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Identificar a los usuarios en las redes sociales, una medida muy difícil de legislar

Sin un marco legal definido, solo sujeto a las leyes de cada país y la buena voluntad de las empresas, que se debaten entre su reputación y el aumento de sus ingresos, las redes sociales cada vez son más criticadas por la impunidad de sus «habitantes»

MADRIDActualizado:

¿Es posible un futuro en el que los usuarios de las redes sociales estén plenamente identificados y no existan cuentas anónimas? La respuesta es tan compleja como el marco legal en el que se mueven estas plataformas de comunicación virtual, con presencia a nivel mundial pero que tienen que amoldarse a las normativas de cada uno de los países en los que están presentes.

David Maeztu, abogado especializado en derecho de internet, propiedad intelectual y tecnología explica que, en teoría, «es posible obligar a las redes sociales a que cumplan con determinados objetivos, la ley, en papel, lo aguanta todo». Sin embargo, el problema llega por la posible fricción con otros derechos: «Esta regulación generaría un conflicto con la libertad de publicación bajo seudónimo, que es un derecho reconocido por la Ley de Propiedad Intelectual».

«Esta regulación generaría un conflicto con la libertad de publicación bajo seudónimo, que es un derecho reconocido por la Ley de Propiedad Intelectual»

El abogado remite a la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, de 2015, que dota de mecanismos judiciales para pedir colaboración a los prestadores de servicios (las empresas que proveen del servicio de internet a los usuarios) como herramienta a través de la cual el Estado tiene la capacidad de saber, siempre dentro de un procedimiento judicial, quién se esconde tras una determinada cuenta.

La huella de la IP

Sin embargo, esta solución no siempre resuelve el problema, ya que la IP es solo un número que identifica al titular propietario, no a la persona que ha escrito el mensaje en cuestión: podría ser otro conocido a través de su cuenta o incluso una persona que se conecta a través de su conexión sin su consentimiento. «Es posible que no sea lo más ágil, pero la realidad demuestra que se enjuicia a personas que emiten comentarios o provocan situaciones de acoso en redes sociales», afirma Maeztu.

«Estos obstáculos a nivel europeo son importantes, por lo que imponer una norma tan restrictiva a empresas globales no parece la solución»

La normativa europea, por su parte, está del lado de la protección de los datos personales del usuario, y el Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea echaba por tierra las legislaciones nacionales que obligan a las empresas prestadoras de servicios de comunicaciones electrónicas a conservar determinados datos de forma indiscriminada, incluida la española. «Estos obstáculos a nivel europeo son importantes, por lo que imponer una norma tan restrictiva a empresas globales no parece la solución», señala Sergio Carrasco, especialista en derecho en red de Fase Consulting.

La posición de las empresas

Ante esta polémica, las compañías se debaten entre su ética empresarial y el aumento de sus cuentas, por lo que idean herramientas para frenar el abuso en estas plataformas, como el reporte directo de mensajes ofensivos y preocupantes en Facebook y la creación de botones de «silenciado» de las notificaciones en Twitter. Precisamente, esta red social aclara a ABC que «no se permite el abuso, acoso ni amenazas violentas» y que cuenta con un equipo que «revisa y suspende las cuentas cuando corresponde», además de personal que «trabaja las 24 horas, todos los días, para apoyar las investigaciones policiales».

Además, fuentes de esta red de «microblogging» aseveran que desde el próximo 18 de diciembre se eliminarán cuentas en las que se produzcan «amenazas específicas de violencia» tanto dentro como fuera de su plataforma, incluyendo aquí grupos terroristas. Esta red fue pionera en la verificación de perfiles e introdujo la posibilidad de que los usuarios demostraran a través de sus datos personales y el envío de un documento de identificación válido que eran realmente quien decían ser. Aunque esta opción, siempre voluntaria y que nacía a raíz de la proliferación de cuentas que buscaban suplantar a personajes famosos, era suspendida de forma temporal hace dos semanas porque «había causado confusión».