Funeral por Leticia Rosino, el pasado domingo en Tábara (Zamora), presuntamente asesinada por un menor
Funeral por Leticia Rosino, el pasado domingo en Tábara (Zamora), presuntamente asesinada por un menor - EFE

Menores más violentos por la banalización de la sexualidad

Penalistas y directores de centros de internamiento avisan que penas más duras no reducirán los delitos

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La Fiscalía General del Estado dio la voz de alarma el año pasado. Los delitos contra la libertad sexual son los que más aumentan entre los menores. La cifra de abusos registrada en 2016 (795) fue con diferencia «la más alta de toda la década». Esos fueron los principales titulares de su Memoria Anual de más de 900 páginas. Un intento de violación parece ser precisamente el móvil del asesinato de Leticia Rosino en un pueblo de Zamora a manos de un adolescente de 16 años.

Psicólogos, penalistas y directores de centros de internamiento que tratan a diario con menores con trastornos de conducta reconocen a ABC que la banalización de la sexualidad y el acceso a la pornografía a través de internet es un cóctel peligroso que fomenta la violencia sexual entre los menores.

«Cada vez tenemos más casos», asegura José Luis Sancho, director del centro terapéutico Recurra Ginso. Para este psicólogo, «los chavales tienen acceso a través de internet a prácticas bestiales que hacen que consideren las relaciones sexuales como un deporte y cosifiquen a la mujer». Aunque está de acuerdo en que casos como el de Zamora no pueden quedar impunes, no cree que un edurecimiento de las penas en la Ley de Responsabilidad Penal del Menor sea la solución. «Más penas solo logra asustar a los menores y todos sabemos que el miedo dura un rato. Contiene el comportamiento una temporada corta. No va por ahí, hay que ayudar a los críos dándoles valores», asegura.

Más medidas punitivas fue lo primero que pidió el alcalde de Castrogonzalo, Joaquín García, al conocer el asesinato de la joven de 33 años. Su presunto autor, un adolescente de 16 años, permanece ingresado desde el domingo en el centro menores de Zambrana en régimen cerrado.

Allí trabajó durante diez años Jesús de Blas Recio. Este psicólogo tampoco es partidario de aislar durante más tiempo a los delincuentes, pese a calificar de «razonable la reacción de la sociedad al demandar una mayor protección» tras casos tan violentos como el de Castrogonzalo. «Es legítimo pero no soluciona el problema», señala. Para De Blas, son necesarias otro tipo de medidas que tienen que ver con la educación. «Hay que fomentar sus capacidades intelectuales para que puedan controlar su impulsividad», señala.

Los expertos consultados coinciden en que los menores tienen muchas más probabilidades de reinserción que los adultos. «Tienen un pronóstico más favorable porque están en un proceso evolutivo», asegura De Blas Recio. De la misma idea es Myriam Cabrera, profesora de Derecho Penal especializada en menores de la Universidad Comillas. «Hay que tener confianza en esta ley porque tiene una finalidad educativa y lo que importa es que el menor pueda volver a vivir en la sociedad respetando la norma. Y eso es más posible con un menor que con un adulto delincuente», dice.