Sociedad

Siete situaciones en las que lavarse las manos debería ser obligatorio

Lavarse las manos con agua y jabón protege de hasta 200 enfermedades

Siete situaciones en las que lavarse las manos debería ser obligatorio
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Es un gesto sencillo que protege nuestra salud, aunque a algunos se les olvida con demasiada frecuencia. Hay siete situaciones en las que lavarse las manos debería ser de obligado cumplimiento: tras ir al cuarto de baño o cambiar pañales, antes de comer, tras tocar animales, recoger sus heces o limpiarles; al cocinar o manipular alimentos, tras tocar tierra, antes de tocar un recién nacido, un anciano o un enfermo, tras viajar en trasporte público.

Para aquellos que todavía encuentran excusas para no lavarse las manos después de ir al baño o antes de tocar a un recién nacido, un dato: la higiene de manos con agua y jabón ayuda a prevenir más de 200 enfermedades, desde infecciones respiratorias como gripe común y gripe A, neumonía, tosferina y bronquiolitis, hasta enfermedades de transmisión feco-oral como cólera, diarrea y hepatitis A y E, así como gastroenteritis, gastritis, neumococo, enfermedad mano-pie-boca, lombrices intestinales, entre otras muchas.

La OMS, adenás, considera este gesto, junto a otras prácticas de higiene y prevención, como un hábito básico para luchar contra el aumento de la resistencia a los antibióticos. Un lavado de manos más frecuente y mejor hecho implica menos enfermedades que requieran antibióticos.

De igual modo, diversos estudios inciden en que el absentismo escolar y laboral por enfermedad podría disminuirse con una mayor frecuencia de esta práctica.

Junto a la vacunación en los casos aconsejados, la limpieza y ventilación, así como evitar ir al trabajo o colegio cuando se está enfermo y no llevarse la mano a la boca cuando se tose o se estornuda, muchos contagios podrían evitarse con una mayor frecuencia del lavado de manos.

Para que el lavado de manos sea eficaz hay que tomarse el tiempo adecuado, unos 40-60 segundos en total, sin minimizar u olvidar ninguna de sus 5 fases: mojado de manos, enjabonado, frotado, aclarado y secado. Así, un correcto lavado de manos implica siempre la utilización de agua a cualquier temperatura y de jabón o de solución jabonosa (gel) y el frotado a conciencia de ambos lados de las manos (exterior y palmas), de dedos, espacio entre los dedos y debajo de las uñas durante al menos 20 segundos, procediendo luego al aclarado completo que arrastre toda la suciedad. [Así debes lavarte las manos para evitar infecciones como el enterovirus]

El secado en el ámbito doméstico puede realizarse con toalla de tela cambiándola con frecuencia en función del uso y de las personas que la utilicen. Cuando hay enfermos, las toallas deberían ser individuales, así como en el caso de niños muy pequeños o ancianos. En el ámbito público, el secado de manos debe hacerse por ventilación o toalla de papel. El gel hidroalcóholico u otros sistemas, como las toallitas con solución jabonosa, son una alternativa cuando no hay acceso a jabón, agua o lavabos.

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