Mascotas Animales de compañía: necesidad o artículo de lujo

A menudo hemos oído decir acerca de perros y gatos que son un artículo de lujo. Nada más lejos de la realidad; un artículo de lujo es un objeto o bien, que excede lo necesario. Los animales de compañía, no son bienes ni objetos, son SERES VIVOS que nos acompañan desde hace miles de años.

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Animales de compañía: necesidad o artículo de lujo
CARMEN ANIORTE - abc_conocer Madrid - Actualizado: Guardado en:

«Muchas veces, yo diría que cientos de veces, me he interesado por el origen del intenso vínculo humano-animal que surge entre propietarios y mascotas. En la gente que se ha quedado sola en los hogares por motivos no deseados de la vida, son sin duda, compañía inestimable. A esta gente, gracias a ese nuevo gatito o perrito se les enriquece sobre manera su día a día. Esa mujer u hombres mayores, ya no hablan solos. Mantienen una comunicación nada desdeñable con su solicito y siempre atento compañero», comenta el doctor Javier Álvarez de la Villa. En ese sentido los perros, en particular, han desarrollado una característica única que es la mirada. Cuando les hablas, te miran directamente a los ojos. Muchas veces, aunque haya quien no lo crean, con gesto concentrado escuchan y otras tantas, contestan a tus requerimientos con un leve gemido o pequeño ladrido de aprobación. En estas personas, algunas de ellas sometidas al ostracismo, con tantos recuerdos dejados atrás, su vida resultaba ya previsible y cansina. De mala gana se levantaban por las mañanas para dejar que otro solitario día pasara sin más. Anquilosamiento, dolores articulares, angustia, tristeza….Todo ello milagrosamente cambió con la relación interespecífica.

El perro la hizo salir de casa, la obligó a pasear, a ver la luz del sol, a sentirse útil y responsable de otra vida que es dependiente y ahora tiene que proteger. «Estas personas se sienten otra vez ocupadas y necesarias, además descubren relaciones sociales con otros muchos propietarios con pasmosa facilidad. Se establece un gran grupo humano-animal con sede en los parques de las urbes. Esta nueva manada es interdependiente, te conviertes en miembro activo de la misma y ella te cuida, te anima, te escucha, es tu "manada amiga"», nos asegura el veterinario del Centro Veterinario Víctor de la Serna. Con este primer ejemplo, hemos visto que el perro NO es un artículo de lujo, es nuestra elección y créanme, a millares de personas mayores abandonadas por la vida y arrinconadas en la sombras de la urbe son los animales de compañía quienes les han dado otro motivo para seguir viviendo con alegría.

Educación y respeto desde niños

En otros muchos casos, se presenta una familia en pleno en nuestros centros veterinarios. Claro, los niños siempre están ilusionados. Es increíble, pero les proporciona más alegría e interés incluso que su tablet o su teléfono móvil. Todavía funciona el primitivo vínculo emocional en los cachorros humanos (¡menos mal!) y estos niños gozarán de un enriquecimiento emocional, sin duda, con la relación interespecífica. Participaran en la educación de su mascota, de alguna manera se dirán: yo escucho a mis padres, les obedezco, lo mismo que mi travieso cachorrito ha de escucharme a mí y obedecerme. Son los perros, elementos educativos de primer orden y no artículos de lujo.

Hemos hablado de los hijos pero que podemos decir de los padres. Muchos, pero que muchos, desearon el perro más que los propios hijos. Algunos argumentan, que de pequeños, hace muchos años, tuvieron uno, un fiel amigo de la niñez. Llevamos los adultos un niño dentro que, a la mínima, gustamos revivir. Para estos adultos, tener un perro no es un artículo de lujo, es simplemente su elección, libre y personal elección.

Perros currantes

Hemos hablado del perro que nos acompaña a mayores, padres y niños pero ¿Qué podemos decir del perro “currante”? Abnegados, trabajadores que echan horas de jornal a cambio solamente de la satisfacción de ayudar y tal vez un pequeño premio o una caricia. Así, el perro de un ciego se convierte en sus ojos, en su ángel de la guarda y proporcionara al invidente una nueva dimensión de seguridad, protección y como no, compañía de amigo. Estos perros, tampoco son artículos de lujo. ¿No? En las grandes catástrofes, buscan vidas enterradas que al ver la luz tras el agónico rescate, los abrazan como salvadores. Primera línea en terremotos, aludes y demás desastres naturales. Aquí tampoco son un artículo de lujo, obvio. En los centros de mayores existen perros “todo amor” que se prestan a caricias, abrazos y demás interacciones. Se instaura un clima nuevo de modernidad y alegría. Algo cambia en estos centros, aquí tampoco son artículo de lujo, créanme. Los perros especializados en detectar tumores, ataques epilépticos, terapia de TDH, trastornos depresivos son también abnegados colaboradores de la medicina y no artículo de lujo.

¿Artículo de lujo?

¿Qué hay pues de lujo en la tenencia responsable de un animal de compañía? Bueno, alguna cosa si hay. Dentro por ejemplo de la alimentación, existen verdaderas exquisiteces, premios de todo tipo, de todos los sabores y de todos los formatos, comienzan a inundar el mercado de los sentimientos. Si, sentimientos, pues en nombre del amor a nuestra pequeña mascota solemos cometer excesos y terminar alimentando nuestro amigo a base de premios. Craso error, el perro y el gato han de comer un alimento equilibrado, no es necesario excederse y gastar mucho. Existen en el mercado, alimentos con una excelente relación precio-calidad. No le mime en exceso con las chuches, hágalo con elogios y caricias. Sobre el mercado de complementos existe de todo. Somos libres de comprar un caro complemento para nuestra mascota, constituye nuestra libre elección, pero ojo, estando el mundo como está cuajado de diferencias puede resultar un agravio y no la mejor idea. Seamos un poquito sobrios, administrándole un alimentación adecuada y adquiramos collar, correa y elementos esenciales, eso no es de ninguna manera oneroso y agravante.

Raza canina y prevenir para no curar

Usted puede adquirir además el perro con mejor pedigrí e hijo de campeones. Pero aún siendo totalmente respetable, no está obligado a ello. Puede rescatar a un infeliz de un centro de acogida, hará un gran bien no le quepa duda, y eso tamoco es lujo ¿verdad? Vayamos finalmente a los cuidados del perro. El enfoque racional es prevenir para no curar. Prevención de las principales enfermedades que les pueden afectar a ellos y ojo, a nosotros también. Los veterinarios, pueden atesorar un profundo conocimiento y cualificación a fin de preservar la salud animal y humana. Implantan planes de salud sencillos y en absoluto onerosos en relación a si extraordinaria importancia y utilidad. Previenen en nuestros perros y gatos: parvovirosis, moquillo, traqueobronquitis, hepatitis, rabia, leptospirosis, tiña, toxoplasmosis, quiste hidatídico… ¡casi nada! Algunas de ellas con enorme potencial zoonótico, es decir, que pueden contagiarse al ser humano. Son entonces los veterinarios elementos sanitarios preventivos de primer orden en la sociedad humano/animal que nos ha tocado vivir.

Pongamos, por ejemplo, la España de principios y aún mediados del siglo XX florida de quiste hidatídico. Fueron tantos los casos que obtuvimos el nada glorioso honor de campeones europeos en esta enfermedad. Hoy en día gracias al trabajo continuo de veterinarios y la colaboración de un gran número de propietarios, la enfermedad es insignificante .Los veterinarios han formado en pueblos y urbes un cordón sanitario que media entre animales y personas. Han instaurado en esta y muchas enfermedades, normas preventivas sencillas y de eficacia total. Desparasitan a cientos de miles de animales de compañía en España, aleccionan a los propietarios con normas de higiene y alimentación con respecto a sus mascotas, cortando así los ciclos parasitarios. Estas medidas preventivas tampoco son artículo de lujo.

En cuanto a la curación un buen servicio veterinario alcanzará con rapidez un diagnóstico, un pronóstico e instaurará un eficaz tratamiento. Así un buen servicio veterinario abnegado y profesional que preserva la salud y bienestar de nuestra mascota y que en numerosas ocasiones incluso salva vidas, no suele ser tildado de banal ni oneroso. Estos servicios jamás deberían tratarse como artículos de lujo imponiendo impuestos (I.V.A) elevados y no sanitarios. Dichos impuestos, no sanitarios si exceden lo mesurable y lógico y corren el riesgo y, de hecho, han alejado los servicios veterinarios esenciales de prevención de aquellas gentes que, como argumentamos, tenían un simple perro o gato y no un artículo de lujo. Como consecuencia, el estatus sanitario del país se puede resentir, reapareciendo zoonosis que teníamos muy controladas (tiña, leptospirosis, leishmaniosis, quiste hidatídico, toxoplasmosis). «Los legisladores tienen la pelota en su tejado, ellos son responsables ahora de reconvertir la veterinaria en servicio sanitario esencial sin diferencias entre pueblos y urbes, pues la sanidad es algo global y no regional y parece que ahora sí, entre ellos puedan dar los pasos adecuados, devolviendo los impuestos a su franja reducida como todos los otros servicios sanitarios», puntualiza para finalizar el doctor Álvarez de la Villa.

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