EFE

Los profesores piden un estatuto para protegerse de los ataques de los alumnos

Una sentencia reconoce como accidente laboral el acoso a una docente de Palencia

MADRIDActualizado:

«Te vas a ir tú antes que yo, tú vas a ser la siguiente. Como me expulsen te vas a cagar... pareces una torera». Amenazas como esta, por parte de un alumno de un instituto de Peñafiel (Valladolid) a su profesora, sumadas a continuas interrupciones en clase dando palmadas o subiendo y bajando persianas, han llevado al Juzgado de lo Social número 1 de Palencia a reconocer como accidente laboral la baja de esta docente que sufría acoso.

La profesora inició su baja el 9 de enero de 2017 con un diagnóstico de ansiedad, según el parte médico, que incluyó también problemas laborales, fatiga, dificultad para concentrarse, irritabilidad, alteración del sueño y hasta miedo a regresar al puesto de trabajo. La sentencia, a la que tuvo acceso Efe, declara «de carácter profesional», es decir, accidente laboral, la baja de la docente y condena a los demandados (eran varios alumnos los que la acosaban), a la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León, a la mutua Ibermutuamur y al Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) a responder a las prestaciones derivadas de este accidente.

Los sindicatos de profesores han celebrado la sentencia y coinciden en la necesidad de elaborar un estatuto docente (reivindicación histórica del sector) para que se regulen las enfermedades profesionales propias de los docentes. Con ello estarán más protegidos y podrán hacer frente a los cada vez más crecientes casos de acoso en las aulas.

«Deben educar no soportar»

«Actualmente no contamos con nada que contemple las enfermedades profesionales que derivan del ejercicio de la función docente. El estatuto que venimos hace tiempo reivindicando debería contemplar estos casos. Sean o no casos aislados, hay que darles un tratamiento normativo y regularizado», reclamó Nicolás Fernández Guisado, presidente de la Asociación Nacional de Profesionales de la Enseñanza (ANPE).

Además, pidió la elaboración de un Plan Estratégico de Mejora de la Convivencia Escolar «en el que debería contemplarse un apartado para desarrollar casos graves como éste». Por su parte, la Central Sindical Independiente de Funcionarios (CSIF), coincide en la necesidad de un estatuto. «Es positivo que se reconozcan enfermedades provocadas por el ejercicio de la función docente. El caso de Palencia muestra la necesidad imperiosa de crear un estatuto docente. Un documento oficial y legal que contemple las condiciones que tiene que tener un profesor, cuáles son las enfermedades propias de la profesión, etc. Lo que no puede ser es que se argumente que un profesor sufre ansiedad como parte normal del desarrollo de su trabajo. Su deber es educar, no soportar el acoso», apuntó Mario Gutiérrez, presidente nacional de Educación de CSIF.

Además, Gutiérrez recalcó como otro elemento positivo de la sentencia que se considere la baja como laboral porque así la docente no sufrirá descuentos en la nómina ni en la cotización a la Seguridad Social. Además, «si la enfermedad se produce durante el ejercicio de la labor profesional, la Ley de Prevención de Riesgos Laborales obliga a las administraciones a tener mayores protocolos de prevención para estos casos».

Casos ocultos

En este sentido, Gutiérrez lamentó que no todos los casos de acoso salen a la luz, primero, porque el profesor siente vergüenza, y, después, porque la administración intenta reducir el volumen de casos. «Los resuelven de manera discreta y muchos de ellos se tratan como problemas de convivencia normales. Por ejemplo, existe un Observatorio Estatal de la Convivencia Escolar que se creó hace 10 años y hace 8 años que no se reúne».

El caso de la profesora de Palencia es parte de una preocupante tendencia que va en aumento. Informes realizados por ANPE alertan de un crecimiento de los casos de acoso y violencia hacia los docentes.

En el último curso 2016-2017, el Defensor del Profesor atendió 2.249 casos, un 15 por ciento más que en el curso anterior. «Casi 300 profesores más que en el curso anterior pidieron ayuda por situaciones conflictivas en su centro educativo, multiplicándose por cuatro las agresiones y amenazas de alumnos a profesores», alerta el sindicato.

En cuanto a los casos contabilizados por etapas educativas, en el curso 2016/2017 se han incrementado en la Enseñanza Secundaria, en relación con los cursos anteriores, hasta igualarse con Primaria al 42 por ciento.

El 7 por ciento de las demandas por acoso corresponde a la etapa de Infantil y el resto se reparte entre las enseñanzas restantes. En el caso de Castilla y León, se registraron 79 casos de agresiones o acoso, 4 de ellos se produjeron en la provincia de Palencia. Madrid sigue siendo la comunidad que más demandas recibe curso tras curso, seguida de Galicia, Canarias y Murcia.