El Papa este sábado
El Papa este sábado - REUTERS

El Papa visita el santuario de san Padre Pío en el centenario de los estigmas permanentes

Recuerda que «Jesús se encuentra en los enfermos, y el camino para encontrarle es inclinarse amorosamente»

Corresponsal en el VaticanoActualizado:

Siguiendo los pasos de san Juan Pablo II y Benedicto XVI, el Papa Francisco ha peregrinado el sábado al santuario de san Padre Pío de Pietrelcina (1887-1968) en la localidad de San Giovanni Rotondo con motivo del centenario de la aparición, en 1918, de los estigmas permanentes que llevó durante cincuenta años. Es el único caso en un sacerdote, pues san Francisco de Asís los recibió como diácono.

Francisco hizo una primera parada en el pueblecito natal de Pietrelcina, en la región de Campania, y rezó en el lugar donde el fraile capuchino había recibido en 1910 o 1911 los primeros estigmas intermitentes, que se manifestaban solo de vez en cuando. Eran, según el Papa, “la manifestación en su carne de las señales de la Pasión de Cristo”.

A su llegada a San Giovanni Rotondo, el Papa ha visitado primero la “Casa de Alivio del Sufrimiento”, el gran hospital promovido por el santo, donde ha saludado uno a uno a los 21 chiquillos del ala de oncología pediátrica y a los padres que les esperaban junto a las camas, así como a los voluntarios de la “Clownterapia”, que les ayudan a reírse y olvidar por un rato su enfermedad.

Después de rezar ante los restos mortales de san Pío de Pietrelcina el Papa ha dejado como regalo sobre la urna de cristal una estola para las ceremonias litúrgicas y para la confesión, la actividad a la que el santo de los estigmas dedicaba diez horas al día.

En la misa celebrada en la explanada del santuario para unas cuarenta mil personas, el Papa ha recordado que el santo más popular del siglo XX dejó como herencia un consejo: “Rezad mucho, hijos míos, rezad siempre, sin cansaros nunca”.

Al mismo tiempo, ha urgido a no limitarse a “oraciones que son como llamadas de emergencia, cuando necesitamos algo, o como un tranquilizante que nos alivia el stress”. Según Francisco, “tenemos que adorar a Dios en la oración”, y descubrir que “Jesús se encuentra en los enfermos, y el camino para encontrarle es inclinarse amorosamente sobre las heridas del prójimo”