Sociedad

De la multa a la indiferencia: así regulan las ciudades el «botellón»

Las ordenanzas encaran de manera muy diferente esta práctica tan popular

El «botellón» ha reducido sus consecuencias al prohibirse la ingesta del alcohol en la vía pública
El «botellón» ha reducido sus consecuencias al prohibirse la ingesta del alcohol en la vía pública - ABC
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La muerte de una niña de 12 años en el municipio madrileño de San Martín de la Vega devolvió a primera línea de la actualidad un término que nunca deja de serlo en la convivencia municipal: el omnipresente «botellón». Cada ordenanza ha tratado de hacer frente al fenómeno, de forma divergente.

Estas son lasmedidas que han adoptado o las que están en proceso de aprobarse en varias ciudades españolas:

Barcelona

No existe un problema grave con el «botellón». Aunque es habitual el consumo de alcohol en la calle –muy visible en plazas como las del barrio de Gràcia o en el centro de la ciudad los fines de semana–, éste se da en pequeños grupos, sin que se produzcan las grandes concentraciones que sí se dan en otras ciudades españolas. Así, el principal esfuerzo del Ayuntamiento es el de perseguir la venta ambulante ilegal de cerveza en la calle, aunque con escaso éxito. Los populares «lateros» son ya parte del paisaje barcelonés, una presencia que la ordenanza de Civismo, que tras su endurecimiento a partir de 2012 prohíbe beber alcohol en la vía pública sea cual sea el envase, no ha erradicado, informa Àlex Gubern.

Toledo

En Toledo no hay problemas graves con el «botellón» porque una ordenanza reguladora del consumo indebido de bebidas alcohólicas puso coto al vandalismo que había provocado. Este texto, «pionero» en España, prohíbe la venta de alcohol entre las diez de la noche y las siete de la mañana, aí como beber en determinadas calles. Establece multas desde 60 a 60.000 euros, informa Juan Antonio Pérez García.

Pamplona

En Pamplona no hay una ordenanza específica que regule el «botellón» en una ciudad donde la climatología adversa no favorece el beber en la calle. Está permitida la ingesta de alcohol en la calle a los mayores de 18 años, cuando no se produzcan actitudes incívicas; pero no está permitido sacar bebidas a la calle. No se puede vender alcohol pasadas las doce de la noche, informa Pablo Ojer.

Bilbao

El reto del Ayuntamiento bilbaíno es acabar con la práctica del «botellón». El Consistorio puso en práctica un programa educativo nocturno, gracias al cual ha podido prevenir de los peligros del alcohol a cerca de 4.500 adolescentes. La ordenanza que regula el «botellón» incluye sanciones de hasta 3.000 euros por ingerir alcohol en los espacios públicos. La multa podría quedar anulada si el afectado participa en cursos de prevención del consumo de alcohol, informa Adrián Mateos.

Santiago de Compostela

En Santiago de Compostela, ciudad universitaria por excelencia, la normativa antibotellón es una de las más restrictivas. La Ordenanza de Convivencia prohíbe el consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública, con especial atención a los aledaños de los edificios monumentales. Las sanciones se mueven en una horquilla que va de los 100 a los 750 euros. Estas circunstancias explican que el «botellón» se haya trasladado de los parques y jardines a los pisos de los estudiantes, informa Patricia Abet.

Valladolid

La ordenanza municipal sobre prevención del alcoholismo prohíbe consumir en la vía pública. La multa es de 30 euros si se «realiza de forma aislada», pero si se registran tres sanciones en seis meses puede llegar a los 600 euros. En los seis primeros meses del año se han presentado 419 denuncias. En el caso de que sean menores los que consumen alcohol, la Concejalía de Medio Ambiente envía una carta a los progenitores para informarles. En lo que va de año se han enviado 161 misivas, informa Miriam Antolín.

Valencia

El Ayuntamiento está elaborando una ordenanza específica de convivencia que incluye la regulación del «botellón». Esta normativa contempla sanciones por la suciedad y el exceso de ruido que provoca la concentración de gente. Hoy en día hay muchas dificultades para poner una multa. La Policía Local debe tomar muestras de la bebida que se está consumiendo y enviarlas al laboratorio municipal para que corrobore que se trata de alcohol. La situación se agrava en zonas como el paseo marítimo o el barrio del Carmen, donde los vecinos equiparan su «calvario» con zonas como Magaluf o Salou, informa Alberto Caparrós.

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