Sociedad

El Papa pide que no se olvide a Dios durante las vacaciones de verano

Invita a dejar de lado «las cosas mundanas» y «redescubrir el silencio regenerador» de la meditación del Evangelio.

El rezo del Ángelus de hoy en la plaza de san Pedro se ha producido bajo un intensísimo calor
El rezo del Ángelus de hoy en la plaza de san Pedro se ha producido bajo un intensísimo calor - AFP
ÁNGELES CONDE - abc_conocer Ciudad De El Vaticano - Actualizado: Guardado en: Sociedad

Había que ser muy valiente para estar en la plaza de San Pedro en este caluroso domingo de agosto pero cientos de fieles lo han vuelto a hacer con el fin de escuchar al Papa Francisco. Se podría decir además que su alocución previa al rezo del Ángelus ha sido, de alguna forma, «muy veraniega», ya que el Santo Padre ha recordado que disfrutar del tiempo estival no significa olvidarse de Dios: «Es importante que en el período de descanso y de pausa de las ocupaciones diarias, se puedan recobrar las fuerzas del cuerpo y del espíritu, profundizando el camino espiritual».

Para el Papa, el verano es un «tiempo providencial para acrecentar nuestro compromiso de buscar y encontrar al Señor», ha insitido, como también en que no por estar de vacaciones la caridad debe tomarse días libres. El Pontífice ha repasado la lectura evangélica de este domingo solemnidad de la Transfiguración del Señor, y, a partir de su reflexión, ha incidido en la importancia de cuidar estos dos aspectos durante las vacaciones: el encuentro con Dios y el servicio a los hermanos.

«Separarse de las cosas mundanas»

También ha establecido un paralelismo entre la subida al monte Tabor de los discípulos y el separarse de «las cosas mundanas». Y, especialmente, en hacerlo durante los días de descanso estival porque «estamos llamados a redescubrir el silencio pacificador y regenerador de la meditación del Evangelio que nos conduce a una meta rica de belleza, de esplendor y de alegría». Por eso, el verano es un tiempo privilegiado para este silencio y esta búsqueda porque, tanto en la playa como en la montaña, es posible dar pasos hacia «una auténtica conversión y testimoniar la caridad como ley de la vida cotidiana».

Y sobre todo, el tiempo estival no puede ser una excusa para olvidar que hay personas que sufren, están solas o son víctimas de la injusticia. De ahí que el Santo Padre insista en continuar «el camino espiritual» sin pausa veraniega, porque es cada vez más necesario ser «un signo contreto del amor vivificante de Dios» para todos ellos.

Por último, Francisco tampoco ha querido olvidarse de quienes no pueden permitirse unas vacaciones, como las personas ancianas, los enfermos, quienes no tienen trabajo o quienes no cuentan con suficientes recursos. A todos ellos les ha deseado, al menos, también tranquilidad y buenos momentos este verano y les ha encomendado especialmente a la Virgen María.

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