La mujer que luchó por la libertad del hombre que asesinó a su hermano

No solo ha perdonado al homicida, sino que ha forjado una relación de amistad con él

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No hay justicia que llene el vacío que deja el asesinato de un ser querido. No importa que un juez castigue al culpable con cadena perpetua o con la pena capital: nada puede aliviar el dolor que causa un crimen de estas características, ni siquiera una venganza al margen de la ley. Confiar en la justicia o tomársela por mano propia es el debate interior y casi estéril que se puede tener en una situación así. Muy pocos dedicarían un solo minuto a valorar la posibilidad del perdón, pero Denise Taylor lo ha hecho.

El blog 22 Words nos cuenta la desconcertante historia de esta mujer de Los Ángeles, que en 1984 perdió a su hermano Jonathan. Un hombre llamado Ronald Fields disparó al joven, tras una fuerte discusión acerca de un negocio relacionado con drogas. Jonathan tenía tan solo 19 años y su asesino fue condenado a cadena perpetua. Denise no tuvo más remedio que sobreponerse a la muerte de su hermano para seguir adelante. Finalizó sus estudios, se convirtió en doctora y formó una familia.

Pero en 2005, más de dos décadas después de los dolorosos acontecimientos, decidió mirar a los ojos al hombre que había matado a Jonathan. Le escribió una carta pidiéndole permiso para hacerle una visita. «Créeme, no importa lo que tu familia o tú penséis de mí, tengo que vivir cada día de mi vida sabiendo que arrebaté una vida. Me arrepiento de lo que hice y siento mucho haber llevado tanto dolor a vuestro hogar», escribió Ronald en su carta de respuesta, aceptando tener un encuentro con Denise.

La mujer visitó la prisión y pidió al homicida que le explicase lo que había sucedido el día qe mató a Jonathan. Más adelante repitió la visita, esta vez acompañada de su padre, Jim. Durante meses siguieron viendo y conociendo a Ronald, dándose cuenta de que estaban aprendiendo a perdonarle. Jim confiesa que durante el juicio llegó a tener la tentación de llevar una pistola para acabar con él. «Mi hijo no va a volver. La justicia que me preocupa ahora es para Ronald... y no creo que una cadena perpetua sea justa para él», explica el padre de la víctima.

Tras mucho reflexionar, Denise y Jim decidieron ayudarle. Emprendieron acciones para solicitar una revisión de condena que le diese una posibilidad de salir de la cárcel. El pasado 17 de abril, tras 32 años y medio en prisión, Ronald fue puesto en libertad. «Creo que he hecho algo bueno por una vez en mi vida», comenta Jim. La inusual amistad continúa vigente al otro lado de las rejas. «Me han hecho sentir más humano, menos perdido», confiesa Ronald, «pero el sentimiento de culpa está y estará siempre dentro de mí».