Día Mundial contra el CáncerCuidados estéticos: verse bien cuando se tiene cáncer

La autoestima de las pacientes se ve menos afectada si su imagen no cambia mucho durante el tratamiento de la enfermedad

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«Si nos vemos mejor, nos sentimos mejor». No nos cansamos de repetir este lema de la estilista Ángela Navarro, la pionera en crear un salón de cuidados para pacientes en tratamiento oncológico. «La autoestima de los pacientes se ve menos afectada si su imagen no cambia mucho durante el proceso de su enfermedad», asegura. «Por eso es importante acudir al centro de estética lo antes posible para poder realizar una preparación previa de la piel, ya que esto reducirá los efectos secundarios cutáneos propios de los tratamientos oncológicos». Porque, aunque las lesiones pocas veces revisten gravedad, sí pueden generar molestias tan grandes como para que el paciente desee, y se plantee, interrumpir el tratamiento contra el cáncer.

Según María Unceta-Barrenechea, creadora de la línea oncológica María D’Uol, «en la quimioterapia los efectos dependen del fármaco administrado». «Suele tratarse de picor en la piel de todo el cuerpo o del cuero cabelludo, granos dolorosos, llagas, inflamación y enrojecimiento con dolor del tejido alrededor de las uñas y grietas en las yemas o en la planta de los pies, caída del cabello, aumento del vello facial, sequedad y descamación de la piel y comezón en los ojos», señala esta farmacéutica. La radioterapia es un tratamiento localizado, cuyos efectos secundarios varían en función del área tratada y la dosis total recibida, siendo los más comunes las reacciones en la piel.

«El rango de éstas va desde un leve enrojecimiento tras la sesión hasta quemaduras con úlceras de gran tamaño», indica Cristina de Hoyos, dermatóloga de Clínicas Ceta. «Para prevenirlo, lo ideal es aplicar cremas hidratantes varias veces al día, teniendo en cuenta que debemos evitarlas 2 horas antes de la sesión ya que la piel debe ir limpia para evitar posibles reacciones». Ana Victoria Ugidos, creadora de la firma Bioxan, explica que además de la xerosis cutánea (notable aumento de sequedad de la piel y mucosas), y el prurito (picor continuo y escozor, casi incontrolable), el cutis adquiere un color cetrino siendo habitual la sensación de tirantez, aumento de poros, dilatación vascular e hiperpigmentación. «Desde Bioxán hemos demostrado en unos estudios preliminares con el Hospital de Albacete que con nuestros cosméticos se pueden paliar estos efectos de la radiación ionizante, tratando eritemas y descamaciones propias de la dermatitis por radiación».

También los laboratorios María D’uol y el Hospital Universitario Donostia, han llevado a cabo casos clínicos donde se concluye que «el uso de la loción reparadora de María D´uol puede retrasar la aparición de radiodermitis en el tratamiento del cáncer de mama, a la vez que disminuye el empleo y la duración de los corticoides tópicos, mejorando con ello la calidad de vida de los pacientes».

A la hora de acudir a un salón a cuidarse la piel, sirva de guía saber que los profesionales de los salones que trabajan con las firmas Germaine de Capuccini, Natura Bissé, María Dúol o Bioxan reciben de las firmas formación para poder tratar a las personas que se encuentran en esta situación delicada. En cuanto al entrenamiento físico, desde Assari lo consideran esencial para eliminar toxinas y limitar efectos secundarios de la medicación. «Ayuda a recuperar la movilidad perdida y a mejorar el estado físico, anímico y el nivel de energía», cuenta Inma Blanquer, directora del Centro. «Nosotros organizamos clases de Nordic Walking, especialmente recomendado tras el cáncer de mama, y de meditación, una herramienta clave para tener menos desgaste anímico».