Isabel Permuy

Por qué no hay chinos en los cementerios españoles y otros mitos desmontados

¿Qué hay de cierto en las leyendas que rodean a la comunidad asiática en nuestro país?

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Les vemos por todas partes y aun así sabemos muy poco —o nada— de ellos. Son los chinos, un más que amplio sector de la población española que a pesar de llevar no pocos años optando por nuestro país como destino para echar raíces no ha dejado nunca de estar envuelto en un permanente halo de misterio generado, sobre todo, por el ingente número de leyendas y creencias que respecto a ellos circulan en España.

Sobre los chinos, los españoles dominamos como nadie la leyenda y el rumor: que si no hay chinos ancianos ni tampoco en nuestros cementerios, que si es casi imposible ver un gato vivo junto a un restaurante... por no hablar de ese «algo raro» que los chinos tienen que tener en sus finanzas cuando jamás se les ha visto ir a pedir un crédito al banco. «¿Pero de dónde sacarán el dinero los chinos?», se repetirá más de uno tras presenciar cómo en su calle no paran de abrirse negocios asiáticos. Sobre los inverosímiles relatos que respecto a este sector de la población circulan por España, ABC entrevistó en 2014 a Gäelle Patin-Laloy, responsable del Proyecto Diversidad e Interculturalidad de Casa Asia, para conocer de primera mano qué hay de cierto y qué de invención en tanto «cuento chino».

Comencemos por uno de los rumores más extendidos, ese que dice que es difícil ver chinos ancianos o enterrados en nuestros cementerios. La experta, que reconoce lo absurdo del tópico, asegura que no solo existen chinos ancianos en España sino que, al igual que hacen los españoles, también pasan el día cuidando de sus nietos debido a que sus hijos trabajan durante toda la jornada. «En Madrid existe incluso una residencia para ancianos chinos», apunta Gäelle Patin-Laloy. Asimismo, tal y como el periodista Ángel Villarino explicó a ABC durante una entrevista tras la publicación de su libro 'A dónde van los chinos cuando mueren' «hay lápidas chinas en cementerios españoles aunque la mayoría de ellos escoge ser incinerados, la forma más cómoda de ser trasladados de nuevo a su país».

También la experta de Casa Asia consideró ilógico pensar que los chinos utilizan carne de perro y gato para elaborar los menús de sus restaurantes. «No es nada habitual en su dieta», destacaba Gaëlle, dato que se une al hecho lógico de que los restaurantes chinos se somenten a los mismos controles sanitarios que los españoles y, en consecuencia, sus menús deben adaptarse a las mismas normas.

La importancia del «Guanxi»

Una de las leyendas que sí se cumple sobre la comunidad asiática en España es la que dice que en rara ocasión un chino acudirá al banco a pedir un crédito bancario. Esto se debe, en palabras de Gäelle, al hecho de que los chinos tienen un mecanismo de préstamo entre amigos y parientes gracias al sistema «guanxi», un término que hace referencia a las redes de contacto e influencia de los chinos basadas en un principio de confianza y que les permite disponer de dinero sin tener que solicitar un préstamo. No en vano, apuntaba la experta, «esto no quiere decir que nadie pida dinero al banco, pues también hay chinos que lo hacen».

Lo que también tiene una buena base de certeza es aquel dicho de «trabajar como los chinos» para referirse a alguien de vida laboral intensa pues, como comentaba Gäelle, «los ciudadanos chinos son muy trabajadores, tal y como lo eran los emigrantes españoles en el pasado. Los chinos son personas trabajadoras y emprendedoras, algo a lo que hay que unir que tienen muy presente la cultura del ahorro y que por ello gastan poco dinero en ocio». Y he aquí la respuesta a por qué hay tantos negocios chinos en España: «Todo se debe a su espíritu emprendedor, motivado por su creencia de que el riesgo trae consigo oportunidades».

Los «guanxis», el respeto a los ancianos y la celebración del Año Nuevo Chino son, para Gäelle Patin-Laloy tres de las costumbres más arraigadas en la comunidad asiática algo que, en palabras de la experta, los españoles deberíamos conocer y entender en mayor medida. «Los rumores, las leyendas y los estereotipos están dañando la imagen de este colectivo. Es necesario demostrar que la percepción de que los chinos son cerrados y poco participativos es errónea. Estos rumores están nutridos de un desconocimiento profundo y de una falta de cuirosidad hacia el otro y hacia lo diferente». Las claves para invertir la situación, aseguraba Gäelle, serán la comprensión, el conocimiento y la tolerancia. «Poco a poco, las barreras entre chinos y españoles se romperán», aseguró.