Sociedad

Se reabre la guerra entre médicos y enfermeros a punto de comenzar la campaña de la gripe

Los enfermeros advierten de que no vacunarán si los pacientes no tienen receta, los facultativos les acusan de irresponsables y aclaran que la receta no es necesaria para estos casos

Se reabre la guerra entre médicos y enfermeros a punto de comenzar la campaña de la gripe
JOSEFINA G. STEGMANN Madrid - Actualizado: Guardado en:

La prescripción de medicamentos por parte de los enfermeros es una reivindicación histórica de este colectivo. Lógicamente, no pretenden desplazar de esta tarea a los médicos, a quienes les corresponde por ley. Sí reclaman poder recomendar con libertad fármacos que necesitan receta, como son los indicados para la diabetes o la tensión arterial. Pero sus intenciones se diluyeron cuando el Gobierno aprobó en diciembre de 2015, tan solo tres días después de las elecciones, el Real Decreto 954/2015 que establece en su artículo 3 que la responsabilidad de la prescripción es solo del médico.

Después de las esperadas reacciones, las aguas parecían haberse calmado. Pero ahora, a falta tan solo de dos días para el inicio de la campaña de vacunación de la gripe, la Mesa de la Profesión Enfermera (que reúne al Consejo General de Enfermería y al sindicato Satse) envió un comunicado en el que señala que la vacuna antigripal «es un medicamento sujeto a prescripción médica» y, por lo tanto, «los profesionales de enfermería no están autorizados a su administración si previamente no ha sido prescrita por el médico correspondiente».

Si bien no parece más que un recordatorio, las vacunas han sido administradas siempre por los enfermeros y prácticamente ningún paciente suele pedir cita a su médico de cabecera para llevarle una receta al enfermero. ¿Qué pasará a partir de ahora? ¿Se creará confusión entre los pacientes?¿Colapsarán los centros de salud? ¿Intenta el aviso de los enfermeros urgar sobre la herida que produjo aquel decreto que no les deja tomar decisiones sin contar con el médico?

«Esto no tiene intención de ser una represalia porque no nos dejan prescribir. Pero si ponemos las vacunas y luego hay alguna complicación, la responsabilidad será de los enfermeros, los que vamos a la cárcel somos nosotros», explica Mercedes Sánchez-Ramade, adjunta a la secretaría general de Satse Madrid. «Esto es solo un recordatorio de cara a la campaña de la gripe. Nosotros acatamos lo que dice el decreto», asegura José Luis Cobos, director general del instituto español de investigación enfermera del Consejo General de Enfermería. Cobos recuerda que pese a que se haya dicho lo contrario, no se están oponiendo a vacunar sino que solo quieren cumplir la ley. Opinión radicalmente opuesta a la manifestada por los enfermeros tienen los médicos.

«Grave irresponsabilidad»

Gerónimo Fernández Torrente, vicesecretario de la Organización Médica Colegial (OMC) considera «una grave irresponsabilidad» por parte de Satse lanzar este mensaje: «Inducir a faltar a una orden de Sanidad por parte de un sindicato es una grave irreponsablidad y el colectivo de enfermería sabe muy bien lo que tiene hacer».

Fernández Torrente dice además que se está enviando a los enfermeros un mensaje «absolutamente falso». «Es mentira lo que dicen porque todo el mundo sabe lo que es una vacuna, un virus atenuado para despertar en el individuo sano una respuesta inmunitaria adecuada para cuando tenga la enfermedad, no existan complicaciones. Por lo tanto, no es un medicamento y nunca ha necesitado prescripción ni receta», zanja.

Además, explica que el médico, en este sentido no tiene nada que hacer puesto que las vacunas forman parte de «una orden administrativa de las delegaciones de Sanidad de cada autonomía y, por lo tanto, es una orden expresa de la Consejería de Sanidad que no involucra a los facultativos. Es responsabilidad del colectivo de enfermería atender esta orden o no».

El Consejo de Enfermería ha respondido diciendo que si tienen dudas que se lo pregunten a la Agencia del Medicamento y ha criticado que se quiera cumplir con el decreto «solo cuando les interesa». «Si las vacunas forman parte de una orden de la administración, que lo mismo digan de los protocolos de actuación para algunas pruebas diagnósticas o de medidas preventivas . Por ejemplo, cuando hay que ponerle colirio (algunos sí necesitan receta) al paciente para que dilate antes de la prueba con el oftalmólogo, no dicen nada de la prescripción», señala Cobos, que critica también que la misma actitud tienen los facultativos cuando hay que hacer un seguimiento de la reacción que en un paciente ha tenido un medicamento indicado.

El conflicto entre enfermeros y médicos (que ambos niegan) se remonta al año 2009, cuando la Ley del Medicamento incluyó un artículo en el que se pedía al Gobierno la regulación de la llamada «prescripción enfermera».

Seis años después llegó el Real Decreto. Los enfermeros dicen que el texto lo elaboraron junto con el Ministerio de Sanidad y dos días antes de su publicación, el 23 de octubre, fue modificado para «no quitarle el poder a los médicos que creen que lo tienen con el boli sobre el papel», lamenta Cobos.

«Gobierno de ultraderecha»

La reacción no se hizo esperar. Satse ya había amenazado con convocar una huelga, justo cuando empezaba la campaña de la gripe del año pasado y, por su parte, el presidente del Consejo General de Enfermería, Máximo González Jurado calificó de «cacicada de un Gobierno en manos de la ultraderecha» el Real Decreto.

El texto se recurrió ante el Tribunal Supremo, pero este finalmente denegó la suspensión cautelar del artículo 3.

De cara a la próxima campaña de la gripe, que empieza este lunes, los enfermeros han mostrado su preocupación, no solo por la prescripción sino también por la falta de personal en los centros de salud. «Ahora habrá más trabajo con la campaña de vacunación y las plantillas de atención primaria están en las últimas porque no se cubren las bajas. Es necesario contar con más personal porque estamos con la lengua afuera», denuncia Sánchez-Ramade. «Con el inicio de la campaña de la gripe los servicios podrían colapsarse pero esperemos que impere el sentido común. Al final, lo que importa son los pacientes, que están para ser atendidos», concluye Fernández Torrente.

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