Tecnología - Redes

Agenda Digital: retos y desafíos para una España actual

Dar un nuevo impulso a la estrategia aprobada en 2013, acelerar la transformación digital de las pymes o regular el mercado de las telecomunicaciones serán algunas de las principales medidas a poner en marcha en la nueva legislatura

Agenda Digital: retos y desafíos para una España actual
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Nueva Legislatura, nuevo Gobierno, nuevos (y mismos) retos para poner en marcha en España. El Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, al frente del cual estará Álvaro Nadal, contará con tres secretarías de Estado: Energía; Turismo, y para la Sociedad de la Información y la Agenda Digital. Esta última cobra una gran importancia de cara a acometer la transformación digital de algunos sectores como las Telecomunicaciones, fomentar el despliegue de redes, impulsar la llamada eAdministración o potenciar la economía digital de cara a incrementar la competitividad de las empresas españolas.

Regular el sector de las «telecos»

Redes más rápidas, adopción de conexiones más veloces o el despliegue de las redes 5G -previstas para su comercialización para 2020- será uno de los caminos que explore el nuevo Gobierno. Con ello, deberá afrontar un cambio de paradigma que se está viviendo no solo en España sino desde una perspectiva global. Las empresas y plataformas que se meten en el saco de las «Over The Top» empieza a inundarlo absolutamente todo y ha puesto en un brete a sectores tradicionales como las telecomunicaciones. «El sector TIC es muy importante, porque es el motor de los otros sectores de la Economía Digital; pero lo más importante es la Sociedad, los usuarios, el no-sector», manifiesta Borja Adsuara, consultor y experto en derecho y estrategia digital.

La existencia de redes de banda ancha ultrarrápida es necesaria para desarrollar nuevos servicios y para trasladar los beneficios generados por las tecnologías digitales al conjunto de la sociedad española. Desde el Gobierno subrayan que la Agenda Digital para España «hace suyos los objetivos de cobertura y adopción de servicios de banda ancha» planteados por la Unión Europea en la Agenda Digital para Europa. Se refiere a la capacidad de disponer de cobertura de más de 30 Mbps para el 100% de la ciudadanía y que, al menos, el 50% de los hogares haya contratado velocidades superiores a 100 Mbps para el año 2020.

De cara al imprescindible despliegue de redes, para Enrique Dans, profesor de Innovación en el IE Business School «hay que tener clarísima la importancia de que las redes sigan manteniendo su característica fundamental, que es el hecho de ser neutrales y abiertas. Si hipotecamos el desarrollo de las redes a los deseos de las empresas de telecomunicaciones, nos encontraremos con un despliegue de redes que responde a sus intereses y no al bien común, redes sobre las que se desplegarán servicios según las prioridades de las empresas de telecomunicaciones, no según esquemas de competitividad. Ceder a los deseos de las empresas de telecomunicaciones en ese sentido es un tremendo error, por muy privilegiado que sea su acceso al poder político».

Impulsar la transformación digital de la pyme y la economía digital

Uno de los principales retos del ministerio es darle un «nuevo impulso» a la Agenda Digital para España, la estrategia aprobada en febrero de 2013 para desarrollar la economía y la sociedad digital en nuestro país y que se configura como el paraguas de todas las acciones del Gobierno en materia de Telecomunicaciones y de Sociedad de la Información.

Según Adsuara, los objetivos de la nueva fase deben estar «alineados» con las propuestas estratégicas del llamado Mercado Único Digital, espacio «dospuntocero» en donde el comercio electrónico (debe) ocupar una posición más importante en el marco del nuevo ecosistema de distribución de productos. Sin embargo, existen todavía lagunas legales para llevar a cabo la innovación en este sector tales como la política de derechos de autor o el derecho a la competencia.

Será necesario, en opinión de este experto, «incidir en los puntos más débiles y en los puntos estratégicos» que presenta la economía española con respecto no únicamente a países de nuestro entorno europeo sino al mundo entero «puesto que en la Economía digital, que es la Economía del siglo XXI, se compite globalmente». En ese sentido -añade- «viene muy bien que el Ministro -Álvaro Nadal- sea un experto economista y tenga peso en el Gobierno».

Se espera que esa ansiada transformación digital tenga un impacto de más de 120.000 millones de euros sobre el valor añadido bruto de los sectores económicos más relevantes en España, como telecomunicaciones e internet, turismo, servicios financieros, transporte, infraestructuras, farmacia, salud, energía e industria, en el año 2025, según datos del «Primer Estudio sobre la Digitalización de la Actividad Económica en España 4.0», elaborado por la consultora Roland Berger y patrocinado por Siemens.

Pero, ¿vamos por el buen camino? Los expertos se muestran escépticos del camino que ha tomado la economía digital en España. «Es fundamental que tome [por la clase política] una actitud constructiva, que abandone actitudes derrotistas centradas en «los terribles peligros» de la tecnología, y sobre todo, que nunca, en ningún caso y bajo ningún concepto intente proteger a la industria tradicional ni al incumbente. Quienes estaban antes en una industria o quienes la lideraban anteriormente nunca necesitan protección: si no son capaces de protegerse por sí mismos, deben adaptarse para hacerlo», señala a este diario Enrique Dans. «Protegerlos artificialmente desde la política implica en realidad condenarlos a una muerte lenta y dolorosa por inadaptación, además de generar un retraso tecnológico para todos. La idea de «proteger puestos de trabajo» choca con la realidad de que esos puestos, si no se les fuerza a adaptarse, desaparecerán de todas maneras cuando otros, desde otros países, generen esas alternativas imposibilitadas o dificultadas aquí», sugiere este experto.

«Transformar no es adaptar, requiere valentía, velocidad, entender los cambios, anticiparlos, aplicar vanguardia tecnológica, separar divisiones, crear modelos de innovación, mirar el negocio desde fuera y sin duda atreverse a equivocarse. La digitalización permite más de lo que podemos imaginar, permite transformar a los empleados, a las compañías, a los negocios, a las industrias y con todo ello a nuestra sociedad», reflexiona José María Sánchez Santa Cecilia, General Manager de la consultora Prodware Spain.

Impulsar la Economía de Datos

Este es, sin duda, un importante reto y una oportunidad. Según datos que maneja el Gobierno, cada día se generan en el mundo 6 megabytes de datos por persona. La tecnología y los servicios relacionados con el Big Data representan un valor global de 15.226 millones de euros (2015), con una tasa de crecimiento anual del 40%. Y en ese nuevo escenario el desafío es grande dado el enorme potencial de esta tendencia para el desarrollo de diferentes sectores de actividad como la agricultura, el transporte, la salud, así como meter una velocidad más de cara a acercarse al concepto de «ciudades inteligentes».

Esta tarea -explica Adsuara- debe realizarse con «todas las garantías para datos personales». En opinión de Víctor Domingo, presidente de la Asociación de Internautas, el nuevo inquilino en el ministerio «debe influir de manera determinante en la elaboración legislativa de asuntos urgentes como la protección de la privacidad y el respeto a las comunicaciones electrónicas de la ciudadanía».

Regular los nuevos modelos de gestión y protección de contenidos digitales

El mundo está cambiando a pasos agigantados. Los sistemas de distribución de contenidos son distintos a los de hace escasamente diez años. Las nuevas tecnologías han empezado a explorar nuevas formas de consumo, pero todas ellas deben estar debidamente protegidas, a tenor de este experto. «Es necesario pensar en un nuevo entorno, el digital, que permite hacer cosas que antes no se podía hacer. La transformación digital no es solo usar herramientas digitales sino pensar en digital», sostiene Adsuara, al tiempo que manifiesta su interés por «mejorar las condiciones de seguridad del entorno digital, junto con la Industria».

Apostar por la capacitación del ciudadano en las «competencias digitales» y cambio de mentalidad

No todo se puede concebir por impulsos y meros deseos. «La Agenda Digital Europea no es especialmente ambiciosa ni acertada, y parte de muchos errores fundamentales. Considera la transformación digital como "una lista de deberes", una serie de recuadros en los que poner una X, y eso no es en absoluto así», explica Enrique Dans.

En su opinión, la transformación digital de un país, y más en el entorno de una unión supranacional como la Unión Europea, debe partir, en primer lugar, de un «cambio de actitudes» y, por otro lado, «una transmisión de valores que dejen inequívocamente claro que la transformación digital no es en modo alguno "una opción" o "un deseo", sino una obligación absolutamente prioritaria». «Consiste en cambiar la mentalidad de cada político, cada secretario de Estado y cada funcionario para que entiendan que es imprescindible no solo trabajar de otra manera, sino posibilitar que otros lo hagan sin interferencias», valora.

Para Borja Adsuara, por su parte, es un reto para el nuevo Gobierno «mejorar la comunicación y la visibilidad social de la importancia» de la llamada Transformación Digital. «La prueba de que hay que mejorarla es que la Agenda Digital se aprobó en 2013 y mucha gente aún no la conocía. El hecho de haberla incluido en el rótulo del Ministerio es un buen comienzo de esta labor de pedagogía que hay que continuar, porque no afecta sólo a un sector sino a toda la sociedad», insiste.

«Vemos con cierta esperanza la importancia que se ha otorgado a la Agenda Digital en este nuevo Gobierno y estaremos atentos al papel director de coordinación y transparencia que ejerza en el desarrollo de la necesaria e imparable digitalización de la sociedad española», asegura Domingo. En este sentido, ha mostrado su deseo de que el nuevo Ministerio asuma «sin complejos y de forma dialogante» con los agentes del sector las tareas de mejorar la administración electrónica, abordar la digitalización de las ciudades y reforzar la confianza de los ciudadanos en el ámbito digital y fomentar el despliegue de redes y servicios para garantizar la conectividad digital.

Fortalecer la industria TIC en el desarrollo de proyectos en servicios públicos

La sociedad comienza a ser digital, los ciudadanos a utilizar sistemas y servicios digitales. Pero ese trasvase hacia la llamada eAdminstración -Administración electrónica- aún no ha hecho explosión en la vida pública. El reto lograr una comunicación eficaz entre ciudadanos, empresas y la Administración Pública. Y parte de la incorporación de la tecnologías de la información y comunicaciones en las administraciones públicas, tanto desde un punto de vista intraorganizativo (transformar las oficinas tradicionales, convirtiendo los procesos en papel, en procesos electrónicos con el fin de crear una oficina sin papeles) como desde una perspectiva de las relaciones externas (habilitar la vía electrónica como un nuevo medio para la relación con el ciudadano y empresas).

«La e-Administración no se intenta: la e-Administración se impone por la fuerza. Se elimina el papel de un día para otro, se quitan las máquinas fotocopiadoras, se fuerza a trabajar sobre medios electrónicos y se dotan los medios de comunicación con el ciudadano a través de canales electrónicos que sean necesarios. Pensar que eso es "imposible", que "es necesaria mucha formación" (cuando hoy la tecnología es más sencilla que nunca) o que "habrá mucha oposición" es posponer el problema con falsas excusas», considera Enrique Dans.

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