Bernardo López, uno de los dos agentes que intervinieron
Bernardo López, uno de los dos agentes que intervinieron - F. JIMÉNEZ

Los dos policías que lograron que el corazón de un camarero de Cádiz siguiera latiendo

Los agentes consiguieron que Eduardo, de 47 años, no perdiera la vida el pasado Martes Santo

CÁDIZActualizado:

Bernardo y Quino, dos policías locales de Cádiz tuvieron el pasado Martes Santo una intervención de esas que recordarán para siempre. Los agentes se encontraban patrullando por la plaza del Palillero cuando vieron como una mujer se acercaba corriendo hacia ellos pidiendo auxilio. «Nos dijo que su compañero de trabajo se había muerto, que fuéramos lo más rápido posible a ayudarle».

Sin dudarlo ni un momento, se dirigieron a toda prisa al bar La Tapería de Columela, en pleno centro de Cádiz mientras además discurrían las procesiones de la tarde. Cuando llegaron, la escena era dramática. «Nos encontramos al afectado fuera de la barra, tirado en el suelo. Estaba vomitado completamente», cuenta Bernardo. Pero no se amedrentaron. El tiempo iba en su contra. Sabían que había que actuar rápido porque de ellos dependía la vida de este camarero de 47 años. «Ni respiraba, no tenía pulso... fue muy complicado», sigue relatando el agente.

Mantuvieron la calma en todo momento a pesar de que a su alrededor empleados y clientes estaban lógicamente muy alterados. Tras avisar a la ambulancia, los policías comenzaron ellos mismos con la reanimación, una maniobra cardiovascular que fue vital, según les comentaron después los médicos que trataron de urgencia al afectado.

En apenas diez minutos llegaron los servicios de emergencia y entre todos, turnándose en la maniobra, pudieron mantener a la víctima con vida que fue trasladado y quedó ingresado en el Hospital Puerta del Mar por un paro cardíaco.

«Manejar esa situación es complicado pero por nuestro trabajo estamos acostumbrados a ese tipo de situaciones difíciles. Mantuvimos la calma y salió todo bien», cuenta Bernardo López. Este policía local natural de El Puerto es la primera vez que se encuentra en una situación similar en diez años que lleva de ejercicio en el cuerpo. «Mi compañero -Joaquín Román- ya ha vivido otras ocasiones parecidas», cuenta.

«Para nosotros es un orgullo poder realizar intervenciones como esta». O lo que es lo mismo. Salvar vidas. «Hemos recibido muchas felicitaciones». Como la del superintendente de la Policía Local, Juan Manuel Padilla, que manifestó su gratitud hacia el comportamiento de los agentes que serán distinguidos por su heroicidad por la Junta de Gobierno Local.

Tras lo ocurrido, los policías han estado llamando a la Tapería para preguntar por el afectado que, según les han contado, quiere conocerles y darles las gracias en cuanto esté algo más recuperado.