El Papa Francisco saluda a la multitud desde la ventana del palacio apostólico que domina la plaza de San Pedro durante la oración del Angelus dominical
El Papa Francisco saluda a la multitud desde la ventana del palacio apostólico que domina la plaza de San Pedro durante la oración del Angelus dominical - AFP

El Papa en el Ángelus: «Cuando uno no se aferra a la Palabra de Dios sino a los horóscopos, se hunde»

«La fe no es una escapatoria a los problemas de la vida pero nos sostiene en el camino», explicó

El VATICANOActualizado:

Llega «ferragosto»a Roma y la Ciudad Eterna se vacía de romanos para llenarse, aún más si cabe, de turistas y fieles. Este domingo muchos de ellos, especialmente jóvenes que culminan distintas peregrinaciones en Roma, han asistido al rezo del Ángelus presidido por el Santo Padre. Durante estos meses de verano, el Papa, que decidió pasar sus veranos en Roma, tiene una agenda pública limitada y solo se deja ver durante el rezo del Ángelus los domingos y los miércoles en la catequesis general. Para Francisco el descanso veraniego se cifra en disminuir el ritmo de trabajo aunque si bien es muy probable que esté preparando ya el curso que se avecina y, sobre todo, su cita internacional más inmediata, el viaje a Colombia del próximo 6 de septiembre.

Este domingo el Santo Padre ha reflexionado en torno al Evangelio de San Mateo cuando Jesús, caminando sobre las aguas, se acerca a la barca de sus discípulos y les pide que no tengan miedo de salir a su encuentro. Pedro lo hace y llega él también a caminar sobre las aguas pero el viento y la falta de confianza hacen que termine por hundirse. El Papa ha explicado que se trata de un pasaje evangélico que permite reflexionar especialmente sobre la fe: «La barca es la vida de cada uno de nosotros y también la vida de la Iglesia. El viento contrario representa las dificultades y las pruebas». Los elementos externos que la amenazan y el temor dan muestra de la fragilidad de nuestra fe. Ante esta situación, el Papa Francisco ha recomendado una fórmula infalible: Aferrarse a Jesús. Sin embargo, el Santo Padre es tremendamente realista y sabe que la fe no resuelve mágicamente cualquier situación difícil: «La fe no es una escapatoria a los problemas de la vida pero nos sostiene en el camino y le da un sentido». Por el contrario, los remedios mágicos o esotéricos sí son los que hunden la vida a las personas: «Cuando uno no se aferra a la Palabra de Dios, sino que se consultan horóscopos o adivinos, se hunde. Significa que la fe no es demasiado fuerte». La fe no evita las «tempestades de la vida», ha sostenido el Papa, pero «nos da la seguridad que nos empuja a superar las tormentas existenciales, la certeza de una mano que nos agarra para ayudarnos a afrontar las dificultades indicándonos el camino también cuando está oscuro».

Todo esto se experimenta en la barca de la Iglesia, que no se hunde por «el valor y la calidad de sus hombres» sino que la «garantía contra el naufragio es la fe en Cristo y en su Palabra», ha concluido el Papa Francisco.