Santiago Martín

La Iglesia en la república catalana

¿Dará a la Iglesia el 0,7 de los impuestos que ya no recibirán de la odiada España?

MADRIDActualizado:

El desastre de la independencia de Cataluña es, no sólo político, sino también eclesial. Durante años, demasiados años, muchos de los hispanohablantes se han sentido «hijos de un dios menor». Los «charnegos» eran con frecuencia humillados si no se integraban no sólo en el idioma catalán sino también en una cultura independentista auspiciada desde un sector de la Iglesia. Muchos dejaron la práctica religiosa ante ese trato y esa es una de las causas por las que el secularismo ha golpeado más fuerte a Cataluña. El odio a lo español -simbolizado en lo andaluz o en lo extremeño- llegó al extremo de que en Hospitalet, por ejemplo, las procesiones son laicas. Una Iglesia a la que no se le cae de la boca la opción por los pobres, ¿no debería haber ayudado a los inmigrantes de otras regiones de España para que fueran tratados con amor y no con flagrante desprecio en tantas ocasiones? De esos polvos vienen estos lodos.

¿Qué va a pasar ahora? ¿Cómo van a ser atendidos pastoralmente los que no saben catalán o los que, sabiéndolo, se sienten españoles? El Rey dijo en su discurso que no se iba a abandonar a los que se sentían españoles y vivían en Cataluña. ¿Qué hará la Iglesia al respecto?

Más aún, ¿qué pasará en la próxima reunión de la Plenaria del Episcopado, o de la Permanente, o del Ejecutivo o de las distintas Comisiones Episcopales? ¿Acudirán los obispos catalanes? Si lo hacen, demuestran que siguen formando parte de la Conferencia Episcopal española y, por lo tanto, estarán yendo en contra de la independencia. ¿Cómo lo tomarán los de la CUP, por ejemplo, que hace unos días ya dijeron ante la catedral de Tarragona lo que le esperaba a la Iglesia cuando llegara la República? ¿Y qué harán los curas y obispos independentistas al comprobar que el Vaticano no apoya la independencia? ¿Se convertirán en una Iglesia cismática? ¿Qué tipo de acuerdos con el Vaticano ampararán a los católicos en la nueva República? ¿Dará a la Iglesia el 0,7 por 100 de los impuestos -que ya no recibirán de la odiada España- y protegerá, entre otras cosas, la educación religiosa en los colegios? Vaya lío.

SANTIAGO MARTÍN