Ana Bella, en la estación de Atocha, en Madrid
Ana Bella, en la estación de Atocha, en Madrid - FOTOS: MAYA BALANYÀ / JAVIER VALEIRO

«A las mujeres maltratadas solo nos ofrecen trabajos como limpiadoras»

La creadora de la Fundación Ana Bella relata ante los jueces su caso: «Era mi madre quien perseguía con un cuchillo a mi padre y mi padre era quien se echaba maquillaje en el ojo amoratado cada mañana frente al espejo»

Actualizado:

«Somos mujeres maltratadas, pero solo nos ofrecen trabajo como limpiadoras. Y algunas, como es mi caso, convivimos once años con nuestro agresor en un estrato social alto; facturábamos 200 millones de pesetas en nuestra galería de arte. ¡Vendí un cuadro a Prince! Necesitamos ayuda efectiva, un trabajo que nos guste en una empresa, por ejemplo. Somos hasta inteligentes». El relato no exento de sarcasmo de Ana Bella enmudeció a los magistrados, fiscales y togados que asistieron a la «I Jornada sobre Violencia de Género. Nuevos retos desde el ámbito institucional y judicial», que organizó ayer la Fundación Mutua Madrileña.

Los ponentes abordaban los derechos de los menores víctimas «directas» de la violencia sexista y la interiorización del maltrato cuando Ana tomó la palabra y forzó otro silencio: «En mi casa era mi padre el que se maquillaba cada día frente al espejo. Mi madre le perseguía con un cuchillo. Cuando me casé, pensé que lo que mi marido hacía era expresión de ese mismo amor romántico que yo había visto en casa».

Esta mujer creó en 2002 la Fundación en Sevilla que lleva su nombre y y que ya ha ayudado a 20.000 mujeres en lugares tan distantes como Pakistán, Burkina Faso y España. Ha tejido una red de «supervivientes al maltrato» que ayudan a otras mujeres: «Creamos la primera escuela que forma a supervivientes para el empoderamiento de la mujer, porque son ellas las que deben denunciar a sus agresores cuando estén preparadas», explica a ABC. Incide en que «hay que conseguir que las casas de acogida sean lugares de transformación social, donde la mujer se reponga y emprenda el proceso judicial cuando decida» y eso evitaría que se retirasen muchas denuncias. «Cubrimos los huecos que dejan las administraciones, porque a las tres de la mañana, cuando te golpea, necesitas una amiga».

«A las mujeres maltratadas solo nos ofrecen trabajo como limpiadoras», se quejó Ana Bella, presidenta de la Fundación que creó en 2002 y lleva su nombre

Los representantes de las administraciones, como la vocal asesora de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, asintieron, pero también quisieron, como la inspectora jefe de la Policía Nacional María Elena Palacios, abundar en los progresos que se han logrado en la protección de las víctimas. En estos momentos, hay siete mujeres en España en riesgo extremo de ser asesinadas, confirmó Palacios.

Y, aunque el sistema español funciona, hay aspectos que pulir, dedujeron los intervinientes. «Tenemos el caso de una mujer en Sevilla donde los policías la llamaron hace poco diciéndole que llevaban dos días sin localizar a su agresor. “Si lo ve, avísenos”, le dijeron, y ella tiene una bola de hierro en la ducha porque tiene miedo de ser agredida cada vez que se mete», contó Ana Bella. «Esos casos son los menos, pero los hay».

«Se culpan a sí mismas»

Que ellas rompan el círculo de la violencia es el reto más empinado. «La primera asesinada este año se culpaba a sí misma. Cuando la asistían antes de morir, seguía diciendo que ella se había clavado el cuchillo. Hasta que el agresor, allí presente, salió de esa habitación», relataron los jueces instructores María Jesús López Chacón y Vicente Magro. «Es el único crimen donde la víctima no quiere venganza».

Mario Garcés, secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, reveló que son 41 los asesinos que han acabado con la vida de una mujer este año, muertes que han dejado a 19 niños huérfanos, mientras otros 7 menores han muerto ejecutados como herramienta para hacer daño a sus parejas. Destacó la importancia del reciente Pacto de Estado contra la Violencia de Género, aunque algunos impulsores de las 217 medidas que contiene, como Magro, magistrado de la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Madrid, reclamaron que la prisión permanente revisable debería haber incluido los «crímenes de género».

Magro, creador de los primeros programas de reinserción de maltratadores en el país, señaló que el 93% de los que los pasan no reinciden, pero lo van a hacer «sí o sí» otro 7%. Se alegró de que el pacto de Estado incluya un nuevo tipo penal, el delito de falsedad en archivo electrónico, para quienes cuelgan en redes contenido falso sobre sus ex. Se les prohíbe volver a usar las redes, afirmó el magistrado.