Sociedad

El Papa a los sin techo: perdón por los cristianos que pasan ante un pobre y miran hacia otro lado

«Vuestro perdón es como agua bendita que limpia a los católicos»

El Papa Francisco abraza a una mujer durante la audiencia del jubileo - REUTERS
JAVIER MARTÍNEZ-BROCAL - abc_conocer Ciudad Del Vaticano - Actualizado: Guardado en:

El Papa ha vuelto a pedir perdón en nombre de toda la Iglesia católica. Esta vez ha sido ante miles de sin techo de Europa que han peregrinado al Vaticano para el Jubileo. «Les pido perdón por todas las veces que los cristianos delante de una persona pobre o de una persona pobre miramos hacia otro lado. Perdón», les ha dicho el Papa conmovido ante sus rostros, sus gestos y sus testimonios.

«El perdón de ustedes hacia hombres y mujeres de Iglesia que no los quieren mirar o que no les quisieron mirar, es agua bendita para nosotros, es limpieza para nosotros, es ayudarnos a volver a creer que en el corazón del Evangelio está la pobreza como gran mensaje», ha explicado.

Francisco predica con el ejemplo. En el pasado regaló sacos de dormir, tarjetas telefónicas y postales con el sello a los sin techo que duermen en los alrededores del Vaticano. Les ha construido duchas y un refugio en el Vaticano. Pero por experiencia, sabe que lo que más les duele es la indiferencia y la soledad. Por eso, los ha convocado para el último gran evento del Jubileo de la Misericordia.

Unos cuatro mil sin techo han respondido a su propuesta y han viajado desde toda Europa para participar en tres días de eventos en Roma, que incluyen encuentros de oración y confesiones, y que concluirán con una misa en San Pedro con Francisco el próximo domingo.

La mayoría de los participantes han viajado desde Francia, donde nació la idea del encuentro que apadrinó el cardenal de Lyon Philippe Barbarin.

El obispo de Solsona, Xavier Novell, ha guiado la delegación española, que contaba con al menos un centenar de peregrinos de Lérida, Bilbao, Madrid, Alicante y Mallorca.

El Papa ha inaugurado el encuentro escuchando sus testimonios y dándoles una breve catequesis. Francisco se ha conmovido con las palabras de Roberto, quien desde hace años duerme por las calles: «Como seres humanos, nosotros no nos diferenciamos de los grandes del mundo, tenemos nuestras pasiones y nuestros sueños que tratamos de sacar adelante con pequeños pasos».

«Cuando un hombre o una mujer pierde la capacidad de soñar, se hace verdaderamente pobre, porque pierde la capacidad de llevar su pasión adelante», le ha respondido el Papa. «No dejen de soñar. Soñaron que un día vendrían a Roma, y el sueño se realizó. Ahora sueñen que el mundo se puede cambiar para sembrar paz en el mundo», les ha pedido.

«Enséñennos a los que tenemos un techo, a los que no nos falta comida ni medicinas, a no estar satisfechos. Con sus sueños, enséñennos a soñar», ha añadido Francisco.

Para el Papa «con la riqueza uno se olvida de ser solidario, porque se acostumbra a que no falte nada. La pobreza te hace sufrir, te hace solidario, te hace tender la mano a quien está pasando una situación más difícil: enseñen, enseñen solidaridad al mundo», ha insistido.

Francisco ha lamentado que nunca faltan quienes se aprovechan de la pobreza de estas personas para sus propios intereses. Por eso les ha instado a responder con dignidad: «Pobres sí, pero esclavos no. Con la misma dignidad que tienen un hombre y una mujer que viven de su trabajo. Pobres sí, dominados o explotados, no».

En un gesto elocuente, al concluir el encuentro, el Papa ha pedido a un grupo de personas sin techo que hagan sobre él un gesto parecido al que hacen los sacerdotes cuando invocan la ayuda de Dios. Entonces, una docena de ellos lo han rodeado y han rezado por él mientras Francisco tenía los ojos cerrados.

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