El Papa Francisco saluda a una llama y a su criador antes de la audiencia general
El Papa Francisco saluda a una llama y a su criador antes de la audiencia general - Efe

Papa Francisco: «No privéis a los bebés del bautismo»

Afronta la cuestión de si se debe bautizar a los bebés, o si es mejor esperar a que sean mayores para que decidan ellos mismos

Ciudad del VaticanoActualizado:

Francisco ha entrado de lleno esta mañana en la eterna cuestión de si bautizar o no a los bebés. Lo ha hecho durante la audiencia general, apartándose del texto que tenía preparado.

Ha recordado que «algunos piensan '¿Para qué bautizar a un niño que no entiende nada? Esperemos a que crezca y entienda y él mismo pida bautizarse'». Pero según el Papa, para un cristiano es un error porque «significa no confiar en el Espíritu Santo, pues cuando bautizamos a un niño, Dios entra en su alma y hace que crezcan y florezcan en el niño las virtudes cristianas».

Por eso, el Papa ha pedido a los padres que den «a los niños esta oportunidad de tener dentro al Espíritu Santo, que les guíe durante su vida». «No os olvidéis de bautizar a los niños», ha añadido.

Durante la catequesis, Francisco hacía preguntas a miles de personas que le escuchaban en la plaza de San Pedro, dialogando con ellas como si sólo fueran un puñado.

«El bautismo ahoga la vida dominada por el pecado y nos hace nacer de nuevo», ha explicado. «Estoy convencido de que todos los que estamos aquí recordamos la fecha de cuando nacimos. Pero sin embargo, como tengo mis dudas, os pregunto, si recordáis también la fecha de vuestro bautizo...»

Como muy pocos la recordaban, el Papa continuó. «Si celebramos la fecha de nuestro nacimiento, ¡cómo no celebrar el día que volvimos a nacer!». «Os pongo estos deberes para cuando lleguéis a casa: que quienes no sepan cuándo se bautizaron, lo pregunten a su madre o a sus tíos», añadió.

El Papa ha explicado que el bautismo es «el primero de los sacramentos en cuanto puerta que permite a Dios vivir en nosotros y a nosotros vivir unidos a Él para colaborar en la Iglesia, cada uno según su propia condición, a la transformación del mundo». Dijo que se recibe «una sola vez» y que «ilumina toda nuestra vida, guiándonos hasta el Cielo».

En la plaza Francisco se detuvo con tres curiosos peregrinos que viajaron desde Bolzano, en el norte de Italia, hasta Roma, acompañados de tres llamas. El Papa se acercó a los animales, y las miró con curiosidad y un poco de respeto. Sus dueños le regalaron unos calcetines y un solideo blanco de lana de llama, que le servirá para protegerse del frío. Pero con la llegada de la primavera a la Ciudad Eterna, Francisco tendrá que guardarlos en un cajón, y conservarlos para el año que viene.