Un hombre se apoya en una cruz en Cunco, en la región chilena de Araucania
Un hombre se apoya en una cruz en Cunco, en la región chilena de Araucania - AFP

«Que el Papa pida perdón no es suficiente»: estupor en Chile por la presencia de un obispo que encubrió abusos

Queman otras tres iglesias (y van nueve) con el Papa ya en suelo chileno

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La ola de intentos de convertir en cenizas las iglesias en Chile continúa. A los seis actos vandálicos, previos a la llegada del Papa, le siguieron ya con el Pontífice en Santiago, otros tres más virulentos. En total, ascienden a nueve las iglesias a las que prendieron fuego.

Dos de los últimos incendios -de madrugada- se registraron en Cunco, unos 700 kilómetros al sur de la capital, en la región de la Araucanía, donde se concentra buena parte de la población de origen mapuche y el violento RAM (Resistencia Ancestral Antimapuche). Las parroquías de Lagunilllas y Río Negro, ardieron en simultáneo y quedaron consumidas por las llamas. «No queda ningun vestigio», lamentó el jefe de bomberos, Pablo Oackley.

No sucedió lo mismo en Puente Alto, municipio vecino de Santiago. Allí, la Iglesia de la Divina Provincia de Santiago de Chile fue objeto de otro intento de incendio peor los daños no fueron tan graves. Según la Policía, fueron de consideración pero la estructura del edificio y buena parte del mismo se salvaron der pasto de las llamas. De acuerdo a testimonios de los vecinos, cinco personas arrojaron cócteles molotov (botellas rellenas de combustible con mechas) contra el pórtico de la iglesia. Al mismo tiempo, prendieron fuego a banderas de Chile y del Vaticano. En los muros del templo dejaron dos incripciones: «Cómplice» y «Pedofilia».

Francisco, en su intervención (por la mañan temprano) pidió perdón por los abusos sexuales cometidos por miembros de la Iglesia. «No puedo dejar de manifestar el dolor y la verguenza que siento ante el daño irreparable causado a los niños por parte de ministros de la Iglesia». La reacción a las palabras del Papa no se hizo esperar. El presidente electo, Sebastián Piñera consideró «valiente» su discurso y añadió: «Durante mucho tiempo se cometieron demasiados abusos y la Iglesia no reaccionó con la fuerza debida».

Diferente opinión manifestó, posteriormente, Marta Larraechea, mujer del ex presidente democristiano, Eduardo Frei: «No le creo nada. Dice una cosa y hace otra», escribió en un tuit. La incredulidad de la ex Primera Dama la explicó en otro párrafo: «Barros participa de la ceremonia en Parque O´Higgins. Qué verguenza, de qué pide disculpas el Papa?». En efecto, en la misa del Parque participó el obispo Barros, bajo sospecha de haber encubierto los abusos del ex obispo Fernando Karidima, condenado por el Vaticano en el 2010, después de que se descubriera que abusaba de menores en la parroquia santiagueña «El Bosque» entre 1980 y 2006.

Juan Carlos Claret, portavoz de la Asociación de Laicos de Osorno donde Barros fue nombrado Obispo por el Papa, consideró que pedir perdón «no es suficiente... Necesitamos actos concretos que el Papa no toma en la Iglesia chilena contra los abusadores». Entre otros, mencionó, «la expulsión de Barros».