Gráficos del estudio «Nuestro mundo en datos», de Max Roser
Gráficos del estudio «Nuestro mundo en datos», de Max Roser - ABC

Los gráficos que demuestran que vivimos mucho mejor que hace 200 años

«Uno de los motivos por los cuales no vemos el progreso es que no somos conscientes de qué mal se vivía en el pasado»

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¿La humanidad vive mejor que hace dos siglos? Una revisión de las condiciones de vida en todo el mundo confirma que sí, sin ninguna duda, en una mejora constante sin precedentes en este periodo. Estos últimos 200 años han supuesto un gran avance económico y social general, más allá de las desigualdades entre países.

Max Roser, economista de la Universidad de Oxford, ha elaborado un minucioso compendio de las variables económicas y sociales para ilustrar ese avance a partir de los datos recogidos por organismos oficiales. Esta es una muestra de ellos, extraída de su propio análisis, con resultados positivos en todos los ámbitos: extrema pobreza, alfabetización, mortalidad infantil, libertad, población y educación. «Uno de los motivos por los cuales no vemos el progreso es que no somos conscientes de qué mal se vivía en el pasado», se lamenta.

Extrema pobreza

«En 1820, solo una pequeña élite disfrutaba de los estándares más altos de vida, mientras que una enorme mayoría vivía que condiciones que hoy calificamos de extrema pobreza (1,90 dólares al día)», explica Max Roser en su trabajo. Desde entonces ha caído continuamente. En 1950, tres cuartas partes vivían en extrema pobreza; en 1981 eran todavía el 44%; pero el año pasado, el indicador ya había caído por debajo del 10%.

El economista destaca que este descenso se ha producido mientras la población mundial se ha multiplicado por siete. El incremento de la productividad ha conseguido evitar que esta explosión demográfica haya extendido la extrema pobreza. «El crecimiento económico ha roto la relación de que para que a uno le vaya bien, a otro le debe ir mal. Ha conseguido que a uno le va mejor cuando a otros también les va mejor», apunta en su estudio.

Alfabetización

En el 1800, solo una de cada diez personas mayor de 15 años era capaz de escribir; en 1930, tres de cada diez; hoy son más de ocho de cada diez. Y esta tendencia va a mejor, puesto que los indicadores de analfabetismo mayores son entre la población de más edad.

Mortalidad infantil

«En el 1800, las condiciones de salubridad de nuestros ancestros eran tales que cerca del 43% de los recién nacidos habían muerto antes del quinto día de vida», apunta el economista en su estudio. El mundo entero vivía en condiciones de pobreza, así que no hay mucha variación entre las distintas regiones del mundo. En todos los países, más de un tercio de los niños morían antes de cumplir los cinco años. En 2015, la mortalidad infantil bajó hasta el 4,3%. No se trata solo de los avances médicos. La higiene ha jugado un papel fundamental.

Libertades políticas

El gráfico muestra el porcentaje de población que vive en los diferentes regímenes políticos en los últimos dos siglos. A lo largo del siglo XIX, más de dos tercios vivía en regímenes coloniales, y casi todos vivían bajo regímenes autoritarios. Las expansión de las libertades a finales del siglo chocó a principios del siglo XX con los totalitarismos que llevaron a la Segunda Guerra Mundial. A partir de mediados del pasado siglo la situación empezó a cambiar. Hoy, una de cada dos personas vive en una democracia. Y, de aquellos que viven en una dictadura, cuatro de cada cinco viven en el mismo país, China.

Población

La población mundial era de mil millones de personas en el 1800. Hoy son siete veces más por el descenso de la mortalidad infantil, el aumento de la esperanza de vida y el mantenimiento de una alta tasa de fertilidad. El economista explica que se ha alcanzado ya el pico de población mundial, o al menos su estabilización, debido al descenso de número de hijos por mujer.

Educación

«Ninguno de los logros vividos en estos dos últimos siglos habría sido posible sin la expansión del conocimiento y la educación. Y sabemos que sigue mejorando», afirma Max Roser en su estudio. Así, la población joven está mejor formada que la de mayor edad, y, a su vez, tendrá más posibilidades de formar mejor a las sucesivas. «La mejora en la educación repercute en mejoras en otros indicadores: sanidad, libertades políticas y reducción de la pobreza».

«Puesto que nuestras esperanzas y esfuerzos por construir un futuro mejor están unidos a nuestra percepción del pasado, es importante comprender el desarrollo global vivido hasta ahora», sostiene el economista Roser. Lejos de caer en la complacencia, o en un optimismo histórico que vaticine que el mundo irá a mejor por inercia, anima al esfuerzo colectivo: «El éxito en la transformación de las condiciones de vida ha sido posible gracias a la colaboración».