STATISTA

Por qué hay diferentes enchufes y tomas de corriente en el mundo

Se calculan hasta catorce modelos distintos, lo que puede provocar más de un quebradero de cabeza si se viaja

MADRIDActualizado:

La situación es habitual. Un ciudadano español viaja a EE.UU. Es el sueño de su vida o, sencillamente, lo hace por motivos laborales. El caso es que se planta en territorio norteamericano con su teléfono móvil y su ordenador y, cuando necesita cargarlo, observa que si no dispone de un conector especial no puede hacerlo. Así que en un descuido en el que no se ha comprobado qué tipo de toma eléctrica está extendida en el destino es posible que te quedes tirado sin poder devolver a la vida ese indispensable aparato electrónico. Una brecha que puede provocar más de un quebradero de cabeza. [Gráfico elaborado por Statista]

En muchos países se emplean más de un tripo de tomas de corriente. Por fortuna, muchos productos electrónicos traen en la caja una adaptador para las regiones más extendidas. En el mapamundi de los enchufes nos encontramos con casos curiosos. Se estima la existencia de unos catorce modelos distintos. Hay que tener en cuenta que, aunque haya países que utilizan el mismo enchufe, es posible que tengan distinto voltaje, frecuencia eléctrica, o intensidad máxima admitida por la toma según el país. Esta configuración afecta, además, a los productos. Por ejemplo, en Europa se utilizan los cables que soportan 220 y 240 voltios, mientras que en EE.UU. se basan en 100 y 125 voltios.

Es por ello por lo que es recomendable tener en cuenta estos parámetros porque se pueden llegar a estropear los productos en caso de recibir una intensidad de electricidad mayor de la permitida por el fabricante. En caso contrario es importante emplear un conversor de voltaje para adecuarse a la potencia exigida. Pero también hay que tener en cuenta el diseño de la toma eléctrica que se utilizan en los diferentes países.

Están clasificados según los grupos establecidos por la Comisión Electrotécnica Internacional, creada en 1906 y que se encarga de publicar las normas internacionales pertinentes para todas las tecnologías eléctricas, electrónicas y demás relacionadas, aunque por ahora no ha logrado un consenso. Por ejemplo, en Europa, incluido España, se emplean los del tipo C, que se trata de dos clavijas circulares situadas en paralelo. Mientras que en Reino Unido e Irlanda la cosa cambia. Esta región adoptó el del tipo G, de tres clavijas planas. Una rara avis dentro de nuestro entorno y que provoca que como no estés atento estés «vendido».

Lo que podría ser un estándar dentro de la cultura anglosajona, se observa cómo en EE.UU. existen dos modelos, también de dos pines planas paralelas que se enmarcan dentor del tipo A. Es algo común también en países latinoamericanos como México o El Salvador y, en menor medida, en Arabia Saudí. A su vez, en estos países se utilizan los enchufes del tipo B, que consisten en dos clavijas planas paralelas con una redonda. Por su parte, en la India, Sri Lanka o Nepal se encuentran los del tipo D, que cuentan con un dibujo triangular compuesto por tres clavijas redondas.

La razón de esta situación es que, pese a que la electricidad surgió en el siglo XIX, no ha sido hasta hace más bien poco cuando los viajeros y turistas portaban varios objetos electrónicos. Entonces, los diferentes fabricantes de productos electrónicos domésticos y las administraciones de cada región optó por un tipo de enchufe propio. Hasta la fecha, no existe un protocolo que exija un modelo único y universal. Al contrario de lo que más o menos sucede en los cargadores de dispositivos móviles (empieza a extenderse el puerto USB-C), en las tomas de corriente no se ha enterrado una guerra global.