Nueve millones de españoles, en riesgo de cáncer por vivir cerca de un foco industrial

El Centro Nacional de Epidemiología advierte que las ciudades del suroeste, este y norte del país «acumulan grandes cantidades de carcinógenos»

MADRIDActualizado:

El código postal y el lugar de residencia podría tener más importancia que el propio código genético en la lotería del cáncer. Un estudio del Centro Nacional de Epidemiología ha comprobado que existe un exceso de mortalidad por cáncer en los municipios cercanos a complejos industriales. «A nadie se le escapa que estar expuesto a un foco de contaminación que emite día y noche durante años no puede ser inocua», escriben en su estudio. Pero la investigación cuantifica este riesgo y advierte de que la mortalidad oncológica es un 17 por ciento mayor en las poblaciones más industrializadas.

En estos núcleos de población hay más muertes por leucemias, tumores digestivos, de próstata, de pulmón y también por cáncer de mama y ovarios, alerta el estudio que ha dirigido el epidemiólogo Pablo Fernández Navarro.

Eliminar la exposición

Este 17 por ciento de exceso de mortalidad es desde un punto de vista epidemiológico «pequeño y acorde con los riesgos asociados a otras exposiciones ambientales», tranquiliza Fernández Navarro. Aunque al ser «el tamaño de la población expuesta tan grande (como es el caso), los beneficios de evitar la exposición serían muy importantes», matiza el epidemiólogo. Navarro también opina que cualquier medida preventiva que ayude a reducir o elimine la exposición a estas sustancias contaminantes «desde un punto de vista de salud pública es fundamental y necesaria».

El Centro Nacional de Epidemiología reclama cautela a la hora de interpretar los resultados obtenidos: «No establecemos una causa-efecto, observamos un exceso de riesgo de morir. Por ejemplo, no se tiene en cuenta la distribución espacial de otros factores claramente relacionados con el cáncer como son el tabaco, la obesidad o el alcohol». Estos factores pueden ser incluso más peligrosos desde un punto de vista oncológico que algunos contaminantes. «El cáncer es una enfermedad multicausal», se recuerda.

Los municipios señalados con la presencia de «grandes cantidades de carcinógenos» se encuentran en el suroeste, este y norte de España. No aparecen datos por localidades, aunque en el mapa los puntos donde se respiran más dioxinas, níquel arsénico o cromo, entre otros, se podrían corresponder con Tarragona, Barcelona, Huelva, Valencia, Vizcaya y Guipúzcoa. Todas estas poblaciones cuentan con un potente tejido industrial, como el polo químico onubense o el tarraconense, cuestionados desde hace años. Debido a las limitaciones del estudio, tampoco se puede identificar una población por ser la que más mortalidad por cáncer acumula ligada a la polución industrial.

Los datos se han obtenido tras analizar la situación de más de 8.000 localidades entre 2007 y 2010, consultando en el Registro Europeo de Emisiones y Transferencias de Contaminantes del Ministerio de Medio Ambiente. En los cuatro años estudiados, las fábrics emitieron al entorno toneladas de sustancias consideradas cancerígenas por la Organización Mundial de la Salud. Aumentó la liberación de dioxinas, los derivados de la incineración de basuras, fabricación de acero o la producción de insecticidas o plásticos.

La exposición de la población se estimó por la distancia de las ciudades a las instalaciones industriales. El riesgo se estableció en un radio de menos de cinco kilómetros con el foco emisor. La población afectada no es menor, porque el estudio desvela que habría nueve millones de personas potencialmente en riesgo, viviendo a menos de cinco kilómetros de una instalación industrial contaminante. Si el círculo se reduce a dos kilómetros, la población expuesta desciende a dos millones.

Atlas de la mortalidad

No es el primer mapa que el Centro Nacional de Epidemiología dibuja para conocer la distribución del cáncer en nuestro país. Hace tres años elaboró un atlas de mortalidad donde era fácil ver la preferencia de ciertos tumores por determinadas provincias. Por ejemplo, se mostraba que había más casos de cáncer de estómago en ciudades de Castilla y León que en el resto de España.

Los mismos autores interpretaban que las costumbres alimentarias podían contribuir al exceso de mortalidad por tumores digestivos en provincias como Burgos y Palencia. Y explicaban que consumir más alimentos curados o ahumados, en detrimento de verduras y frutas frescas podía ser la causa de esta acumulación de casos en Castilla y León. Se apuntaba a la alimentación, pero no se descartaban otras causas ambientales.

En aquel mapa también se advertía una mayor mortalidad masculina por cáncer de pulmón en Andalucía occidental (Huelva, Sevilla y Cádiz), así como en Asturias y Cantabria. En mujeres, los casos estadísticamente significativos estaban en Galicia, en Pontevedra y Orense. Aunque el cáncer de pulmón está directamente relacionado con el consumo de tabaco o con la contaminación atmosférica también se asociaba a causas naturales como u na mayor presencia de gas radón en el subsuelo de estas poblaciones.

Los epidemiólogos del Instituto de Salud Carlos III, de donde depende el Centro de Epidemiología, han estudiado asimismo la exposición de los pueblos mineros. En aquellas investigaciones se concluye que hay más posibilidades de fallecer por un tumor de colon o de pulmón en los pueblos donde hay minas de carbón a cielo abierto. También se observó más riesgo de cáncer en las poblaciones cercanas a las cementeras.