Sociedad

Treinta y cinco presos españoles asisten al «Jubileo de los encarcelados» con el Papa este domingo

Participan cuatro mil detenidos, familiares y funcionarios de prisiones en la basílica de San Pedro

El Papa lavó los pies en 2015 a un grupo de presos de una cárcel romana
El Papa lavó los pies en 2015 a un grupo de presos de una cárcel romana - Reuters

El Papa Francisco, que visita cárceles tanto en Italia como en los viajes internacionales, presidirá este domingo en la basílica de San Pedro el «Jubileo de los encarcelados», al que asistirán treinta y cinco presos españoles con permiso especial. Además de los internos, participan familiares, capellanes, policías y funcionarios de prisiones hasta un total de cuatro mil personas.

El penúltimo encuentro del Año Santo de la Misericordia, que concluye el 20 de noviembre, se centra en una de las obras de misericordia corporales, la de visitar a los presos. El último, el 13 de noviembre será el Jubileo de las personas sin techo o que sufren marginación social.

Los detenidos que acudirán este sábado a Roma pertenecen a doce países del mundo, aunque algunos cumplen sentencia en cárceles italianas, de las que procede la mayor parte del millar de detenidos, incluidos algunos condenados a cadena perpetua.

El arzobispo Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, organizador del Jubileo, ha informado en conferencia de prensa que el Vaticano no ha previsto ninguna medida especial de seguridad. Los detenidos participantes utilizan sus permisos normales o, en otros casos, han obtenido un permiso especial para participar en este encuentro junto con las personas que les escoltan.

El programa incluye visita a las iglesias jubilares el sábado y la misa con el Papa Francisco el domingo a las diez de la mañana en la basílica de San Pedro. Durante una hora antes de la celebración se alternarán los cantos y los testimonios de cuatro participantes: un interno completamente arrepentido de su delito y que intervendrá acompañado de la víctima, que le ha perdonado; el hermano de una persona asesinada; un menor de edad que está cumpliendo su pena, y un agente de la Policía Penitenciaria italiana.

En la organización del acto están colaborando como voluntarios seis detenidos en régimen de semilibertad.

El arzobispo Fisichella ha comentado que el Papa sigue llamando por teléfono a presos, incluidos algunos en cadena perpetua y otros condenados a pena de muerte. Añadió que ha pedido clemencia para uno de estos últimos, «pero por desgracia no consiguió salvarle».

Las peticiones de clemencia por parte de los papas han sido abundantes en los tres últimos pontificados, pero se hacen de modo discreto.

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