate ha ganado fuerza con el nuevo modelo. Un terminal que viene acompañado precisamente por un sistema de aprendizaje neural que se puede aplicar a múltiples opciones como en el empleo de la fotografía.

Porque en este terreno también se maneja a la perfección gracias a su combinación de dos sensores compuestos por cámaras de 12 y 20 megapíxeles, que se comportan francamente bien en algunas condiciones de baja luminosidad, las cuales además permite jugar con la profundidad de campo para obtener retratos con el fondo desenfocado. Eso sí, en esta última escena sin alcanzar a sus rivales como el iPhone X o Pixel 2 XL.

Al igual que otros modelos de este año, Huawei ha acabado por ofrecer un ratio similar con una pantalla inmensa que cubre gran parte del frontal. Para ello, ha mantenido el formato de 18:9 en su panel de 5.9 pulgadas, capaz de extraer una resolución QHD. La pantalla, tipo LCD, es francamente mejorable a la hora de la representación y reproducción de los colores, a los que les falta algo de intensidad, aunque luce con gran brillantez. Pese a sus dimensiones, el terminal es cómodo y compacto. Frente a otras propuestas, el Mate 10 ha continuado con el lector de huellas dactilares, pero ubicado en la parte trasera en el centro, la posición más cómoda, por cierto.

Bajo el capó se encuentran una serie de especificaciones que le dotan de una vocación de bólido, aunque sin llegar a la potencia de otros rivales como el iPhone X. Lo logra por medio de un chip propio, el Kirin 970, de ocho núcleos, que viene jalonado con hasta 4 GB de memoria RAM, que le otorgan un buen rendimiento. En cuanto a su manejo, la firma china es otra de las que apuestan por una capa de personalización de contenidos y funciones propias en Android. Es su plataforma EMUI, la cual sin embargo, deja algo de qué desear.

6. OnePlus 5T

Pese a su tardía llegada, la firma china ha vuelto a asombrar por lo que mejor sabe hacer, ofrecer un terminal de prestaciones altas a precios muy bajos. Y lo ha logrado con esta versión que ha coqueteado con ese diseño casi sin bordes. Cuenta con un panel tipo OLED de 6 pulgadas que ha crecido ligeramente en comparación con su antecesor y que ofrece un ratio de 18:9. Más espacio en menor tamaño. Perfecto.

Con una doble lente, de 16 megapíxeles la principal y de 20 la secundaria, funciona de forma diferente que la del OnePlus 5. En esta ocasión, la cámara no cuenta con teleobjetivo para poder hacer zoom. Ambos sensores nunca toman instantáneas al mismo tiempo. El de mejor calidad tiene la función de realizar fotografías en condiciones de baja luminosidad, mientras que la otra salta cuando la luz sea la adecuada. En general, gestiona bien los escenarios, pero no es ni de lejos la mejor del año, ya que por lo pronto, no cuenta con estabilizador óptico y el resultado con el modo retrato deja sentimientos encontrados.

Otro de sus grandes aciertos es su potencia. Pocos se encuentran a su nivel con el chip Snapdragon 835, el modelo destinado a los grandes teléfonos «premium», pero viene soportado por 6 GB de memoria RAM que le otorgan un gran rendimiento en la mayoría de actividades. Potencia, lo que es potencia, no le falta. Su comportamiento es fluido y se mueve con holgura. También su sistema de carga rápida es conveniente tenerlo en cuenta puesto que funciona brillantemente bien.

La continuidad de seguir contando con un puerto de acceso a auriculares es, para muchos, algo necesario. La entrada de «jack» de 3,5 milímetros permite respirar a los usuarios que aún se muestran reticentes a los auriculares Bluetooth. Otro aspecto que no cambió respecto a su predecesor ha sido la batería, será igual que la del OnePlus 5. Hay que tener en cuenta que se ha incluido un sistema de reconocimiento facial tipo Face ID, aunque su seguridad y rendimiento está por debajo de la propuesta de Apple y, pese a su rapidez, puede estar cuestionada. Recuerda, sin embargo, a nivel estético a otros modelos como el Galaxy S8.

El terminal viene también con su propio ecosistema, Oxygen OS, que aporta personalidad a su raíz Android, pero no está por ahora al alcance de la última versión del sistema operativo de Google, lo que para muchos puede representar un problema adicional. Eso sí, su mayor baza es, sin duda, su precio, por debajo de los 500 euros que lo sitúan en algo incomparable a día de hoy.

7. LG V30

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LG se ha puesto al día con este modelo que en conjunto es muy equilibrado y competente. Pero el problema es sencillo de explicar: llega tarde (mitad de diciembre, con todo el pescado vendido) y a un precio difícil de defender (900 euros). Dos razones que, pese a sus altas prestaciones, lo pueden condenar a un segundo plano. Una de sus virtudes es su gran ligereza. Pesa realmente poco y, eso, en comparación con otros modelos rivales.

Sin duda es uno de los mejores del año. De nuevo, como hiciera con el G6, se ha subido al carro de las pantallas grandes, pero en esta ocasión, el ratio es mayor, una proporción de 18:9 y casi sin marcos. Su pantalla, tipo OLED y de 6 pulgadas (con resolución de 2.880 x 1.440 píxeles) es capaz de reproducir sin problema contenidos HDR 10, una nueva tecnología de imagen. Y su resultado es magnífico. Tanto colores y contrastes se perfilan intensos y se reproducen de manera magistral. Y eso que la tecnologìa empleada para fabricar el panel tiene, habitualmente, los mismos problemas (cambios en las tonalidades en función e la inclinación, posibilidad de sufrir efecto quemado..).

La firma surcoreana ha vuelto a repetir su idea en este modelo. Utiliza dos sensores, de 16 y 13 megapíxeles, para su configuración de cámara. Una cámara que se desarrolla bajo su propia premisa, un gran angular (para captar panorámicas al abrir el campo) y una lente «normal» que se puede activar de manera individual. Además, terminal saca pecho al ofrecer una gran cantidad de opciones y herramientas para editar las imágenes.

En cuanto al procesador, estamos ante un Qualcomm Snapdragon 835, el elegido por una buena parte de los fabricantes para sus gamas altas de este año. Con sus 4 GB de RAM, no hay aplicación que se resista. El único punto que quizá habría podido mejorarse es la capacidad de almacenamiento, que se queda, en la versión que llega a España, en 64 GB. Eso sí, con una ranura USB para añadir tarjetas de memoria de hasta 2 TB. Y, por cierto, debuta sin la versión más actualizada del sistema operativo Android. Eso da qué pensar…

8. HTC U11

Si esta temporada hay una tendencia clara en movilidad es, sin duda, el nuevo concepto de terminal que propone eliminar en la medida de lo posible los marcos, de tal forma que se ofrece más espacio para la pantalla en unas dimensiones muy compactas. Un diseño que da sensación de modernidad y vanguardia, pero que no todos los fabricantes han querido (o han podido) dar el salto. Y, ahora, después de ver peligrar su negocio, se ha decidido HTC.

El fabricante taiwanés ha anunciado su nuevo teléfono móvil inteligente, el HTC U11 Plus. El objetivo, volver a ser un grande del sector después de varios ciclos en retroceso. Ficha técnica En un alarde de ingenio, el dispositivo ha crecido en tamaño respecto a su predecesor hasta proponer una pantalla tecnología LCD de 6 pulgadas y una relación de aspecto de 18:9 (o lo que es lo mismo, 2:1), capaz de generar una resolución Quad HD+ (2.880 x 1.440 píxeles). Con esta decisión, al igual que sucede en el Samsung Galaxy S8, se da la percepción visual de ser un móvil más pequeño de lo que realmente es.

A nivel técnico, debajo de todas esas capas y chasis se encuentra una serie de especificaciones muy altas, lo mínimo que se le puede exigir a un terminal de alta gama como éste. Hablamos, así, de un procesador Snapdragon 835 fabricado por Qualcomm que logra velocidades de vértigo, 2.45 GHz. Este «cerebro» viene acompañado de 4 GB de memoria RAM. Sin embargo, sí cuenta con una versión que añade 6 GB de memoria RAM pero se trata de la que ofrece 128 GB de almacenamiento (solo hay dos modelos, el otro es de 64 GB). En consecuencia, un buen rendimiento.

Afortunadamente para los usuarios que siguen deseando más espacio adicional, el terminal permite el empleado de una tarjeta microSD. Pero bien, es de sobra conocido por todos que no todo son guarismos en la corte de la optimización de la electrónica, pero sobre el papel se puede intuir que ofrecerá un buen rendimiento. Lo menos que se le demanda, vaya.

Un territorio al que HTC no ha querido atreverse a invadir es el de la fotografía compuesta de dos lentes. Esta otra tendencia del sector, liderada por Apple y Samsung, entre otros, ha pasado de largo. En su lugar, se apuesta por un solo sensor de 12 megapíxeles con tecnología Ultra Pixel -cada píxel captura más cantidad de luz- y apertura focal de F1.7 con lo que nos podemos hacer una idea que la calidad de imagen será óptima, aunque no se podrá jugar con otros aspectos como la profundidad de campo que logra efectos asombrosos. El problema, que ha pasado casi sin pena ni gloria por el mercado.