El Papa Francisco durante el Ángelus de este domingo
El Papa Francisco durante el Ángelus de este domingo - Afp

El Papa Francisco pide que se celebren las elecciones previstas en Venezuela

Durante el discurso de comienzo de año al Cuerpo Diplomático, ha invitado a «promover la cultura de la paz» frente a una «tercera guerra mundial a trozos»

Corresponsal en El VaticanoActualizado:

Tomando como punto de partida el centenario del final de la Primera Guerra Mundial y el 70 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que se celebran en 2018, el Papa Francisco ha invitado el lunes a los 185 embajadores acreditados ante la Santa Sede a “promover la cultura de la paz” y no mirar hacia otro lado ante problemas globales como el “invierno demográfico” o el calentamiento de la atmósfera.

Tras un afectuoso recuerdo al antiguo embajador de Colombia, Guillermo León Escobar, “que falleció pocos días antes de la Navidad”, el Papa ha exhortado a aprender las dos grandes lecciones de la Primera Guerra Mundial: que no se debe humillar a los países vencidos y que “la paz se consolida cuando las naciones se confrontan en un clima de igualdad”, sin amenazas.

En cuanto al 70 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, Francisco ha alertado frente a la deriva introducida a partir de 1968, así como frente “al peligro —en cierto sentido paradójico— de que, en nombre de los mismos derechos humanos, se vengan a instaurar formas modernas de colonización ideológica de los más fuertes y los más ricos en detrimento de los más pobres y los más débiles”.

El discurso de comienzo de año al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede es también un examen del estado del mundo y los países problemáticos, entre los que ha mencionado naturalmente a Corea, pero también a Venezuela, “que está atravesando una crisis política y humanitaria cada vez más dramática y sin precedentes”.

Según Francisco, “la Santa Sede, mientras exhorta a responder sin demora a las necesidades primarias de la población, desea que se creen las condiciones para que las elecciones previstas durante el año en curso logren dar inicio a la solución de los conflictos existentes, y se pueda mirar al futuro con renovada serenidad”.

Dirigiéndose a “israelíes y palestinos”, el Papa ha expresado su “dolor por los que han perdido la vida en los recientes enfrentamientos” y renovado el “llamamiento a ponderar toda iniciativa para que se evite exacerbar las contradicciones”. Como siempre invita “a un compromiso por parte de todos para que se respete, en conformidad con las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas, el ‘status quo’ de Jerusalén, ciudad sagrada para cristianos, judíos y musulmanes”.

Para el Papa, “setenta años de enfrentamientos obliga a que se encuentre una solución política que permita la presencia en la región de dos Estados independientes dentro de las fronteras internacionalmente reconocidas”.

Francisco ha pedido “políticas concretas que ayuden a las familias, de las que por otra parte depende el futuro y el desarrollo de los Estados”, pues “sin ellas, de hecho, no se pueden construir sociedades que sean capaces de hacer frente a los desafíos del futuro”.

Poniendo el dedo en la llaga ha añadido que “el desinterés por las familias trae además otra dramática consecuencia —especialmente actual en algunas regiones— como es la caída de la natalidad. Estamos ante un verdadero invierno demográfico”.

Se ha referido también a otras llagas como la violencia doméstica contra la mujer, el aumento del trabajo infantil y el desempleo de los jóvenes, sin olvidar un problema creciente: la disminución del tiempo de descanso de quienes tienen un empleo.

Al final de su discurso, Francisco se ha referido a un concepto recíproco y complementario del de los derechos humanos. Se trata de los “deberes humanos”, pues “todo individuo tiene también deberes hacia la comunidad”.