Tecnología - Soluciones

El desafío de retirar el coche de las ciudades

La aceleración de las «smart cities», la combinación de servicios públicos y privados se vislumbran como el futuro para lograr un uso más racional del vehículo

Coche autónomo de Ford
Coche autónomo de Ford - AFP PHOTO /

Hacia el fin del coche en propiedad, hacia la implantación de una red de servicios públicos o, simplemente, una combinación de diferentes formas de transporte. Quién sabe lo que deparará el futuro. La alta concentración de emisiones contaminantes y el parque automovilístico cada vez más sobredimensionado se han convertido en dos importantes obstáculos para articular una respuesta eficiente en el futuro de las ciudades.

Sin embargo, y mientras las políticas públicas intentan aplicar normativas a los municipios para ajustarse a los protocolos contamintantes, el uso del vehículo privado sigue siendo la principal forma de movilidad en las ciudades, sobre todo en los trayectos de media y larga distancia. Las restricciones impuestas (y que irán a más) para reducir las emisiones han obligado a las grandes ciudades a reflexionar sobre el futuro del transporte, en un momento en el que las propuestas de servicios colaborativos han irrumpido en la sociedad como una alternativa mientras, desde otros ángulos, se exploran las posibilidades de la conducción autónoma, que los analistas vaticinan que para 2021 será una realidad a nivel comercial.

Pese a las dudas sobre la industria automovilística, que se prepara para un futuro donde la tecnología siga su motor, los expertos creen que en el futuro los ciudadanos continuarán adquiriendo vehículos en propiedad, pero el problema de la movilidad seguirá presente. La combinación de varias formas de transporte será, sin embargo, la solución para alcanzar un parque automovilístico más eficiente que regule los flujos de tráfico y evite, entre otras cosas, los desesperantes atascos que sufren los conductores de las grandes ciudades. Los fabricantes, sin embargo, son optimistas. «Los cambios más radicales se van a dar en las estructuras de las ciudades para poder cambiar la utilización de las vías. La utilización combinada del vehículo se extenderá y los fabricantes queremos está dento», asegura Pablo Vaquero, gerente de homologaciones de Ford, durante la conferencia «Movilidad, energía y coche: el gran cambio de las ciudades del siglo XXI», organizada por Xataka.

A su juicio, dado que no todas las ciudades cuenta con una densidad de población alta -como las capitales- la periferia de los municipios será el espacio en donde los vehículos privados seguirán siendo importantes: «Sigue hablando mucho campo en donde las empresas de coches tienen que seguir innovando porque hay demanda de vehículo privado». Más crítica se mostró Analía Plaza, manager de Citymapper España, que considera que el futuro del transporte urbano pasa por «ofrecer opciones combinadas con las que moverse», ya sea vehículo en propiedad como en el uso de la red de servicios públicos. De hecho, «lo que suele funcionar mejor es la unión de ambas» a pesar de que el 97% de las ocasiones el coche suele estar estacionado, con lo cual «no es eficiente».

Por esta razón, otra de las propuestas que se concibe como la alternativa a los vehículos en las grandes ciudades viene de la mejora de los servicios públicos, que deben presentar una «oferta menos estática sino dinámica», en opinión de Marta Serrano, directora de Comunicación en EMTMadrid, una configuración que permitirá -aseguró- adecuarse a las necesidades de los ciudadanos. Con ello defendió que «el transporte público da más seguridad a la gente» y es «más eficiente» pero debe, en función de los tiempos que corren, adaptarse. «La legislación se adaptará a las nuevas plataformas de 'carsharing', pero no hacia algo como Blablacar», inistió.

El reto, en cualquier caso, es gestionar un parque automovilístico que seguirá creciendo exponencialmente en los próximos años dado el aumento de la población. En ese escenario, Pablo Ibáñez, arquitecto y editor de Motorpasion, manifestó que la alternativa es gestionar de una manera «más eficiente» el consumo de los recursos disponibles. Hay que intentar -dijo- que los flujos de tráfico apliquen todas las nuevas tecnologías que van apareciendo para lograr que esa gestión de cada vez más vehículos y de personas «pueda hacer que las ciudades sigan siendo sostenibles». Según comentó, «la gente quiere seguir teniendo coches, pero hay que racionalizar el uso del coche».

Desde el punto de vista tecnológico, los expertos insisten en la necesidad de acelerar los pasos hasta alcanzar ciudades más inteligentes, las llamadas «smart cities», que podrán permitir optimizar el transporte. Pero, para ello, habrá que ampliar y mejorar las infraestructuras para conectar los diferentes flujos que regulan el tráfico. «Dentro de unos años habrá que conectar no sólo personas, sino coches autónomos que hablen entre ellos, que se coordinen y generen información», asegura Enrique Martín, responsable de Innovación de la Unidad de Negocio de Empresas y de Smart Cities de Vodafone. En su opinión, la conectividad de estos equipos «va a abrir un mundo de posibilidades».

Para lograr esa inteligencia de las ciudades se requerirá, según los expertos, una mejor gestión de la inmensa cantidad de datos informáticos que se transfiere del binomio ciudad-ciudadanos. Para Héctor Sánchez, responsable de tecnología de Microsoft, «lo que realmente puede ser un antes y un después en la evolución de las ciudades tiene que ver con el dato», porque permitirá alcanzar una verdadera transformación digital. Una visión compartida por Pedro Álamo, Key Account Manager en Huawei Technologies, quien dio por hecho que las ciudades inteligentes «empiezan a ser una realidad».

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