Sociedad

Muere uno de los gemelos más ancianos del mundo a los 103 años

Cleo y Clifford Hawthorne nacieron el 31 de diciembre de 1912 y juntos habían construido su propia historia. Ahora podrían figuarar en el libro Guinness de los Récords

Cleo y Clifford Hawthorne, los gemelos más ancianos del mundo, en 2012
Cleo y Clifford Hawthorne, los gemelos más ancianos del mundo, en 2012
ABC.ES Madrid - Actualizado: Guardado en:

Cleo Hawthorne no sabía que él y su hermano Clifford eran los gemelos más ancianos del mundo. El jueves 10 de noviembre, fue a visitarlo desde su residencia en Atlantic City, en New Jersey, al centro de cuidados Shady Oaks en Lake City, en Utah. A sus 103 años, a Clifford ya no le quedaba mucho tiempo de vida.

«Ellos eran idénticos en todos los sentidos; incluso empezaron a necesitar andador al mismo tiempo», declaró Darrell Hawthorne —hijo de Clifford— al diario estadounidense «USA Today». También explicó: «Imagina lo impresionados que se quedaron en el centro de cuidados cuando vieron aparecer a Cleo con su andador. Los cuidadores no podían dejar de mirarlo». El anciano se había presentado sin avisar, lo que aumentó el estado de «shock» del personal que trabajaba en la residencia de su hermano.

Clifford murió el pasado lunes, 14 de noviembre. «Cleo quedó muy conmocionado. No quería marcharse», contó Darrell. Habían nacido el 31 de diciembre de 1912 y juntos habían construido su propia historia. Cleo y su familia no se enteraron de que él y su hermano habían sido los gemelos más longevos del mundo hasta que el director de la funeraria contactó con la asociación «Guinness World Records». Hasta ahora, el título de gemelos más viejos del mundo lo ostentaban los belgas Pierre and Paul Langeroc, nacidos el 8 de julio de 1913, cuando los hermanos Hawthorne ya tenían seis meses. Ahora, los miembros de la asociación deberás estudiar y verificar el nuevo récord.

Los gemelos nacieron en una granja cercana a Prescott, en Adams County, en Iowa. Era difícil distinguirlos; sus personaldades eran muy parecidas, relatan los miembros de la familia: eran hombres de conversación amena y con un desarrollado sentido del humor. «Les encantaba luchar y boxear juntos», narra su hermana Linda Key, de 96 años. «También les gustaba mucho correr alrededor del granero tirándose granos de maíz y yo pensaba que hacer eso era lo más tonto que se podía hacer. Pero ellos se entendían y se divertían el uno al otro», recuerda Linda.

Cleo y Clifford Hawthorne cuando eran jóvenes
Cleo y Clifford Hawthorne cuando eran jóvenes

Cleo prometió permanecer junto a su hermano toda la vida. «Cuando surgía algún problema entre nosotros, mi padre nos decía que nos pusiéramos los guantes de boxeo y lo resolviéramos», cuenta el anciano. Los gemelos crecieron haciendo deporte, algo que les apasionaba. Pero su padre les anunció que solo uno podía jugar al fútbol, ya que necesitaría al otro para ayudar en los trabajos rutinarios. Entonces, los gemelos decidieron que cada año jugaría uno. Una muestra de generosidad por parte de ambos.

Los chicos compraron perros «collie» caundo aún eran estudiantes y trabajaron como mano de obra para la granja durante los oscuros años de la Gran Depresión, relata Merrill Hawthorne, hijo de Clifford. La economía de la familia había empeorado: las ganancias del padre bajaron de los 40 dólares mensuales a los 30, y de ahí a los 15.

De forma eventual, ambos también trabajaron como lecheros. Algo que les libró de participar en la II Guerra Mundial: su labor era considerada esencial en la ciudad, Lohrville, también en Adams County (Iowa). Es el lugar en el que vive la mayor parte de su familia en la actualidad. Ambos celebraron juntos sus bodas: el 28 de noviembre de 1937. No obstante, luego se separaron. Mientras Cleo trabajó en una lechería durante más de 40 años en Corning, muy cerca de Lohrville, Clifford se fue a trabajar a una granja de Farnhamville, cerca de Fort Dodge, en otro condado de Iowa. Ambos enviudaron, pero sus familiares los siguieron llevando a un punto intermedio entre sus hogares para que se reunieran y cenaran juntos. Sin embargo, Cleo se lamenta: «Nos hemos visto demasiado poco en los últimos años porque nos separaban 100 millas (cerca de 161 kilómetros). Voy a echarle de menos».

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