Sociedad

Tiziana, la joven italiana masacrada en internet: «Sufro una devastación que me empuja al suicidio»

La joven italiana que vio sus imágenes sexuales en la Red, denunció a la fiscalía, en mayo de 2015, cómo estaba siendo masacrada en internet

La joven italiana Tiziana Cantone
ÁNGEL GÓMEZ - Actualizado: Guardado en:

La historia comenzó casi como un juego para Tiziana Cantone, a sus 29 años: Grabación de imágenes de contenido sexual explícito con su novio, que sin pretenderlo acabaron con su nombre y apellido en las redes sociales y en populares sitios pornográficos. Los seis vídeos grabados se convirtieron de inmediato en virales.

Se inició así, hace año y medio, un calvario para Tiziana: Intentó cambiarse de apellido, de ciudad. Todo en vano. Una espiral de vergüenza insoportable la llevó a suicidarse el pasado martes en la casa en la que vivía con la madre, María Teresa Giglio, empleada del ayuntamiento, 58 años, en Mugnano, en la provincia de Nápoles. El miércoles, en el funeral la señora Giglio rompió el silencio para gritar: «Han destruido a mi hija. Nunca fue una pornostar. Tienen que devolverle la dignidad».

Es una historia terrible que ha abierto un gran debate en Italia sobre las redes sociales y sus peligros, poniéndose de relieve que Tiziana Cantone es solo la última de una larga lista de jóvenes masacradas, algunas de ellas se suicidaron, por la difusión en la Red de sus imágenes eróticas.

Abandonada por el padre una semana después de nacer, alta, ojos con mirada intensa, físico de modelo moldeado en el gimnasio, exagerada durante una época en el beber –para dejarlo fue a un psicólogo-, diplomada en liceo clásico, con estudios interrumpidos en Derecho, Tiziana Cantone era una joven que le gustaba agradar a los hombres, cosa que lograba sin problemas.

Tenía una especie de novio, Sergio Di Palo, en la cuarentena, con el que convivió varios meses. Según la madre, en una larga declaración a la policía, fue él quien lavó el cerebro a su hija empujándola a tener relaciones sexuales con otros para filmarlas, porque él gozaba con eso. En uno de los vídeos le dice al novio: «¿Estás haciendo un video? ¡Bravo!», una frase que se convirtió en una especie de eslogan que se imprimió en camisetas y diversos objetos de recuerdo como tazas, incluyéndose también en canciones, parodias y fotomontajes. La difusión fue tan rápida y espectacular que la joven llegó a convertirse en una estrella de la Red.

En mayo del 2015, Tiziana presentó una denuncia durísima de ocho páginas, dando los nombres de cinco hombres a los que envió el material sexual. Ella especificaba que le pidieron encontrarla «para pasar del juego virtual al encuentro real» y ella lo rechazó. La sospecha es que ellos, en revancha, difundieron los vídeos. Cuatro son ahora indagados por difamación. Tiziana hizo esta dramática declaración en la fiscalía: «Estoy sufriendo una total devastación. Es verdad que no he sido precavida al hacer juegos estúpidos con personas desconocidas, pero lo que ahora está sucediendo me acerca de forma rápida a instintos suicidas. Los daños son irreparables».

Tiziana inició una batalla legal para que las imágenes fueran retiradas de la web. Su abogada, Roberta Foglia Manzillo, citó a juicio, entre otros, a Facebook, Yahoo, Google y YouTube, obligando el juez a retirar los vídeos. Pero, por otro lado, Tiziana fue condenada a pagar los gastos legales por valor de 20.000 euros a Yahoo, Google, Youtube, Citynews y Appideas.

El infierno continuó: La historia y ciertas imágenes siguieron en la Red. Tiziana, desesperada, se ahorcó el martes con un fular azul. Dos días después la policía secuestraba el ordenador, tablet y teléfono móvil del exnovio. Allí hay cientos mensajes, correos, fotos y vídeos que ayudarán a reconstruir la verdad. La fiscalía de Nápoles abrió una investigación por inducción al suicidio. ¿Imputados? Se supone que, de entrada, toda la miseria humana que circula en la Red.

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