La presión por los recursos y la lucha por su control generan violencia, también escasez de escuelas, docentes y un empobrecimiento general de la población que vulnera el derecho a la educación
La presión por los recursos y la lucha por su control generan violencia, también escasez de escuelas, docentes y un empobrecimiento general de la población que vulnera el derecho a la educación - ABC
Derecho universal a la educación

¿Por qué nadie habla de las «escuelas en peligro de extinción»?

Más del 66% de los niños que no van al colegio viven en países ricos en recursos naturales, con una abrumadora riqueza y, sin embargo, las cifras son alarmantes: el conflicto ha devastado 30.000 escuelas públicas en Kenia; 500 en El Congo...

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En el mundo hay 264 millones de niños que no van al colegio, dos tercios de ellos, aproximadamente 175 millones, viven en países ricos en recursos naturales, según informa la ONG Entreculturas antes de lanzar una campaña que lleva por membrete «Escuelas en peligro de extinción». Con motivo de la vuelta al cole, la ONG jesuita advierte de la fuerte presión que existe sobre los recursos minerales, fósiles, pesqueros, forestales y agrícolas y la lucha por su control, que generan, además de degradación ambiental, tensión, conflictos y violencia. «Donde impera la violencia, hay escasez de escuelas, de docentes, desigualdad de género y un empobrecimiento de la población que hace que el derecho a la educación se vea vulnerado, lo que nos hace pensar que efectivamente, hay escuelas en peligro de extinción», dicen en la organización no gubernamental.

Según los responsables de la entidad, el objetivo de la iniciativa es «analizar las relaciones entre el derecho a la educación y la explotación de los recursos naturales; una relación que no suele plantearse de manera directa, ni ser objeto de un estudio específico», afirmó el director de Entreculturas, Daniel Villanueva.

La campaña va acompañada del informe «Educación en tierra de conflicto. Claves para la paz y el desarrollo sostenible», ya que según explicó la responsable en Estudios e Incidencia de Entrecultura, Valeria Méndez de Vigo, «diez de los países con indicadores educativos más bajos son ricos en recursos naturales y ocho de ellos están siendo o han sido asolados por conflictos». En esos 8 de los 15 países más violentos del mundo los recursos naturales han desempeñado un papel clave en el conflicto. Según los datos facilitados por la ONG, de los 40 conflictos que entre 1999 y 2013 han conllevado ataques directos  a la educación (destrucción de escuelas, asesinatos, agresiones o amenazas a estudiantes y a docentes), más de la mitad estaban vinculados con los recursos naturales. Los acaparamientos de tierra para proyectos extractivos, agrarios, madereros o hidroeléctricos, también amenazan la educación. En Kenia, por ejemplo, 30.000 escuelas públicas están en riesgo de desaparecer por esta causa.

En la República Democrática del Congo, por poner otro caso, desde 2013 el conflicto ha vapuleado al menos 500 escuelas y afectado a más de 200.000 niños, niñas y adolescentes. Hay que encuadrar esos datos en un contexto de «abrumadora riqueza natural y de recursos minerales», donde la mayoría de la población vive en situación de «extrema pobreza, inseguridad y conflicto armado latente», explicó, por su parte, la directora de Proyectos del Servicio Jesuita de refugiados en Grandes Lagos, Elisa Orbañanos.

«Sin duda, las mujeres son el colectivo más vulnerable. Ellas han visto sus cuerpos convertidos en campos de batalla a través de la utilización de la violación como arma de guerra. Reconocemos su sufrimiento pero también sus luchas y por eso vamos más allá de la ayuda de emergencia puntual buscando vías para el desarrollo integral y la autonomía de estas mujeres», indicó.

Vías como a las que se dedica Hombeline Bahati, coordinadora de las actividades de medios de vida del Servicio Jesuita a Refugiados en Masisi, Congo. «Nuestros proyectos ponen a la persona en el centro para atajar desde ahí las dificultades sociales y económicas. Por eso apoyamos la escolarización de las niñas desplazadas por la guerra, garantizamos su permanencia en la escuela secundaria, acompañamos a las mujeres en situación de mayor vulnerabilidad de los campos en el aspecto psicosocial y ofrecemos formaciones profesionales que les permitan lanzar actividades económicas rentables, sostenibles y duraderas», añade.

La educación es esencial para la adecuada gestión de los recursos naturales, la preservación del medio ambiente, la construcción de la paz y el cumplimiento de los demás derechos humanos, asevera con rotundidad la ONG Entreculturas y sus responsables.