Incendio en Pontevedra
Incendio en Pontevedra - MIGUEL MUÑIZ

Solo el 3 por ciento de los autores de incendios son identificados

«El porcentaje de incendios que no se esclarecen es altísimo y ese es uno de los aspectos en los que más debemos incidir», admite a ABC el capitán de la Guardia Civil Andrés Sotoca

MADRIDActualizado:

Varón, español, casado, sin antecedentes policiales, ocupado en tareas de poca cualificación (en el campo) o jubilado; con estudios elementales, vive en entornos rurales, está adecuadamente socializado, su casa está cerca del lugar del incendio, en la misma localidad o una próxima. Son algunas de las características del perfil del incendiario forestal en España, según el capitán de la Guardia Civil Andrés Sotoca que lleva casi una década dedicado a su estudio y que recoge en su tesis «Perfil criminológico del incendiario forestal: estudio empírico basado en la evidencia» (2015).

Este exhaustivo tratado analiza 1.919 incendios forestales y traza el panorama más certero sobre por qué y quiénes queman nuestros montes. Una de las conclusiones es que solo se identifica a un 2-3 por ciento de los autores, según datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. La media de fuegos forestales al año es de 15.000, que han dañado el 25 por ciento del total de la superficie forestal en España. En agosto de 2006 se batió el récord de destrucción con 97.394 hectaréas quemadas en Galicia.

«El porcentaje de incendios que no se esclarecen es altísimo y ese es uno de los aspectos en los que más debemos incidir», admite el capitán a ABC. La técnica del perfil criminológico es una herramienta que puede ayudar a aumentar esa tasa de esclarecimiento. Desde 2007 se empezaron a sistematizar datos con cuestionarios completísimos que rellenan los investigadores sobre el hecho y en su caso sobre el autor.

El incendiario -señala Sotoca en su tesis- suele actuar en solitario, sin cómplices, y es probable que no haya sido objeto de vigilancia policial antes de su detención, tampoco suele consumir drogas ni haber estado en tratamiento psicoterapéutico. «No pertenece a ningún grupo relacionado con el crimen organizado», enfatiza el autor.

A partir de esos datos genéricos establece cuatro tipos de perfiles en relación con la motivación del fuego, tres de mayor relevancia por la frecuencia con la que aparecen: perfil de incendiario por «obtención de beneficio», «sin sentido», «imprudencia» y venganza (el que registra en menor medida. «Para nosotros los pirómanos serían un subtipo incluido en los considerados sin sentido, es decir donde no hay ningún tipo de ganancia. En los que no tienen sentido, te puedes encontrar a un toxicómano, a alguien que sufra un brote psicótico, a una persona con retraso. El pirómano precisa de un diagnóstico clínico, disfruta con la contemplación del fuego o luego con la extinción y no llegan ni al cinco por ciento», explica el experto.

Lo más habitual es la imprudencia (en torno a un 60 por ciento) por aplicar prácticas tradicionales no adecuadas; para obtener beneficio por ejemplo cinegético suponen un diez por ciento y los que son «sin sentido» representan un 20 por ciento, aunque son muy destructivos. El capitán Sotoca cree que estos días se han dado una confluencia de factores.