Agosto de 2016: Galicia registra 6.359 descargas eléctricas
Agosto de 2016: Galicia registra 6.359 descargas eléctricas - EFE

Tormenta seca, peligro de incendio

La descarga eléctrica tiene sus riesgos cuando el calor es excesivo, el terreno está seco y no hay precipitaciones

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Acaba de ocurrir en Portugal: una mezcla de vientos cruzados, altas temperaturas y tormentas secas han provocado un devastador incendio que ha acabado con la vida de más de 60 personas. Pero no es el único lugar donde este fenómeno atmosférico ha causado problemas. Solo este mes de junio, en la provincia de Cuenca, se han registrado 19 incendios y conatos, y la principal causa han sido los rayos. En España hay numerosos ejemplos de incendios causados por los rayos, aunque solo suponen el 4 por ciento de los incendios que se registran en todo el territorio nacional.

La fórmula de las tormentas secas es sencilla: ninguna precipitación, y abundante aparato eléctrico, algo que las convierte en especialmente peligrosas en verano, cuando el calor es excesivo y el terreno está seco. Normalmente, cuando la tormenta va acompañada de precipitaciones, el agua y la humedad limitan el riesgo de incendio. Pero si no es así, estas condiciones y las fuertes rachas de viento que caracterizan las tormentas secas pueden tener un resultado nefasto.

Este tipo de fenómeno se forma cuando no hay suficiente humedad como para descargar precipitación, o bien si la entrada de aire frío no es potente. Así, el rayo se genera en la base de la nube y busca contacto con árboles, edificios o zonas de tierra elevadas. De hecho, es relativamente frecuente en zonas de sierra o montañosas. También en la zona mediterránea, donde además el material leñoso muerto tarda mucho en descomponerse.